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Testimonios

Tenía una gran fortaleza y un optimismo contagioso

Carmen Puente Rizo, México

10 de febrero de 2004

- ¿Cuándo y en qué circunstancia conoció a San Josemaría Escrivá?

Lo conocí a finales de 1956, en Roma. De aquel primer rato con el Padre -así llamamos familiarmente a quien hace cabeza en la Obra-, recuerdo el cariño con que me acogió.

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Un “sí” para toda la vida

Jesús Urteaga, sacerdote, escritor, Doctor en Derecho y Teología, España

21 de noviembre de 2003

Jesús Urteaga es sacerdote desde 1948 , autor de libros como “Dios y la familia” o “Siempre alegres”. Este vasco podría decir que sus libros superan el millón de ejemplares vendidos. Pero no lo cuenta. Es uno de los dos últimos jóvenes a quienes san Josemaría Escrivá de Balaguer habló directamente para que se entregaran a Dios en el Opus Dei. En esta entrevista, concedida a Zenit en 2003, relata cómo surgió su “sí” para toda la vida.

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Rusia también estuvo en la Plaza de San Pedro

Alexander Zorin, poeta, ortodoxo, Rusia

17 de marzo de 2003

La capacidad de la plaza situada delante de la basílica de San Pedro es de 300.000 personas. Sin embargo, hoy habrá más de 400.000. La mitad de ellos, serán hombres y mujeres jóvenes de unos veinte años. La canonización de Josemaría Escrivá ha atraído hasta Roma a personas de todo el mundo. Los voluntarios - unos 1.800 jóvenes, no todos italianos - estarán a mano para cualquier necesidad. Ahora, entre el flujo y reflujo de la muchedumbre, encauzan la inundación como capitanes experimentados. Tienen puestos de trabajo en el aeropuerto, en las calles de la ciudad y en la plaza de San Pedro.

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Siempre adelante

Joyce Waweru, comerciante, Limuru, Kenia

30 de diciembre de 2002

De las enseñanzas de Josemaría he asimilado el amor a la alegría, la importancia de trabajar bien y cosas sobre la salvación de mi alma. Todo esto me ha ayudado a ser más trabajadora y a estar unida a mi marido. Como resultado, pienso que en nuestro matrimonio iremos siempre hacia adelante, nunca hacia atrás.

Aceptar con alegría la discapacidad de mi hijo

Ann Jose Varavukala, madre de un niño con autismo, Nueva Delhi, India

28 de diciembre de 2002

Conocer a Josemaría Escrivá me ha ayudado a alcanzar una mayor claridad en la fe. Asistir a los medios de formación que ofrece la Prelatura del Opus Dei me ha dado mucho consuelo al hacerme entender más profundamente las gracias que recibimos en los sacramentos de la Penitencia y la Comunión. Veo en nuestra Madre María y en la comunión de los santos un recurso de ayuda que ignoraba. Todo esto me ha llevado a aceptar con alegría la discapacidad de mi hijo, que he aceptado como un regalo de Dios.

Hablar con Dios por las calles de Madrid

Cristina Rubio, abogada, madre de familia, Madrid, España

23 de diciembre de 2002

Todas las mañanas tengo que prever cómo me voy a organizar y cuándo voy a rezar, porque es del trato y la conversación con Dios, de donde saco fuerza e ilusión para enfocar lo que tengo por delante. He visto la realidad de aquellas palabras de san Josemaría: “Una costumbre eficaz para lograr presencia de Dios: cada día, la primera audiencia, para Jesucristo”. A veces me cuesta encontrar el tiempo para hacer un rato de oración mental. Entonces, aprovecho el viaje en coche. Saco una cinta de puntos de meditaciones de “Forja” que me ayuda a concentrarme, y logro hablar con Dios mientras ruedo por las calles de Madrid.

Nunca había asistido a algo así en toda mi vida

Julius Ogallo, Ingeniero mecánico, Nairobi, Kenia

22 de diciembre de 2002

Un amigo me invitó a ir a una mañana de retiro espiritual. Nunca había asistido a algo así en toda mi vida... Empecé a leer el Evangelio y a hacer oración con Camino. Era un mundo totalmente distinto. Una de las ideas que me han impresionado ha sido el consejo de que los laicos lean el Nuevo Testamento. Ahora veo que la razón que da san Josemaría tiene mucho sentido: se trata de tener una imagen clara de Nuestro Señor, y poder imaginarnos lo que haría en las diversas circunstancias de nuestra vida. En la carta apostólica “Novo millennio ineunte” se lee: “Los caminos de la santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad verdadera y propia, que sea capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona”. Es justamente esto lo que he encontrado en los medios de formación que ofrece el Opus Dei.

Escoger la pareja adecuada

John Perrottet, empresario, Sidney, Australia

13 de diciembre de 2002

Una simple observación, en la que muchos no piensan, es que una de las claves para el éxito en el matrimonio es escoger la pareja adecuada. Las enseñanzas de Josemaría Escrivá de Balaguer me llevaron a tomar esta responsabilidad muy en serio. Viviendo en Warrane College cuando era estudiante, pude relacionarme con un buen grupo de personas y estoy muy contento de decir que, gracias a la ayuda de San José, encontré una maravillosa esposa, Anne. Ahora tenemos doce hijos. Este es mi mayor tesoro en la tierra y nunca habría pensado que sería posible, si no fuera por san Josemaría. Es resultado de sus enseñanzas sobre la “vocación matrimonial” y la generosidad con nuestro Señor en la transmisión de la vida.

Preparar una comida adquiere un valor infinito

Marie Cantin, médico, ama de casa, Quebec, Canadá

7 de diciembre de 2002

Me impresionó el amor de san Josemaría a esa fuente de gracias que son los sacramentos. La Misa, “centro y raíz de la vida cristiana”, es cada vez más para mí, como lo fue para él, el eje alrededor del que giran mis días. Desde el comienzo, me cautivó el mensaje sobre el trabajo. Aprecié mucho descubrir que lo que da valor a nuestras tareas era el amor de Dios que se pone al realizarlas. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y todos los hombres, decía el fundador del Opus Dei. Bajo esta luz, el simple hecho de preparar una comida o de bañar a un niño adquiere un valor infinito.

Yo también recibí el regalo de la vocación

Irene de Santos, artesana de tejidos, madre de 9 hijos, San Antonio Aguas Calientes, Guatemala

7 de diciembre de 2002

Conocí el Opus Dei por medio de una carta que llegó a la escuela de mi pueblo sobre la Escuela de hotelería y hogar Zunil. A mi hija Mirna le interesó. Fuimos a conocerla, nos gustó y decidió estudiar allí. Entonces comenzó la renovación cristiana de toda mi familia. Nunca pensé que podría ser del Opus Dei. Veía cómo el Señor iba llamando a cada una de mis hijas y para mí aquello era como un sueño. Las veía alegres, serviciales, trabajadoras... Hasta que un día, también yo recibí del Señor el regalo de la vocación. Porque las personas que estamos en el Opus Dei, somos personas llamadas por Dios.

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