PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiSe pasó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Se pasó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja
Salvador Bernal
A Mons. Escrivá de Balaguer le hacían sufrir la ignorancia, la miseria, el hambre de pan o de cultura, la enfermedad, el desconsuelo, la soledad... Y vivía a fondo aquellas escenas del Evangelio que hablan de la misericordia de Jesús, ante el dolor y las necesidades de los hombres: Se compadece –puede leerse en una de sus homilías– de la viuda de Naím, llora por la muerte de Lázaro, se preocupa de las multitudes que le siguen y que no tienen qué comer, se compadece también sobre todo de los pecadores, de los que caminan por el mundo sin conocer la luz ni la verdad.
De ahí surgía un propósito claro: tratar filialmente a Santa María, porque, cuando somos de verdad hijos de María comprendemos esa actitud del Señor, de modo que se agranda nuestro corazón y tenemos entrañas de misericordia. Nos duelen entonces los sufrimientos, las miserias, las equivocaciones, la soledad, la angustia, el dolor de los otros hombres nuestros hermanos. Y sentimos la urgencia de ayudarles en sus necesidades, y de hablarles de Dios para que sepan tratarle como hijos y puedan conocer las delicadezas maternales de María.
Su desvelo llegaba tanto a las grandes crisis de la humanidad, que afectan a las muchedumbres, como a los pequeños problemas que agobian a los que conviven cerca. Vivió y enseñó desde los comienzos de la Obra lo que reiteraba el 1 de octubre de 1967, en Tajamar: Se pasó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja. ¡Hay que dar el corazón y la vida!
Darse al que está al lado, olvidarse completamente de uno mismo: era justamente una de las claves de su perenne alegría.
En el trato con los demás, subrayaba siempre los aspectos positivos de sucesos y personas. “No le he visto nunca pesimista, nunca, a pesar de todo; a pesar de las muchísimas contrariedades, dificultades, y calumnias, que hubo de soportar. Siempre, abrazado a la fe en Cristo Jesús, navegó con serenidad y caridad”, acredita don Joaquín Mestre Palacio, Prior de la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
De ahí surgía un propósito claro: tratar filialmente a Santa María, porque, cuando somos de verdad hijos de María comprendemos esa actitud del Señor, de modo que se agranda nuestro corazón y tenemos entrañas de misericordia. Nos duelen entonces los sufrimientos, las miserias, las equivocaciones, la soledad, la angustia, el dolor de los otros hombres nuestros hermanos. Y sentimos la urgencia de ayudarles en sus necesidades, y de hablarles de Dios para que sepan tratarle como hijos y puedan conocer las delicadezas maternales de María.
Su desvelo llegaba tanto a las grandes crisis de la humanidad, que afectan a las muchedumbres, como a los pequeños problemas que agobian a los que conviven cerca. Vivió y enseñó desde los comienzos de la Obra lo que reiteraba el 1 de octubre de 1967, en Tajamar: Se pasó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja. ¡Hay que dar el corazón y la vida!
Darse al que está al lado, olvidarse completamente de uno mismo: era justamente una de las claves de su perenne alegría.
En el trato con los demás, subrayaba siempre los aspectos positivos de sucesos y personas. “No le he visto nunca pesimista, nunca, a pesar de todo; a pesar de las muchísimas contrariedades, dificultades, y calumnias, que hubo de soportar. Siempre, abrazado a la fe en Cristo Jesús, navegó con serenidad y caridad”, acredita don Joaquín Mestre Palacio, Prior de la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Los tres Primeros Sacerdotes del Opus Dei
- Los sacerdotes diocesanos en el Opus Dei
- Los primeros del Opus Dei
- Isidoro Zorzano, Juan Jiménez Vargas, Ricardo Fernández Vallespín
- Amigo de sus amigos
- Un amigo alegre y optimista
- Ahí viene el sacerdote que siempre está de buen humor
- Sembradores de paz y alegría
- Tiempo de amigos: Confianza, lealtad, gratitud
- La virtud más importante
- Gratitud y memoria
- Una gratitud especial
- Tiempo para los amigos
- Supo querer
- Con el mismo corazón
- Se pasó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja
- Ser santo es ser dichoso, también aquí en la tierra
- Alegría de vivir
- Los enfermos son el tesoro del Opus Dei
- Más sabía de Madrid que muchos madrileños
- Hombres y mujeres de mil razas y colores
- Tres, trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones
- San Josemaría en hospitales y suburbios
- El Opus Dei crecía para adentro
- La artillería de los hospitales de Madrid
- Alguna que otra pedrada
- De cien almas, nos interesan las cien
- ¿Vale más vuestro trabajo o el de un ministro?
- Corazón Universal. Una Audacia: la Academia DYA
- Abriendo horizontes
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