Testimonios

Yo también recibí el regalo de la vocación
Irene de Santos, artesana de tejidos, madre de 9 hijos, San Antonio Aguas Calientes, Guatemala
7 de diciembre de 2002
Conocí el Opus Dei por medio de una carta que llegó a la escuela de mi pueblo sobre la Escuela de hotelería y hogar Zunil. A mi hija Mirna le interesó. Fuimos a conocerla, nos gustó y decidió estudiar allí. Entonces comenzó la renovación cristiana de toda mi familia. Nunca pensé que podría ser del Opus Dei. Veía cómo el Señor iba llamando a cada una de mis hijas y para mí aquello era como un sueño. Las veía alegres, serviciales, trabajadoras... Hasta que un día, también yo recibí del Señor el regalo de la vocación. Porque las personas que estamos en el Opus Dei, somos personas llamadas por Dios.Yo me he entregado a Dios y me cuesta vivir esta entrega cada día; pero he aprendido de san Josemaría que es aquí en el mundo, en los quehaceres del día, donde estamos ganando nuestra santificación: porque ganar el cielo no es fácil, es difícil, pero Dios nos ayuda.

Relación de contenidos
- Tenía una gran fortaleza y un optimismo contagioso
- Un “sí” para toda la vida
- Rusia también estuvo en la Plaza de San Pedro
- Siempre adelante
- Aceptar con alegría la discapacidad de mi hijo
- Hablar con Dios por las calles de Madrid
- Nunca había asistido a algo así en toda mi vida
- Escoger la pareja adecuada
- Preparar una comida adquiere un valor infinito
- Yo también recibí el regalo de la vocación
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