Testimonios
Volver a empezar
Virginia McGough, ama de casa, Cheshire, Gran Bretaña
4 de diciembre de 2002
El aspecto de las enseñanzas de san Josemaría que ha tenido más repercusión en mi vida es la filiación divina. El saber que soy una hija amadísima de Dios, y que todo lo que me pasa ha sido querido o permitido por Él, me da una seguridad maravillosa, una gran paz. Por supuesto, algunas veces (muchas, si soy sincera), pierdo esta paz. Me pongo nerviosa y acabo gritándoles a los niños. Pero entonces las enseñanzas de Josemaría Escrivá de Balaguer sobre la importancia de rectificar, de volver a nuestro Padre Dios con la confianza de un niño que sabe que su padre está deseando que pida perdón para arreglarlo todo, son maravillosas. Y una vez que le he pedido perdón a Dios, es fácil pedirles perdón a los niños o a mi marido.
Relación de contenidos
- Volver a empezar
- No podía permanecer pasivo
- Una aventura genial
- Me di cuenta que podía ser buen cristiano, hincha de Peñarol y político colorado
- El gol se lo dedicaba a Dios
- Mi armadura se fue desmoronando
- Los sábados por la mañana, catequesis
- Poner amor hasta la última piedra
- Mons. Adam Exner, Arzobispo emérito de Vancouver, Canadá
- Juan Pablo II, Plaza de San Pedro, Roma, Italia
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