Libros
Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

Solicitud sacerdotal

Etiquetas: Sacerdocio, Sacerdotes diocesanos, Amar a la Iglesia
A su vez, Mons. Méndez, Arzobispo de Pamplona, declaraba en una entrevista periodística de urgencia, al tenerse noticia del fallecimiento del Fundador del Opus Dei: “También advertí su dimensión sacerdotal. El tema del sacerdocio afloraba con vivo amor. Todo lo relacionado con los sacerdotes le interesaba de forma apasionada”.

Y vivió esta solicitud en todo momento, incluso, en circunstancias muy duras. Así, en los bosques de Lérida, mientras esperaba en el invierno de 1937 el momento de iniciar el camino que por los Pirineos debía llevarle hasta Andorra, había un sacerdote de Pons, escondido en el feudo de Vilaró, que fue a ver al Fundador del Opus Dei, y charló con él en diversas ocasiones. En otra cabaña, aproximadamente a una hora de distancia, hacía un grupo de sacerdotes refugiados desde el primer día de la guerra. No dejó de visitarlos, para reforzar su optimismo y su visión sobrenatural.

Experimentaba con gran claridad que de la santidad de todos los sacerdotes depende la santidad de muchas almas. Lo observó un sacerdote de León, don Manuel Martínez Martínez, oyéndole predicar los ejercicios espirituales para los sacerdotes de aquella diócesis, poco después de terminar la Guerra de España. Le había invitado el P. Ballester, obispo de León, que un día de aquellos observó: –¿Ha visto usted cómo le escuchan? Y Mons. Escrivá de Balaguer respondió al prelado que procuraba esmerarse con los sacerdotes, porque ellos tendrían luego que moverla piedad de los fieles: si se consigue –decía– que los sacerdotes sean hombres de más fe, más virtuosos, se habrá conseguido todo».

Este amor a todas las almas explica que el Fundador del Opus Dei predicase, por aquellos años cuarenta, tantos ejercicios y retiros espirituales a sacerdotes de toda España. No le sobraba el tiempo, porque entonces su trabajo para impulsar la Obra era enorme y –hasta 1944– fue el único sacerdote del Opus Del. Tenía que preparar a los socios de la Obra para el apostolado, y hacía además una amplia labor con otros muchos fieles, que buscaban en él dirección espiritual y aliento. Por si fuera poco, le llamaban obispos de toda España para predicar a sacerdotes y a religiosos. Al acabar la guerra española tenía 37 años, y eran muchos los prelados que le apreciaban. Por eso acudían a él, para que les ayudase a formar a sus sacerdotes.


←página anterior == página siguiente →


Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.

Documentos relacionados

Vídeo

28 de marzo: Josemaría Escrivá, sacerdote

El 28 de marzo de 1925 san Josemaría Escrivá fue ordenado sacerdote. Desde aquel día, su vida giró en torno a su labor sacerdotal.

Vídeo

Un sacerdote que ama a Jesucristo

El fundador del Opus Dei dice a un grupo de sacedotes: "Yo querría que solo por el hecho de ver hacer una genuflexión, los fieles digan, este es un sacerdote que ama a Jesucristo".

Vídeo

Para estar tranquilos y serenos

"¿Qué haremos para que de verdad podamos estar tranquilos y serenos? Pues haremos lo siguiente: ser Cristo." Un consejo del fundador del Opus Dei a sacerdotes diocesanos de Guatemala.

Vídeo

No estamos solos

Que todos los Sacerdotes y todos los cristianos podemos decir con San Pablo: No soy yo que vivo, es Cristo que vive en mí.

Documentos