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Conjugar la ecuación trabajo – familia es un desafío constante
Nací en Chile. Mis padres siempre se preocuparon de formarnos en las virtudes humanas, y de establecer una estrecha relación con mis hermanos y conmigo. Recuerdo con nostalgia las sobremesas, enfrascados en interesantes conversaciones, siempre de gran contenido.
Estoy casado, y tenemos 12 hijos. Aunque he tenido siempre la firme intención de dedicar tiempo y esfuerzos en sacar adelante esa magna empresa de formar a los hijos, tengo plena conciencia de que no es fácil.
Mi trabajo habitual es muy absorbente. Para cuidar la vida en familia, sin perjuicio de muchas otras cosas que se pueden hacer, me parece útil aportar las siguientes sugerencias: Rezar, y rezar mucho, por la esposa y por cada hijo. Destinar tiempo a cada uno, comenzando por la propia mujer.
Cuando tengas orden…
«Cuando tengas orden se multiplicará tu tiempo, y, por tanto, podrás dar más gloria a Dios, trabajando más a su servicio», dice san Josemaría. Acostumbramos a salir fuera solos un fin de semana cada seis meses, y almorzar juntos regularmente durante la semana.
Tiempo para cada uno
En el caso de los hijos, es indispensable que noten que el padre les da de su tiempo. Lo que yo suelo hacer es salir a tomar un helado con cada uno, o simplemente a caminar. De este modo, cada uno tiene la oportunidad de sentirse “hijo único”, a pesar de ser muchos hermanos. También es clave tener la disposición de ir a buscarlos a la salida de sus actividades, sean por la tarde o por la noche, según la edad, porque suele ser una buena oportunidad para conversar, aprovechando que vienen contentos y distendidos. Esto es válido para todas las edades, porque conviene que se acostumbren desde pequeños a conversar con su padre.
Introducir a los hijos en ciertas prácticas de piedad, de manera que las vean como algo natural. En casa, además de ir a Misa los domingos, acostumbramos bendecir la mesa y rezar el “Angelus” a medio día. También tenemos la costumbre de despedirlos por la noche, cada uno en su habitación, poniéndoles agua bendita en la frente. Este es un rito importante, que los niños valoran, e incluso exigen.
http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/conjugar-la-ecuacion-trabajo-96-familia-es-un-desafio-constante-
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