Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei
 

Kimlea, proyecto educativo en Kenya

Kimlea, un centro keniano de formación profesional, nació bajo el impulso de san Josemaría y lleva varias décadas trabajando en favor de la promoción de la mujer africana. Quizás la guardería de Gatina, situada en el estado del té en Limuru, sea la única escuela en la que los chicos y sus madres son compañeros de clase.

La guardería, que sólo dispone de un aula y un baño, se usa por las mañanas para cuidar bebes y como centro de aprendizaje para niños menores de diez años mientras su madres trabajan en la granja de té. Después de las tres de la tarde, los niños ceden el puesto a sus madres para las lecciones de alfabetización de adultos, nutrición, cuidado de los niños y costura.

La escuela fue creada por la Fundación Kianda para atender a los niños pequeños mientras sus padres trabajan en las granjas de té. Cuando los propietarios impidieron que los llevaran a la granja, la mayoría de los más pequeños no tenían a nadie que cuidara de ellos por lo que terminaron en situaciones peligrosas, como jugando con fuego y quemándose. Muchos permanecían en casa hasta cumplir diez años porque sus padres no podían permitirse llevarlos a la escuela.

La Fundación Kianda, que funciona en la zona como escuela de enseñanza para chicas desde 1992, ha dado un paso más con la creación de una escuela que proporciona un centro de enseñanza a estos niños mientras sus padres están fuera. Cuando se extendió entre las madres el deseo de recibir educación, se empezaron las clases de alfabetización y con el tiempo se incluyeron otros cursos.

Actualmente, la escuela se ocupa de una población estudiantil de una media de 50 chicos y 38 adultos. Cada familia paga unos 50 shillings al mes y la escuela proporciona a los niños leche y uniformes. Durante la sesión de la mañana la profesora de la escuela, Miss Anne Nyambura, divide los alumnos en dos grupos separados a los que imparte lecciones simultáneamente.

Cinco personas

La escuela, con un sólo edificio sin vallas, se encuentra a unos metros de las casas de los trabajadores que sirvieron como establos para los granjeros blancos que vivieron en el área durante la era colonial. Hoy, los cobertizos albergan una media de cinco personas cada uno. La mayoría de las madres son cabezas de familia, por lo que algunos de los niños más pequeños, por no tener quién los cuide, acompañan a sus madres por las tardes. Desde que la guardería fue construida en muchos de los recolectores de té, ha aumentado el aprecio por la educación. Con las lecciones recibidas en la escuela, han pasado de la recolección del té a la puesta en marcha de sus propios negocios.

La primera mujer que se benefició de la alfabetización en la guardería ha instalado un hotel y dos tiendas en el Shopping Center de Tigoni. También tiene previsto enviar a su hija a la escuela secundaria, un logro notable para un recolector de té de la zona. "Las mujeres son muy aplicadas en sus estudios porque la mayoría de ellas nunca han ido a la escuela”, explica Nyambura. Margaret Nanyama, que procede del distrito de Bungoma pero trabaja en Gatina desde hace más de 20 años, dice que antes de que la escuela fuera instalada, no sabía siquiera sostener un lápiz. "Ahora sé mucho sobre nutrición y cocina, entre otras cosas", comenta con orgullo. Después de aprender la teoría en la guardería, las madres van a Kimlea Girls’ Training Center para las lecciones prácticas de los cursos de confección y de cocina.

El centro ofrece principalmente estos cursos para quiénes no terminaron la escuela primaria.

Más información: website de Kimlea


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