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Testimonios

Esto está escrito para vos y para mí

Chelita Amato de Oliveira, abogado, Uruguay

1 de enero de 2002

Un día lluvioso, a las corridas tras un taxi para ir al hospital a cuidar a su padre que se encontraba en estado terminal, un vecino le dio una estampa de San Josemaría. A la vuelta de los años se daría cuenta de que su trabajo, el de su marido, sus hijos y la vida cristiana eran una misma cosa.

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Comprobé que Dios no se deja ganar en generosidad

Alvaro Vidal, responsable del área informática en un almacén mayorista, Uruguay

1 de enero de 2002

Trabajo en un almacén al por mayor, me encargo de área de informática y tesorería. Compagino esta actividad con la de ser padre de familia, tras 25 años de matrimonio tenemos 10 hijos -siete mujeres y tres varones, el más pequeño con 5 años. La mayor de mis hijas está casada y ya soy abuelo. Tengo también un buen “lote” de hermanos, 11 varones –un equipo de fútbol entero, todos de Peñarol– y una mujer.

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Card. Franz König, Obispo emérito de Viena, Austria

Transmitía una enorme grandeza de espíritu

21 de diciembre de 2001

Escrivá pertenece al tesoro de la Iglesia. Conocí a Josemaría Escrivá de Balaguer en Roma durante el concilio Vaticano II. Me habían dicho que fomentaba el papel del laico en la vida cotidiana, en las profesiones, para conseguir que la Iglesia actuara en el mundo a través de los laicos, sin alzacuellos ni faja episcopal. Era un hombre que, a mi modo de ver, transpiraba una enorme grandeza de espíritu. Se interesaba por el concilio. Supe que viajaba mucho y que estaba interesado por el apostolado de los laicos. Hablaba mucho de lo que sucedía en todo el mundo, y me di cuenta muy pronto de que allí había una Iglesia viva.

Lecciones prácticas de cristianismo

Abraham Thomas, Nueva Delhi, India

14 de septiembre de 2001

Me gusta describir sus enseñanzas como "lecciones prácticas de cristianismo". Toma temas simples y ofrece explicaciones muy amenas. Sus razonamientos, planteados como en conversación, llevan a hacer propósitos concretos, y esto hace de sus libros una buena guía para la meditación.

El hombre en el arte se enfrenta con el misterio de la vida

Hans Thomas, Director del Lindenthal-Institut de Colonia, Alemania

21 de enero de 2001

Uno de los aspectos centrales del mensaje de san Josemaría se refiere a la santificación del trabajo. ¿Cómo se puede reflejar ese aspecto en el ámbito concreto del arte?

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Hacer lo que debo y estar en lo que hago

Leticia Greco, profesora y madre de familia, Argentina

1 de enero de 2001

Como docente y madre de familia numerosa, mi vida es un entramado urdido de luchas aparentemente insignificantes y de pequeñas victorias; un sucederse de días en los que no cabe el tedio, aunque muchas veces la fatiga pueda hacerse sentir.

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Descubrí en qué consiste la aventura de la familia

Peter Prünte, Alemania

1 de enero de 2001

Hace unos años tenía un concepto naturalista de la familia. Ni siquiera me planteaba la formación de una y no acababa de incorporar esa realidad a mi vida, ni como posibilidad personal, ni como institución.

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Cada camisa que plancho tiene un nombre

Martine Liminski, ama de casa, Alemania

1 de enero de 2001

En mi trabajo diario en la casa, cada camiseta o camisa planchada tiene un nombre, el de su dueño. Cada comida que preparo con dedicación, reúne a personas concretas alrededor de la mesa, y estos pequeños trabajos hechos con amor, son valiosas oraciones para ellos.

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Un trabajo más humano

M. Teresa Pallut, París, Francia

1 de enero de 2001

Cuando se debe compaginar vida familiar y vida profesional, se comprende bien este juego entre lucha personal y gracia de Dios. Vemos a diario que una familia sin un enfoque profesional es frágil y subjetiva… y que una vida profesional sin la implicación generosa de la persona se deshumaniza.

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Trabajo a tiempo completo

Gennevieve McCaughan, ama de casa, Sydney, Australia

1 de enero de 2001

Llevo más de 20 años de matrimonio y tenemos 10 hijos de edades muy dispares. Mi principal trabajo en este tiempo ha sido el hogar y la educación de mis hijos. En un país como Australia, donde casi no existe el servicio doméstico, este trabajo es realmente lo que se llama “a tiempo completo”.

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