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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
¿Qué será de nosotros, Padre mío?

Aquella mañana del 21 de junio de 1946, había celebrado la Santa Misa en el oratorio del Centro del Opus Dei de Barcelona donde había pasado la noche: un piso en la calle Muntaner, 444. Antes de la Misa, dirigió la meditación de los socios de la Obra que estaban presentes. Sus palabras, llenas de fe, se les quedaron grabadas para siempre. Tomó pie para su meditación en voz alta de aquel pasaje del Evangelio de San Mateo, donde Pedro dice a Jesús que han dejado todo para seguirle. Al calor de esas palabras de la Escritura surgía un profundo sentimiento de fe, que le impulsaba a encararse abiertamente con el Señor, y a decir, lleno de audacia filial:
¿¡Señor, Tú has podido permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas!? ¡Si todo lo he hecho por tu gloria y sabiendo que es tu Voluntad! ¿Es posible que la Santa Sede diga que llegamos con un siglo de anticipación...? Ecce nos reliquimus omnia, et secuti sumus te (Mt., XIX, 27).
Concluyó la meditación con un acto de entrega, plenísima y confiada, en la Providencia amorosa de Dios, para quien son posibles todas las cosas, también aquellas que los hombres llaman imposibles.
Esa misma tarde embarcó en el buque que debía conducirle a Italia, el J. J. Sister, un pequeño vapor de la Compañía Transmediterránea, de unas 1.500 toneladas de desplazamiento y cincuenta años de vejez. Un furioso temporal, impropio del Mediterráneo y más aún en el mes de junio, zarandeó durante cerca de veinte interminables horas el barco. El Fundador del Opus Dei, enfermo como estaba, sufrió lo indecible en este su primer viaje por mar.
El sábado 22, cerca de la medianoche, con varias horas de retraso a causa del temporal, el J. J. Síster amarraba al puerto de Génova, donde esperaban don Álvaro del Portillo y don Salvador Canals. Al día siguiente, domingo 23, después de celebrar su primera Misa en tierra italiana, hizo en coche el camino de Génova a Roma.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- La prudencia sobrenatural de san Josemaría Escrivá
- Las almas, como el buen vino, mejoran con el tiempo
- Nada más prudente que aquella locura
- En medio de la efervescencia social y política.
- Una nueva sede para DYA
- Enfrente del Cuartel de la Montaña
- La guerra es el obstáculo máximo del camino fácil
- De refugio en refugio
- Ejercicios espirituales caminando por la calle
- El Paso de los Pirineos
- En el vagón del ferrocarril, o en algún coche desvencijado, o en el frente
- ¿Crees que no habrá uno, siquiera capaz de entendernos?
- Lo poco que queda de mi casa
- Ante todo y sobre todo, sacerdote de Dios
- El camino jurídico del Opus Dei
- Con la venia del Obispo de Madrid
- La aprobación del Obispo de Madrid
- Con un siglo de anticipación
- ¿Qué será de nosotros, Padre mío?
- Un lugar para la Obra en el derecho de la Iglesia
- El brazo de Dios no se ha empequeñecido
- La vocación divina del laicado
- La barca de Pedro no se hunde
- La marcha del Concilio Vaticano II
- Lealtad a la Iglesia
- 'Fortes in fide' - fuertes en la fe
- El Concilio Vaticano II y la promoción del laicado
- Sufría en su alma los sufrimientos de la Iglesia
- Años de oración continua
- La caridad, más que en dar, está en comprender
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