Libros
Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Un hogar luminoso y alegre
Cientos de consejos –llenos de sentido común y de visión sobrenatural– dio el Fundador del Opus Dei a los padres de familia. Muchos están recogidos en sus libros. Otros hay que espigarlos pacientemente a lo largo de estas reuniones numerosas y en las conversaciones personales con quienes fueron a verlo a Roma, o lo habían tratado más de cerca en sus años de España. Realmente amó a las familias, a todas: las familias numerosas, las que tienen menos hijos, o las que no tienen ninguno, porque Dios no se los da, después de haber puesto –el marido también, repetía incansablemente– todos los medios sobrenaturales y los humanos honestos. Sólo alguna vez se le escapaba lo que no quería:
¡No soy amigo de las familias que, por egoísmo, cortan las alas del amor y lo hacen estéril e infecundo...!
Les aconsejaba educar cristianamente a sus hijos, ante todo, con el ejemplo. Enseñarles a rezar, pero sin obligarles a grandes rezos: poquitos, pero todos los días (las madres, sí, pero también los padres). Llevarlos cortos de dinero, y que aprendan a usarlo, aunque –concretaba– es mejor que lo manejen cuando se lo ganen. Respetar prudentemente su libertad. Hacerles ayudar a los demás según la edad de cada uno, llenando el día de pequeños servicios. Conseguir que la casa –en una palabra– fuese hogar luminoso y alegre. (¡Cuántas veces bendecía en sus últimos años las guitarras de vuestros hijos!).
Mons. Escrivá de Balaguer hizo comprender a los matrimonios que el cariño se enrecia con las penas y dificultades de la vida. Como declaró a la directora de la revista Telva en febrero de 1968:
Pobre concepto tiene del matrimonio –que es un sacramento, un ideal y una vocación–, el que piensa que el amor se acaba cuando empiezan las penas y los contratiempos, que la vida lleva siempre consigo. Es entonces cuando el cariño se enrecia. Las torrenteras de las penas y de las contrariedades no son capaces de anegar el verdadero amor: une más el sacrificio generosamente compartido. Como dice la Escritura, aquae multae –las muchas dificultades, físicas y morales– non potuerunt extinguere caritatem (Cant., VIII, 7), no podrán apagar el cariño.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
¡No soy amigo de las familias que, por egoísmo, cortan las alas del amor y lo hacen estéril e infecundo...!
Les aconsejaba educar cristianamente a sus hijos, ante todo, con el ejemplo. Enseñarles a rezar, pero sin obligarles a grandes rezos: poquitos, pero todos los días (las madres, sí, pero también los padres). Llevarlos cortos de dinero, y que aprendan a usarlo, aunque –concretaba– es mejor que lo manejen cuando se lo ganen. Respetar prudentemente su libertad. Hacerles ayudar a los demás según la edad de cada uno, llenando el día de pequeños servicios. Conseguir que la casa –en una palabra– fuese hogar luminoso y alegre. (¡Cuántas veces bendecía en sus últimos años las guitarras de vuestros hijos!).
Mons. Escrivá de Balaguer hizo comprender a los matrimonios que el cariño se enrecia con las penas y dificultades de la vida. Como declaró a la directora de la revista Telva en febrero de 1968:
Pobre concepto tiene del matrimonio –que es un sacramento, un ideal y una vocación–, el que piensa que el amor se acaba cuando empiezan las penas y los contratiempos, que la vida lleva siempre consigo. Es entonces cuando el cariño se enrecia. Las torrenteras de las penas y de las contrariedades no son capaces de anegar el verdadero amor: une más el sacrificio generosamente compartido. Como dice la Escritura, aquae multae –las muchas dificultades, físicas y morales– non potuerunt extinguere caritatem (Cant., VIII, 7), no podrán apagar el cariño.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- El papel de Tía Carmen y la Abuela
- Ofrece tus molestias por esa labor
- La muerte de su hermana Carmen
- Calor de hogar
- La niña de sus ojos
- Intuía nuestras preocupaciones
- ¿Cuántos días hace que no escribes a tus padres?
- Con aire de intimidad
- Somos una familia
- La santidad del amor humano
- La sensualidad corta las alas del amor
- Tratar de cosas divinas a lo humano, y de cosas humanas a lo divino
- Todo tu corazón
- Un hogar luminoso y alegre
- Materializar el amor de Dios por todos sus hijos
- Circunstancias difíciles en el matrimonio
- El latín, para los curas
- Nunca pensé ser cura
- La única vez que le vi llorar
- El seminario de Logroño
- Los años de San Josemaría Escrivá en Zaragoza
- Mientras Josemaría esperaba conocer el plan de Dios
- El ambiente en el seminario
- Una pelea en el seminario
- Superior del Seminario
- Afán apostólico
- Visitas diarias a Nuestra Señora del Pilar
- Estudios civiles
- Licenciado en Derecho
- Me comería ¡cada plato de sopas con vino!...
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