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Para reconstruir Líbano
Los rasgos libaneses de Juliana son patentes, pero su árabe roto confunde a las personas. Ella intuye la pregunta en la mirada y se adelanta:
Mis abuelos emigraron del Kfour el arabi a Colombia a principios del siglo veinte, mis padres nos inculcaron un gran amor a su tierra, y yo quise regresar a la patria de mis antepasados en 1997.
Como estudié arquitectura en Bogotá, cuando supe que se comenzaría la labor estable del Opus Dei en Beirut, me ilusionaba ir a un país que –además de considerarlo mío- estaba en reconstrucción. Empecé trabajando en la Universidad Americana de Beirut, como asistente de la cátedra de Historia, mientras cursaba el master en urbanismo. Posteriormente trabajé en una importante firma de reconstrucción, a la vez que llevaba a cabo un proyecto de desarrollo en una organización no gubernamental. Actualmente dedico todas las energías a sacar adelante el Instituto de desarrollo rural “Al Tilal” y las iniciativas relacionadas con la promoción de la mujer que se promueven desde allí.
En “Al Tilal”, situado en la montaña de Byblos, a 40 kilómetros al norte de Beirut, tiene su sede una Escuela de Formación profesional para cubrir las necesidades educativas de la zona. Llama la atención la audacia de este proyecto - que ha comenzado recientemente sus actividades -, y el optimismo de sus promotores.
Meditando los escritos de San Josemaría Escrivá de Balaguer he aprendido a ver los sucesos con visión de eternidad. En esta tierra ha habido tantos mártires, tantos santos y tantas personas que se podrían considerar poco importantes pero que han mantenido una tradición y una cultura cristiana durante siglos. Ahora nos toca tomar el relevo y no dejarnos invadir por el pesimismo y el miedo. Nadie quiere la guerra, lo sé porque he convivido con personas de todo tipo de confesiones religiosas, y las sigo encontrando en mi trabajo diario. Lo que realmente hay es una población generosa que se sostiene por sus creencias, y que desea aprender a respetar, para vivir como nos lo enseña nuestra fe cristiana.
Además, considero que un medio espléndido para dar estabilidad al país es el fomento de la responsabilidad personal y el trabajo bien hecho, realizado de cara a Dios y con deseos de servir a todos. Por supuesto, esto no excluye, sino que es inseparable, del beneficio económico y la satisfacción personal que todo trabajo debería llevar consigo.
El 11 de octubre del 2006, recién terminado el período de guerra sufrido por el país, el actual prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría estuvo en el Líbano para alentar a los fieles del Opus Dei, cooperadores, amigos y a todos con quienes se encontró durante los 4 días que estuvo aquí. Fue un nuevo impulso para seguir trabajando con serenidad, para animarnos a difundir la paz en la vida ordinaria y para procurar ser, como decía el Fundador del Opus Dei, “sembradores de paz y alegría”.
http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/para-reconstruir-libano
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