
| |
Un estudiante en la Residencia DYA. Cartas de Emiliano Amann a su familia (1935-1936)
Entre octubre de 1935 y julio de 1936, el joven estudiante, Emiliano Amann Puente vivió en la Residencia DYA, en Madrid. Las cartas que escribía a su familia reflejan la vida en esa primera residencia del Opus Dei y el trato que mantuvo con san Josemaría Escrivá de Balaguer. Recogemos en estas líneas un fragmento del estudio que sobre esta correspondencia ha publicado Studia et Documenta, revista del Instituto Histórico San Josemaría Escrivá.
"Conocí a Mons. Escrivá de Balaguer en Octubre de 1935, cuando me incorporé como residente a la Academia Residencia DYA que se había abierto el curso anterior. Yo había ido a Madrid para preparar el ingreso en la Escuela Superior de Arquitectura y durante el curso 1935-1936 escribí regularmente a mis padres contándoles, como es natural, cosas de mi vida de estudiante y de la Academia-Residencia DYA, donde vivía. Aquellas cartas fueron archivadas por mi padre" (16).
Estas veintiuna cartas, explica Emiliano Amán, "son el reflejo de algo que era continuo y normal en la vida de la Residencia. Ponen de manifiesto el intenso apostolado que el Padre hacía entre chicos jóvenes, pues del apostolado con personas de más edad no dejaba yo constancia, ya que tenía entonces quince años... En una carta, por ejemplo, afirmaba que en la Academia DYA aneja a la Residencia exigían más que en la propia Universidad; en otras hablaba del cuidado en las cosas referentes al oratorio y a la liturgia y en todas las cartas, como una constante, sale a la luz, sobre todo, la fe del Padre –así le llamé desde aquel año a Monseñor Escrivá de Balaguer–, fe en el carácter sobrenatural del Opus Dei y en su expansión universal, junto con su fe inconmovible y contagiosa en la oración" (17).
Emiliano era un joven estudiante que, como tantos otros, había recibido una sólida formación cristiana en su casa, en el colegio, en su parroquia, en la congregación mariana del colegio de los jesuitas donde había estudiado: los “kostkas”. Pero también, como tantos otros que comenzaron a vivir en la Residencia DYA o a frecuentar los medios de formación que impartía el fundador del Opus Dei, descubrió un horizonte insospechado: encontrar a Dios en medio del mundo en un plano de lucha por la santidad (18).
La realidad fue que Emiliano se incorporó con toda facilidad al clima de la casa, y se encontró plenamente a gusto en ella. Su relación con Escrivá de Balaguer pasó pronto del respeto a un verdadero afecto; de ahí que le denominara Padre con toda naturalidad. En este sentido vale la pena retomar los recuerdos del propio Emiliano, pues pueden ayudar a captar el fondo de este epistolario:
"Durante las vacaciones de Navidad, que pasé en Bilbao, recibí una carta del Padre, fechada el 20 de Diciembre de 1935. Iba encabezada con la frase: “Jesús te guarde”; me decía algunas cosas referentes a una maleta que yo había pedido y al final añadía: “Saluda a tus papás, besa la mano de mi parte al P. Basterra (S.J.), y no dejes de encomendar al Señor nuestra Obra”, después me enviaba su bendición y firmaba Josemaría. Quiero hacer constar dos cosas en relación con esta carta: el cariño, la delicadeza del Padre que, junto a su espíritu apostólico, le llevaba a escribir cientos de cartas como ésta a todos los residentes y chicos que acudían a DYA para confirmarnos en nuestros buenos propósitos y animarnos, y por otra parte, que nos hablaba de la Obra como algo nuestro –yo no pertenecía al Opus Dei y pasaron muchos años antes de que solicitara la admisión en la Obra– incorporándonos así a sus afanes de apostolado. Ciertamente, DYA no era una residencia más, era nuestra casa" (21).
Esta última afirmación queda corroborada por el padre de Emiliano en carta al director de la residencia escrita el 29 de diciembre de 1935: “A todos está ya ligado por vínculos tales de amistad que no parece sino que ahí constituyen Ustedes una verdadera familia” (22).
Las cartas son breves, con pocas tachaduras y letra clara. Manifiesta un cariño contenido a sus padres, hermanos y tíos. El encabezamiento comienza casi siempre con los tradicionales vocablos en lengua vasca: Aita (padre), Amachu (madre), o aitachus (padres). Otras veces dice: “Queridos padres”.
Las referencias a Bilbao son frecuentes. Recuerdos a sus hermanas y tías. Ambiente de la zona, noticias de familias conocidas, recuento de estudiantes de Bilbao en la residencia, en la Escuela de Arquitectura, en la Universidad Central. Procura dar detalles de la alimentación, vestido, excursiones, horarios. Todo aquello que desean conocer sus padres.
Por lo que se refiere al contenido del epistolario, en primer lugar, las cartas remarcan un clima de trabajo intenso. Tanto por el número de clases, en la universidad y en DYA, como por el tiempo invertido en estudiar o dibujar. Es significativo el comentario sobre la Academia y sobre el clima de exigencia: “hay que estudiar y más que en la Universidad en la Academia” (39). El prestigio de esta última fue en aumento, como señalan las cartas:
"A la Academia cada vez va más gente, Arquitectura, Medicina, Derecho, Ciencias, y el año que viene seguro que se pone de Ingreso en la Escuela de Agrónomos. Queda muy claro que Emiliano se sentía estimulado por el serio ambiente de estudio: “estoy contento de las notas, pues veo que no puedo hacer más (por estos meses) que lo que he hecho este mes. Pero como es tanta la diferencia del bachillerato a la carrera, por muchos esfuerzos que haga, pese a mi buena voluntad, no son satisfactorios de manera alguna” (42).
No sé cuándo me examinaré, ni que me darán, pero sea cual fuere el resultado, como dice el Padre, que me conoce muy bien, no me importa, pues yo he estudiado (y estudio) lo que he podido, he hecho lo que debo hacer y si no apruebo este año por Junio será por Septiembre, eso Dios dirá, a mí me es hasta cierto punto igual" (45). El hecho es que hubo descalabro de notas.
Antes de finalizar este apartado conviene hacer referencia a la carta del padre de Emiliano a san Josemaría, en la que consta la confianza del fundador del Opus Dei en este joven estudiante:
"Sus amabilísimas frases en la conferencia telefónica de ayer noche, después de saber el aprobado de Métrica, nos devolvieron la alegría que habíamos perdido con el fracaso en Análisis. Todo era desconsuelo en casa al recibir las cartas pesimistas de Emiliano. Mi satisfacción fue mayor al oír a Vd. expresarse en la forma que lo hizo cuando yo le pregunté por la conducta de nuestro hijo en la Residencia. Todo lo doy por bien empleado si, efectivamente, están Vds. contentos con él. Ante eso, que apruebe o no, es secundario" (48).
A esta carta contesta san Josemaría, pocos días después:
"Siento que pasaran malos ratos, con la pequeña contradicción de Análisis. De sobra conoce V. que estos tropiezos son cosa corriente en las preparaciones de Escuelas Especiales, aún para los muchachos más dispuestos; y, como se cuenta con ellos, nadie los considera un fracaso. Emiliano ha llevado muy bien su pequeña cruz; ahora está con mucho entusiasmo haciendo el examen de dibujo. Todos los alumnos de Casa se muestran satisfechos de sus trabajos. Sin embargo, por sistema, no suelen aprobar al primer intento" (49).
De todas formas, los deseos de Emiliano y su constancia en el trabajo, le llevaron a terminar la carrera y ejercer brillantemente su profesión de arquitecto (50).
En las cartas hay, además, abundantes referencias para reconstruir la vida espiritual de Emiliano y, en general, la formación religiosa que se impartía en la Residencia DYA:
"Aunque yo había recibido una buena formación en un colegio de religiosos, fue el Padre quien me enseñó a hacer oración, a santificar mi trabajo y a hacer apostolado con una claridad de doctrina como yo hasta entonces no había oído nunca y que era evidentemente cosa de Dios" (53).
Aunque sólo hay una mención explícita, son muchas las implícitas para vislumbrar las conversaciones de dirección espiritual que mantendría con san Josemaría. Basten unas líneas escritas en Burgos para captar el modo en que le trataba: “No me dejes la oración, y frecuenta los Stos. Sacramentos todo lo que sea posible. ¡Bien, por ese rezo en común del Rosario! Que venzas... en todos los frentes: también, siempre, en el de tu alma” (72).
El clima de familia y de sincera fraternidad se refleja constantemente en este epistolario. En la Residencia de Ferraz, san Josemaría hizo poner en un cuadro las palabras del Mandamiento del Amor (73), tomadas de San Juan. De ese modo, metió en las almas de aquellos estudiantes la necesidad de quererse y de respetar los puntos de vista ajenos (74).
El propio Emiliano, años después, releyendo las cartas añade: “En mis cartas se reflejaba la verdadera vida de familia que existía en aquella Residencia de Ferraz 50; el modo extraordinario de vivir la fraternidad entre todos, superando las diferencias regionales y políticas propias de aquellos años en España; el ambiente de estudio que reinaba en la Residencia y la ayuda y consejo que nos proporcionaban los que estaban en cursos superiores” (75).
Emiliano participaba con espontaneidad en las actividades culturales. Por ejemplo, narra detalladamente las excursiones que se organizaron a El Escorial y a los alrededores de Alcalá de Henares, en la provincia de Madrid. Cuando llegó mayo empezaron otro plan; excursiones de medio día, por los alrededores de Madrid, partiendo tras el desayuno y regresando a comer: "En fin, la excursión formidable y nos da fuerzas para poder estudiar toda la semana" (77). Un plan sencillo que mantendrá hasta que el calor apriete y los exámenes se echen encima; todo lo cual obligará a reducir esas actividades.
A lo anterior se añaden las tertulias informales, donde se comentan los pequeños y grandes sucesos del día, en un clima de amable convivencia. En ese ambiente de sincera fraternidad, surgió natural en el alma de Emiliano el deseo de hacer apostolado: hablar de Dios y animar a sus amigos a participar de los medios de formación cristiana.
El cuidado de los enfermos constituía parte importante de ese espíritu de familia en el que se formaban los residentes de Ferraz. El 12 de febrero, Emiliano cae enfermo y narra a sus padres algunos pormenores:
"El Padre, en cuanto me vió y me tocó la frente llamo inmediatamente a Vargas (Juanito) por teléfono y a la mañana siguiente (sábado) le tenías a las 7 y cuarto poniendo el termómetro, auscultándome, etc. en una palabra un reconocimiento general […]. D. José Mª no creo que haya habido 10 minutos durante los cuales no haya estado por el cuarto a ver qué tal estaba, que necesitaba, etc. D. Ricardo hacía el oficio del padre y D. J. M (a) el de la madre, así que él no iba al cuarto más que cada hora, me ponía el termómetro, etc. Él me llevó el aceite ricino el sábado. […]. Y lo mejor de todo: he recibido al Señor de 4, días de cama, he recibido al Señor 3 días, a las 7y media de la mañana hacía un altar sobre la mesa de estudio y me daba la Comunión […]. Y el médico, formidable, un médico que me visitaba 5 veces al día lo menos, que había veces que me hacía la cama, no me hablaba de la enfermedad, sino de deportes" (89).
Sus padres, para mayor serenidad recibieron cumplida información sobre el enfermo, e incluso un informe del mismo. Quedaron muy agradecidos. Así lo deja ver la posterior carta del director: “Ayer recibí su carta y no tiene por qué agradecernos el que hayamos procurado atender lo mejor posible a Emiliano durante su ligera enfermedad. Lo contrario hubiera sido no cumplir nuestro deber” (90).
Aquel clima de paz, serenidad y exigencia en el estudio de la Residencia de Ferraz, era un remanso de paz en una sociedad que se iba alterando progresivamente92. En el curso 1935-1936 se sucedieron huelgas, movimientos estudiantiles, enfrentamientos en las calles. En ocasiones, las fuerzas comunistas, socialistas y anarquistas organizaban peleas; otras veces, desde el lado de enfrente, se movilizaban falangistas y tradicionalistas. A cada provocación de unos respondían los otros (93).
Desde el principio de curso, las cartas de Emiliano ponen de manifiesto la crispación del ambiente político, que toca de lleno a la vida universitaria. Huelgas, manifestaciones, algarabías:
"Ayer hubo un escándalo bastante regular en la Facultad de Derecho (Universidad Central). Repartieron los tradicionalistas unas hojas que fueron acogidas a los gritos de viva el Rey y abajo el botas (94), y se formó una manifestación para protestar de lo ocurrido en la Universidad de Barcelona. Colocaron en el balcón principal (vi yo) un gran cartel, que era la mayor pizarra, y, escrito con unas letras de 1 m. de altas, Viva España. Viva el Rey. Abajo el Botas. El decano (incitado por los restos de la antigua Fue) mandó que quiten, pero se encontraron los bedeles con una fuerte guardia de requetés que además de impedir que quitasen asaltaron el decanato (a las 11). Ahí sacó una pistola un ayudante socialista de Jiménez Asua, pero fue arrollado y pisoteado. Y yo no sé más porque fui a la Academia".
El clima de preguerra civil se fue acentuando en los primeros meses del nuevo año. Según fueron pasando los meses y se aproximaban las elecciones de febrero de 1936 el ambiente de confrontación se fue haciendo más intenso en la calle. Al leer las cartas de Emiliano, hay que tener en cuenta su poca edad: 15 a 16 años; por eso, en sus cartas familiares tranquiliza a su madre, asegurándole: "que no me meto, ni me he metido, ni me meteré en un jaleo, siguiendo tu consejo que cumplo al pie de la letra" (98). En cualquier caso, en las siguientes semanas se concentra en los estudios y las noticias sobre la situación política son muy escasas. Es importante destacar que, gracias al ambiente de estudio de la residencia, puede hacer vida normal y centrarse en sus quehaceres.
La vida del Opus Dei va apareciendo, en las cartas de Emiliano, mezclada con la vida de la Residencia. Las referencias explícitas van en aumento, y se hacen constantes y de mayor calado, al final del curso.
"Como va a haber 30 nuevos Residentes el año que viene, os prevengo para que por si sabéis de alguno que va a venir a Madrid a estudiar y que se le pudiera traer, y cuando vaya yo ahí, con la experiencia del primer año fuera de casa y en D.Y.A., podríamos saber si encajaría en la Obra o no, pues el Padre no quiere de ninguna manera, ni gente que enrede a los demás, ni apáticos que solamente estudien, a secas" (106).
Se nota el cariño y confianza que va adquiriendo por san Josemaría, se advierte que lleva en el corazón las intenciones que les comenta, por ejemplo ésta: "Según nos dijo el Padre el otro día, el asunto de la casa parece tomar otro rumbo, quedándonos con todo el edificio de la casa en que vivimos. Pedid por la casa" (112). O esta otra: "Ahora D. José Mª vive en D.Y.A por lo menos durante estos meses y creo que ya para siempre según dio a entender" (113). Esta actitud se transforma, poco a poco, en cariño y veneración; casi a final de curso, escribe: "El Padre estos días está algo enfermo de cansancio, pues en 8 meses, ha dicho 359 veces pláticas, en círculos, en particular, etc. no tiene nada de particular que esté hecho polvo, lo que necesita es unos días de descanso, para recuperar fuerzas para este verano, que se les presenta una perspectiva de trabajo, imponente" (114).
Conclusiones
Como hemos expresado más arriba, las cartas de Emiliano Amann Puente, dentro de su sencillez y falta de estilo literario, son un buen reflejo del impacto que dejó en la vida de este joven universitario el contacto con la Residencia de Ferraz. Por otra parte, expresan con claridad las costumbres y el régimen de vida de la residencia. Centrada ésta en la santidad personal a través del trabajo. Finalmente, se puede reseñar cómo el clima de santificación del trabajo, con una intensa vida espiritual y un trato cordial con todos, hacía que aquellos jóvenes dedicasen muchas horas al estudio: un poderoso horizonte sobrenatural y humano les hacía mirar mucho más allá de lo que los acontecimientos políticos del país permitían vislumbrar.
Emiliano Amann Puente vivió en Ferraz el curso 1935-36. Después, durante la Guerra Civil española (1936-1939), cuando san Josemaría llegó a Burgos, le visitó en diversas ocasiones y, sobre todo, mantuvo abundante trato epistolar. Finalizada la contienda, vivió en la residencia de la calle de Jenner, n. 6, que sustituyó a la de Ferraz al quedar destruido el edificio durante la guerra. También se incorporó a Jenner su hermano Rafael Amann para preparar el ingreso en la Escuela de Ingenieros Navales. En 1948, Emiliano contrajo matrimonio en Algorta (Vizcaya), oficiando el fundador del Opus Dei. Poco después se incorporó al Opus Dei como supernumerario. Falleció en 1980 en Bilbao.
Notas
16. Testimonio de Emiliano Amann Puente, Bilbao, 16 de junio de 1978, p. 1, AGP, Serie A-5, Leg. 192, Carp. 4, Exp. 7.
17. Ibid.
18. Ese clima puede apreciarse en el siguiente texto del fundador del Opus Dei, en una carta a Emiliano durante la guerra: “¡Si vieras con qué alegría las recibimos! Escríbenos mucho, sin pararte a pensar si te debemos carta. Eso es una tacañería. Además, ¡cómo vamos a andar, a estas alturas, con esos cumplidos! Yo cada día me acuerdo de ti, y te mando otras cartas... ¡Bendita comunión de los Santos! En nuestro camino, hijo mío, entra vivir esa unión de familia sobrenatural, que hace que participemos unos de las oraciones, sacrificios y trabajos de los otros. Por eso, peque, te digo que Jesús y yo te necesitamos; que ni un sólo pensamiento tuyo sea estéril: da a toda tu actividad, interior y exterior, aquella vibración que te enseñaba en Madrid. ¿Te acuerdas? Y de ese modo, ¡cuánto empujaremos la empresa, que tú conoces y amas, que el Señor puso, desde hace diez años, en nuestras manos pecadoras!”. Carta de san Josemaría a Emiliano Amann Puente, Burgos, 6 de marzo de 1938, AGP, Subserie A.3-4, Leg. 255, Carp. 1, Doc. 380306-01, p. 1.
21. Testimonio de Emiliano Amann Puente, Bilbao, 16 de junio de 1978, AGP, Serie A-4, Leg. 192, Carp. 4, Exp. 7, p. 2.
22. Carta de Emiliano Amann Amann a Ricardo Fernández Vallespín, Bilbao, 29 de diciembre de 1935, AGP, Serie E-1, Leg. 222, Exp. 582. Todas las cartas de Emiliano Amann Puente tienen esta misma referencia de archivo, que se omite a partir de ahora.
25. Cfr. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 2 de mayo de 1936, p. 1, cuando narra que suben a la azotea a desfogarse: “a hacer el «indio»”.
39. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 26 de enero de 1936, p. 2.
42. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 10 de noviembre de 1935, p. 1.
44. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 15 de enero de 1936, p. 4.
45. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 10 de mayo de 1936, p. 4.
48. Carta de Emiliano Amann Amann a san Josemaría, Bilbao, 25 de junio de 1936, AGP, Serie E-1, Leg. 222, Exp. 582. 4
9 Carta de san Josemaría a Emiliano Amann Amann, Madrid, 29 de junio de 1936, AGP, Subserie A.3-4, Leg. 253, Carp. 4, Doc. 360629-01, p. 1.
50. Emiliano Amann Puente fue uno de los arquitectos más conocidos de Bilbao entre 1940 y 1970
51. “Hoy hemos tenido Misa a las 7 1/4 por D. José Mª, acabo de desayunar hace unos 10 minutos”. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 3 de febrero de 1936, p. 3.
52. “Hemos ido a misa de 8 a la Iglesia del Corazón de María. Desayuno a las 9 de la mañana”. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 1 de octubre de 1935, p. 1.
72. Carta de san Josemaría a Emiliano Amann Puente, Burgos, 20 de abril de 1938, AGP, Subserie A.3-4 Leg. 255, Carp. 2, Doc. 380420-05, p. 1.
73. Pedro Casciaro, Soñad y os quedaréis cortos, Madrid, Rialp, 1996, p. 182.
74. Cfr. J. F. Coverdale, op. cit., p. 128. Testimonio de José Luis Múzquiz de Miguel, AGP, Serie A-5, Leg. 229, Carp. 1, Exp. 1.
75. Testimonio de Emiliano Amann Puente, Bilbao, 16 de junio de 1978, AGP, Serie A-5, Leg. 192, Carp. 4, Exp. 7, p. 1
77. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 10 de mayo de 1936, p. 2.
89. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 12 de febrero de 1936, p. 2.
90. Carta de Ricardo Fernández Vallespín a Emiliano Amann Amann, Madrid, 17 de febrero de 1936, AGP, Serie E-1, Leg. 222, Exp. 582.
93. Cfr. Javier Cervera, Madrid en guerra. La ciudad clandestina 1931-1939, Madrid, Alianza, 1998, p. 36.
94. “El Botas” era un apodo popular aplicado a Niceto Alcalá Zamora, presidente de la república.
98. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 27 de enero de 1936, p. 3.
112. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 17 de mayo de 1936, p. 2.
113. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 15 de enero de 1936, p. 5.
114. Carta de Emiliano Amann Puente a sus padres, Madrid, 10 de mayo de 1936, p. 3.
http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/un-estudiante-en-la-residencia-dya-cartas-de-emiliano-amann-a-su-familia-281935-193629-
|
|
|