Libros
Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Abril de 1954: curación de la diabetes
La situación era muy difícil. Los análisis daban cada semana idénticos y graves resultados, a pesar del riguroso régimen alimenticio y de la alta dosis de insulina que se le aplicaba. El 27 de abril de 1954, poco antes de la una de la tarde, estaba con don Álvaro del Portillo. Acababan de inyectarle insulina retardada: era la hora habitual y se sentía bien. De repente, a poco de recibir la inyección, sufrió un shock anafiláctico. Antes de perder el sentido, en segundos, exclamó, dirigiéndose a don Álvaro:
–La absolución, la absolución.
Todo sucedió con tal rapidez, sin ningún síntoma previo que pudiera hacer sospechar un desenlace tan grave, que don Álvaro del Portillo no le entendió. –¿Qué solución?, le preguntó. Y Mons. Escrivá de Balaguer, como para urgirle, respondió con las primeras palabras de la fórmula: –Ego te absolvo... Segundos después, quedó inconsciente.
Don Álvaro del Portillo intentó luego reanimarlo. Pidió azúcar –pensando que podía ser un coma hipoglucémico–, y trató de hacerle tragar un poco, sin conseguirlo, por la rigidez de la mandíbula. Entretanto se había producido tal cambio de color en el rostro de Mons. Escrivá de Balaguer que, aunque avisó inmediatamente podría hacer.
Dios quiso que volviese en sí al cabo de unos quince minutos, antes de llegar el médico. Esa misma tarde, cuando recuperó la vista –la había perdido durante varias horas–, llamó a las tres asociadas de la Obra que habían sabido por don Álvaro del gravísimo percance y seguían alarmadas. Quería tranquilizarlas y, para alejar todas sus preocupaciones, se puso a hacer un trabajo en el que necesitaba su colaboración.
Aquellas personas no han olvidado esta lección de serenidad y de abandono en los brazos de Dios.
Es de interés hacer notar que, desde aquel día, Mons. Escrivá de Balaguer no sufrió más a causa de la diabetes, enfermedad que, sin embargo, está considerada clínicamente como irreversible.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
–La absolución, la absolución.
Todo sucedió con tal rapidez, sin ningún síntoma previo que pudiera hacer sospechar un desenlace tan grave, que don Álvaro del Portillo no le entendió. –¿Qué solución?, le preguntó. Y Mons. Escrivá de Balaguer, como para urgirle, respondió con las primeras palabras de la fórmula: –Ego te absolvo... Segundos después, quedó inconsciente.
Don Álvaro del Portillo intentó luego reanimarlo. Pidió azúcar –pensando que podía ser un coma hipoglucémico–, y trató de hacerle tragar un poco, sin conseguirlo, por la rigidez de la mandíbula. Entretanto se había producido tal cambio de color en el rostro de Mons. Escrivá de Balaguer que, aunque avisó inmediatamente podría hacer.
Dios quiso que volviese en sí al cabo de unos quince minutos, antes de llegar el médico. Esa misma tarde, cuando recuperó la vista –la había perdido durante varias horas–, llamó a las tres asociadas de la Obra que habían sabido por don Álvaro del gravísimo percance y seguían alarmadas. Quería tranquilizarlas y, para alejar todas sus preocupaciones, se puso a hacer un trabajo en el que necesitaba su colaboración.
Aquellas personas no han olvidado esta lección de serenidad y de abandono en los brazos de Dios.
Es de interés hacer notar que, desde aquel día, Mons. Escrivá de Balaguer no sufrió más a causa de la diabetes, enfermedad que, sin embargo, está considerada clínicamente como irreversible.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- La Academia DYA: Dios y Audacia
- La Academia DYA y la formación de los jóvenes universitarios
- Medios sobrenaturales
- Corazón Universal: Cada caminante siga su camino
- Mientras más personas haya que sirvan a Dios, mejor
- Amplitud de miras
- Cada caminante siga su camino
- Ideas universales y concretas
- La raza de los hijos de Dios
- El Opus Dei se encuentra tan a gusto en Inglaterra como en Kenya
- Corazón Universal
- Dar a conocer a Dios a todas las almas
- Anunciar la buena nueva de Cristo en todos los lugares
- Un crimen de la humanidad
- La locura de los hijos de Dios
- Una cadena de imposibles
- ¿Va usted a decir Misa?
- Hasta la muerte
- Sin miedo a la muerte
- Un campeón en la fe
- Seguir los pasos de Jesús
- Jesús no será mi Juez: será Jesús
- Abril de 1954: curación de la diabetes
- El Señor es Padre y muy Padre nuestro
- Una única vida, santa y llena de Dios
- La historia de Juan el lechero
- Una comedia humana con un espectador divino
- El saltador de pértiga
- La alegría de los hijos de Dios
- Levadura, sal y luz en medio de este mundo
Español







Oración
RSS
FACEBOOK
TWITTER
YOUTUBE