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No podía guardar esa riqueza sólo para mí
Cuando advertí la grandeza del amor que Dios me tiene, vi que no podía guardar esa riqueza sólo para mí: quería compartirla. He descubierto la posibilidad de buscar la santidad en la vida ordinaria. Me he ido dando cuenta de que a medida que profundizaba en lo que escuchaba en los medios de formación, encontraba al Señor y a su Madre, la intimidad con Dios Padre, el amor del Espíritu Santo, y la capacidad de ser amigo de mis hijos y de las personas que conozco.
http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/no-podia-guardar-esa-riqueza-solo-para-mi
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