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Un sacerdote cien por cien
En Perdiguera trabajó como un sacerdote ejemplar, según estima el entonces monaguillo: tiempo de confesionario, Santa Misa, rosario por la tarde, hora santa los jueves, catequesis y primeras comuniones, preocupación especial por los enfermos.Documento

La Misa, centro y la raíz de la vida interior
La Misa es acción divina, trinitaria, no humana. El sacerdote que celebra sirve al designio del Señor, prestando su cuerpo y su voz; pero no obra en nombre propio, sino en la persona de Cristo, y en nombre de CristoDocumento
Alma sacerdotal y mentalidad laical
Era un sacerdote íntegramente sacerdote y con todas sus consecuencias. Esta era la impresión imborrable que hacía en todos los que le tratamos en aquella épocaDocumento

Amor a la Sagrada Eucaristía
Cada palabra tenía un sentido profundo y un acento extraño. Saboreaba los conceptos... Don Josemaría parecía desprendido de su contorno humano y como atado por lazos invisibles a la divinidadDocumento

Pues sé tú también muy loco, hijo mío
¡Loco! –Ya te vi –te creías solo en la capilla episcopal– poner en cada cáliz y en cada patena, recién consagrados, un beso: para que se lo encuentre Él, cuando por primera vez “baje” a esos vasos eucarísticosDocumento
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