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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

Viejo como el Evangelio, y como el Evangelio nuevo

Etiquetas: Opus Dei, Santidad, Vida ordinaria
Viejo como el Evangelio, y como el Evangelio nuevo, así describió muchas veces el espíritu del Opus Dei su Fundador. Nuevo efectivamente, porque, entre otras cosas, se había olvidado por siglos la llamada universal a la santidad. No sería fácil hacerlo entender en los comienzos de la Obra.

Se entienden –en este contexto– las palabras con que, en 1937, el entonces obispo de Pamplona, don Marcelino Olaechea, presentó al Fundador del Opus Dei al actual obispo de Bilbao, Monseñor Añoveros: “Si la Obra que proyecta este sacerdote llega a ser aprobada por la Iglesia, será una verdadera revolución en el campo del apostolado seglar”.

Era tal la novedad del planteamiento, que hubo quien consideró a aquel joven sacerdote como un soñador, como un loco. Alguien quiso cerciorarse muchos años después, en Brasil, con una pregunta bien directa: –¿Por qué, cuándo y quién le había llamado loco? Y ésta fue la contestación:
¿Te parece poca locura decir que en medio de la calle se puede y se debe ser santo? ¿Que puede y debe ser santo el que vende helados en un carrito, y la empleada que pasa el día en la cocina, y el director de una empresa bancaria, y el profesor de la universidad, y el que trabaja en el campo, y el que carga sobre las espaldas las maletas...? ; Todos llamados a la santidad! Ahora esto lo ha recogido el último Concilio, pero en aquella época –1928–, no le cabía en la cabeza a nadie. De modo que... era lógico que pensaran que estaba loco (...)
–Ahora ya parece natural, pero entonces no era así. A uno que quería ser santo le decían: pues, métete...
fratinho.

Mons. Escrivá de Balaguer se dirigió en este momento al Consiliario del Opus Dei en Brasil, para preguntarle si se decía así en portugués... –Fradinho, le contestó.

¡No, señor! Si Dios le llama para casado, que se case, y que sea santo: un padre de familia santo. Y si no, no necesita meterse en un convento. Y si le llama para ser fradinho, pues fradinho. Pero ¡todos iguales, ante la necesidad de responder, según su camino, a la invitación del Maestro!, ¡todos llamados a la santidad!, ¡todos!


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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


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