Documentación
Relatos biográficos
San Josemaría en Francia
François Gondrand
Estancias de san Josemaría en Francia
San Josemaría atravesó muchas veces Francia, yendo de un país a otro en coche, con don Álvaro del Portillo, y muchas veces con don Javier Echevarría. En total son por lo menos veintidós viajes conocidos, a los que conviene añadir el primero de todos: su breve paso por Saint-Gaudens y Lourdes al acabar su viaje a través de los Pirineos, el 11 de diciembre de 1937, durante la guerra de España. El 7 de octubre de 1951 rezó de nuevo en el santuario de Lourdes, cuando no había todavía ningún centro del Opus Dei en este país.
En octubre y noviembre de 1947, tres hombres jóvenes, Álvaro Calleja, Fernando Maycas y Julián Urbistondo, se habían alojado en el Colegio de España de la Ciudad Universitaria, de París. Dos volvieron cuando se reanudó el curso en octubre del 1948, y se quedaron hasta el verano del 1949.
Cartas de san Josemaría
San Josemaría les escribía cartas para alentarles en su apostolado. Se interesaba también por su salud y por sus andanzas por la capital de Francia.
Fernando Maycas volvió a París, con otras tres personas de la Obra, en julio de 1953. San Josemaría les escribía para animarles a buscar un piso donde alojarse. Les animaba a abrir un surco ancho y profundo en la douce France. Les reiteró estos deseos cuando les visitó el 24 de octubre.
El 24 de octubre de 1953, y el 20 de noviembre de 1955, aprovechando sus correrías por Europa, en las que preparaba el terreno, rezando por la labor apostólica en nuevos países, san Josemaría visitó a sus hijos de París, la primera vez en un piso provisional, en la céntrica calle de Bourgogne, y la segunda en un nuevo piso, boulevard Saint-Germain, muy cerca del Barrio latino, el barrio de los estudiantes.
Primera Misa en el primer centro
El 28 de junio de 1956, dijo por primera vez la Misa en este piso, que fue el primer centro de la Obra en esta ciudad. Hizo notar dos detalles que desdecían del culto debido a Dios, y pidió que se arreglaran. Antes de tomar el desayuno, se colocó justo delante de una taza rota, que habían tratado de disfrazar con una servilleta. Les comentó que, años más tarde, no hubiera sido conveniente conservar esta taza, pero que de momento se emocionaba al darse cuenta, por este detalle, de la pobreza en la que vivían sus hijos. Se llevó la taza a Roma, en donde se la puede ver en una vitrina, en la curia general de la Obra. El día siguiente, después de la comida, entró en la cocina, se puso un delantal y limpió la vajilla con ellos.
Pasó también por París el 25 de mayo y del 25 al 28 de noviembre de 1957.
En julio de 1958, san Josemaría celebró Misa en el primer centro de las mujeres: Rouvray. El 2 de agosto se reunió con sus hijos en Boulevard Saint-Germain.
Un pequeño sacrificio
Estuvo también en abril-mayo de 1960, y fue cuando le conocí. Nos dijo que, cada vez que él y los que le acompañaban entraban en Francia, se abstenían de tomar vino en los restaurantes, ofreciendo eso por la labor en Francia. Añadía con humor que este sacrificio no era tan pequeño, teniendo en cuenta la calidad del vino francés. Nos dijo que esperaba muchas cosas de Francia.
Volvió el 20 de octubre de 1960, al regresar de Pamplona donde se había celebrado la Asamblea de amigos de la Universidad de Navarra.
En octubre del 1961, en septiembre de 1962 estuvo de nuevo en París. Esta última vez se dirigió luego hacia Grenoble, donde visitó el centro que estaban instalando. Volvió allí en noviembre de 1964, procediendo de Suiza.
En Couvrelles
En agosto de 1963, le llevaron al Fundador al pueblo de Couvrelles, cerca de París, y le enseñaron un edificio que se estaba habilitando como casa de retiros. Le pareció bien, aunque añadió que pronto quedaría pequeño. Los que le acompañaban se sorprendieron, pero no pasaron muchos años antes de que se confirmara con exactitud este juicio: hubo que ampliar varias veces el espacio disponible, para que cupieran las personas que acudirían a actividades de formación allí.
Tres años después, en 1966 san Josemaría pasó el final del mes de agosto y algunos días de septiembre en una casa alquilada a unos 35 km de París. El 30 de agosto y el 6 de septiembre de 1966 visitó de nuevo Couvrelles, mientras se celebraba allí una actividad de formación, con participantes de varios países. Consagró los dos altares del oratorio que se acababa de instalar.
La Virgen de Lourdes
San Josemaría realizó sus últimos viajes en Francia en 1972, al pasar por Lourdes para rezar a la Virgen, los 4 y 5 de abril, y el 4 de octubre — esta vez pidiendo por el viaje de catequesis que le llevaría durante dos meses en España y Portugal. Estuvimos cuatro con él durante unos breves momentos en esta ocasión. Así, el primer y el último viaje del Fundador del Opus Dei Francia fue presidido por la Virgen de Lourdes.
San Josemaría atravesó muchas veces Francia, yendo de un país a otro en coche, con don Álvaro del Portillo, y muchas veces con don Javier Echevarría. En total son por lo menos veintidós viajes conocidos, a los que conviene añadir el primero de todos: su breve paso por Saint-Gaudens y Lourdes al acabar su viaje a través de los Pirineos, el 11 de diciembre de 1937, durante la guerra de España. El 7 de octubre de 1951 rezó de nuevo en el santuario de Lourdes, cuando no había todavía ningún centro del Opus Dei en este país.

Cartas de san Josemaría
San Josemaría les escribía cartas para alentarles en su apostolado. Se interesaba también por su salud y por sus andanzas por la capital de Francia.
Fernando Maycas volvió a París, con otras tres personas de la Obra, en julio de 1953. San Josemaría les escribía para animarles a buscar un piso donde alojarse. Les animaba a abrir un surco ancho y profundo en la douce France. Les reiteró estos deseos cuando les visitó el 24 de octubre.
El 24 de octubre de 1953, y el 20 de noviembre de 1955, aprovechando sus correrías por Europa, en las que preparaba el terreno, rezando por la labor apostólica en nuevos países, san Josemaría visitó a sus hijos de París, la primera vez en un piso provisional, en la céntrica calle de Bourgogne, y la segunda en un nuevo piso, boulevard Saint-Germain, muy cerca del Barrio latino, el barrio de los estudiantes.
Primera Misa en el primer centro
El 28 de junio de 1956, dijo por primera vez la Misa en este piso, que fue el primer centro de la Obra en esta ciudad. Hizo notar dos detalles que desdecían del culto debido a Dios, y pidió que se arreglaran. Antes de tomar el desayuno, se colocó justo delante de una taza rota, que habían tratado de disfrazar con una servilleta. Les comentó que, años más tarde, no hubiera sido conveniente conservar esta taza, pero que de momento se emocionaba al darse cuenta, por este detalle, de la pobreza en la que vivían sus hijos. Se llevó la taza a Roma, en donde se la puede ver en una vitrina, en la curia general de la Obra. El día siguiente, después de la comida, entró en la cocina, se puso un delantal y limpió la vajilla con ellos.
Pasó también por París el 25 de mayo y del 25 al 28 de noviembre de 1957.
En julio de 1958, san Josemaría celebró Misa en el primer centro de las mujeres: Rouvray. El 2 de agosto se reunió con sus hijos en Boulevard Saint-Germain.
Un pequeño sacrificio
Estuvo también en abril-mayo de 1960, y fue cuando le conocí. Nos dijo que, cada vez que él y los que le acompañaban entraban en Francia, se abstenían de tomar vino en los restaurantes, ofreciendo eso por la labor en Francia. Añadía con humor que este sacrificio no era tan pequeño, teniendo en cuenta la calidad del vino francés. Nos dijo que esperaba muchas cosas de Francia.
Volvió el 20 de octubre de 1960, al regresar de Pamplona donde se había celebrado la Asamblea de amigos de la Universidad de Navarra.
En octubre del 1961, en septiembre de 1962 estuvo de nuevo en París. Esta última vez se dirigió luego hacia Grenoble, donde visitó el centro que estaban instalando. Volvió allí en noviembre de 1964, procediendo de Suiza.
En Couvrelles
En agosto de 1963, le llevaron al Fundador al pueblo de Couvrelles, cerca de París, y le enseñaron un edificio que se estaba habilitando como casa de retiros. Le pareció bien, aunque añadió que pronto quedaría pequeño. Los que le acompañaban se sorprendieron, pero no pasaron muchos años antes de que se confirmara con exactitud este juicio: hubo que ampliar varias veces el espacio disponible, para que cupieran las personas que acudirían a actividades de formación allí.
Tres años después, en 1966 san Josemaría pasó el final del mes de agosto y algunos días de septiembre en una casa alquilada a unos 35 km de París. El 30 de agosto y el 6 de septiembre de 1966 visitó de nuevo Couvrelles, mientras se celebraba allí una actividad de formación, con participantes de varios países. Consagró los dos altares del oratorio que se acababa de instalar.
La Virgen de Lourdes
San Josemaría realizó sus últimos viajes en Francia en 1972, al pasar por Lourdes para rezar a la Virgen, los 4 y 5 de abril, y el 4 de octubre — esta vez pidiendo por el viaje de catequesis que le llevaría durante dos meses en España y Portugal. Estuvimos cuatro con él durante unos breves momentos en esta ocasión. Así, el primer y el último viaje del Fundador del Opus Dei Francia fue presidido por la Virgen de Lourdes.
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