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San Josemaría en Rusia

16 de marzo de 2011

Etiquetas: devoción, Iconografía, Rusia
Alexánder Sokolóv, autor del icono
Alexánder Sokolóv, autor del icono
Alexandre Havard | Para un cristiano oriental un icono es en sí contemplación, oración. Un icono dice mucho al alma que se acerca a Dios. Un icono no se pinta, se escribe.

Y cuando el artista escribe el icono, contempla y plasma aquello que ve: nunca lo rubrica con su firma personal, porque lo que busca es plasmar lo eterno. Y por eso la imagen del cielo en el icono es sencilla, normalmente dorada o quizá azul, pero siempre sencilla: en lo eterno. Sokolóv aceptó enseguida el reto de escribir este icono ruso, el primero de san Josemaría Escrivá. Goza de gran prestigio dentro y fuera de Rusia: ha pintado con estilo personal no sólo iconos muy venerados, sino también un buen número de iglesias.

Entre sus obras se cuentan varias catedrales de todo el mundo, y un icono de la Virgen Eucarística, con el Niño representado como dentro de un cáliz, que tiene fama de milagroso. Es también autor del icono de San Rafael, que sirve como portada de la última y más difundida edición de Camino" en ruso.

De hecho, fue así como este artista conoció la figura de San Josemaría hace años, cuando el director de Radio Libertad, en el Moscú de la Perestroika, le encargó la portada de una edición de Camino en lengua rusa, y le pidió que utilizara como motivo la imagen del Arcángel Rafael acompañando a un niño: evocaba su largo camino junto al joven Tobías…

<em>Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica -te dije, bromista. Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más</em> Camino, 360
Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica -te dije, bromista. Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más Camino, 360
Las tradiciones oriental y latina no se han de entender como antagónicas ni contrapuestas: ambas enriquecen la Iglesia, de modo diverso pero complementario. Si queremos, podemos aprender mucho unos de otros. Por ejemplo, en las obras de San Serafín Saróvski -muy venerado en Rusia- pueden encontrarse referencias a la santidad en la vida ordinaria.

A Alexánder Sokolóv, un hombre profundamente cristiano -un cristiano ortodoxo que ha recibido como don de Dios la vida y el mensaje de un santo católico- lo que más le ha marcado del mensaje de San Josemaría es la posibilidad real de que Dios reciba nuestro quehacer de cada día como algo verdaderamente santo, como obra Suya, de Dios, como Opus Dei. Por eso, para la cinta que sostiene San Josemaría en sus manos, Alexánder eligió el siguiente texto, central en la predicación del Fundador del Opus Dei:
A TODOS LLAMA DIOS A LA SANTIDAD. CUALQUIER TAREA HONRADA PUEDE CONVERTIRSE EN INSTRUMENTO DE SANTIFICACIÓN PROPIA Y AJENA.

En la parte inferior del icono se puede contemplar la inmensa tierra rusa, surcada por grandes ríos. También ahí, como en cualquier lugar, Dios acoge como oración –como sacrificio grato- el trabajo del labrador que abre un nuevo surco en la tierra, y también el de los pescadores que echan sus redes en el mar, ofreciendo sus quehaceres al Creador; y contempla Dios con agrado la conversación alegre de una madre con su hija…

Los frutos divinos nunca faltan en el trabajo del cristiano, aunque a veces no los veamos. Quiso el iconopista que el color de la casulla fuera el verde, color litúrgico propio del tiempo ordinario que en este sentido evoca la vida cotidiana; y que los adornos de los ornamentos fueran líneas sin límites, como sarmientos que dan frutos incontables, a lo divino.

La Virgen que aparece en la parte superior del icono es una representación de María del tipo Znaménie (del Signo Eucarístico). Esta categoría de iconos, en la tradición oriental, suelen colocarse frente al altar donde los sacerdotes celebran la Divina Liturgia, detrás del iconostasio. En María se unen los misterios de la Encarnación y la Eucaristía: María nos lleva a la Eucaristía.

"Procura dar gracias a Jesús en la Eucaristía", nos aconseja San Josemaría, "cantando loores a Nuestra Señora, a la Virgen pura, la sin mancilla, la que trajo al mundo al Señor.
—Y, con audacia de niño, atrévete a decir a Jesús: mi lindo Amor, ¡bendita sea la Madre que te trajo al mundo!
De seguro que le agradas, y pondrá en tu alma más amor aún"
(Forja, 70).

El icono de San Josemaría es un icono sacerdotal, eucarístico y mariano. También el color rojo en el sacerdote evoca la Sangre de Cristo...

Al contemplar el icono en sus dos partes, es fácil recordar aquellas palabras de san Josemaría: "En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria" (Amar al mundo apasionadamente Homilía pronunciada en el campus de la Universidad de Navarra el 8-X-1967).

El santo de lo ordinario, como lo definió Juan Pablo II, nos enseña a tener los pies en la tierra… y la cabeza en el cielo. Un cielo repleto de ángeles, que se abre ante los hombres y mujeres de corazón grande, de todos los tiempos y culturas.

Es precisamente en el corazón humano donde el Espíritu Santo –al que tan profundamente se adora en oriente- quiere encontrar su morada. En el reverso de las pequeñas reproducciones de este icono se recoge una oración de San Josemaría al Paráclito: "Ven, ¡oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad… He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras…"- Una oración que impresiona a quien la reza: también en estas inmensas llanuras de Rusia.

Imagen del icono completo
Imagen del icono completo
El icono se venera en un pequeño oratorio situado en la antigua calle Carlos Marx, en Moscú. Ahora, ninguna calle aquí lleva ese nombre.

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