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Testimonios

Yo no sabía nada del cristianismo

Toshimi Nakai, escritor converso, Nagasaki Shinbun, Japón

29 de noviembre de 2000

Etiquetas: Camino, Conversión, Fidelidad, libros
Desde pequeño la constancia nunca ha sido “mi fuerte”, y muchas veces me he tenido que arrepentir por no terminar lo que he empezado. Sin embargo, cuando era universitario hubo una excepción, me convertí al catolicismo.

Recuerdo que un buen día un amigo mío, compañero de estudios, vino a verme a la residencia donde vivía. Cuando estaba ya para irse me dijo: “Oye, Toshimi, léelo”, y me dejó un libro encima de la mesa.

Era un libro de bolsillo titulado Camino, de Josemaría Escrivá de Balaguer. Contiene 999 puntos de meditación, y el primero de ellos dice: “Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.” Me impresionó mucho, aunque, por aquel entonces, yo no sabía nada del cristianismo.

Más de dos años después de aquel encuentro con Camino, me hice católico. Es posible que me influyera el ambiente espiritual de Nagasaki, donde vivo. Aquí el porcentaje de católicos es el más alto de Japón, por lo que hay también muchas iglesias.

Desde entonces han pasado ya más de 20 años, nunca me he arrepentido de haberme convertido. Al contrario, mi agradecimiento crece de día en día.

Con cierta frecuencia me preguntan cómo llegué a bautizarme. Este proceso he intentado explicarlo en un librito que se titula Inori no komichi (Sendero de oración), tomando pie de una anécdota sobre el Dr. Nagai (un famoso converso, médico, de Nagasaki). Pienso que los que se convierten en edad adulta siguen un itinerario más o menos semejante, que puede resumirse en: conocer a Dios, conocerse a sí mismo y empezar a rezar. A esto hay que añadir -con absoluta seguridad- que cuando alguien se convierte, mucha gente ha rezado por esa persona.

En verano del año 2000 visité España con la intención de reunir datos que me permitan escribir una semblanza de Josemaría Escrivá, el autor de Camino. Una agradable sorpresa me quedó patente: Escrivá de Balaguer rezaba mucho por los japoneses, a quienes no conocía, y pedía a muchas personas que rezaran por ellos: "para que los japoneses, gente maravillosa, -decía- conozcan a Jesucristo".

El año del centenario de su nacimiento, se emitió en España un sello con la imagen de Josemaría Escrivá. El sello contiene una frase suya, que resume su espíritu: “El trabajo es medio y camino de santidad”.

Su vida y sus enseñanzas seguirán difundiendo, sin límites ni fronteras, aquello que es importante para nuestras vidas.