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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Visitas a los pobres
Con estas visitas no se trataba, ni se trata, de resolver un problema social; sino de acercar a la gente joven al prójimo necesitado, para que vieran a Jesucristo en el pobre, en el enfermo, en el desvalido, en el que padece la soledad, en el que sufre, en el niño. Así aprenderían que hay que hacer una gran batalla contra la mis aria, contra la ignorancia, contra la enfermedad, contra el sufrimiento. El Fundador del Opus Dei veía claro que este contacto con la miseria o con la humana debilidad es una ocasión de la que suele valerse el Señor, para encender en un alma quién sabe qué deseos de generosidad y divinas aventuras. A la vez, sensibiliza a los más jóvenes, para que tengan siempre entrañas de justicia y de caridad.
Al mismo tiempo, se rebelaba contra las deformaciones: No es justo que manifestaciones del auténtico espíritu cristiano queden arrinconadas, porque algunos las han convertido en gesto ostentoso y frívolo, o en sedante para sus remordimientos de conciencia.
En fin, habría que hacer esa labor, incluso en los países más avanzados, pues siempre existirán estratos de población que sufren el abandono de los demás:
Me atrevo a decir –añadía con fuerza, también en 1942– que, cuando las circunstancias sociales parecen haber despejado de un ambiente la miseria, la pobreza o el dolor, precisamente entonces se hace más urgente esta agudeza de la caridad cristiana, que sabe adivinar dónde hay necesidad de consuelo, en medio del aparente bienestar general.
En la actualidad, los Estados se preocupan, mediante instituciones de beneficencia, o de previsión, de aliviar las necesidades más primarias y de promover el progreso social. Sin embargo –prevenía Mons. Escrivá de Balaguer–, la generalización de los remedios sociales contra las plagas del sufrimiento o de la indigencia –que hacen posible hoy alcanzar resultados humanitarios, que en otros tiempos ni se soñaban–, no podrá suplantar nunca, porque esos remedios sociales están en otro plano, la ternura eficaz –humana y sobrenatural– de este contacto inmediato, personal, con el prójimo: con aquel pobre de un barrio cercano, con aquel otro enfermo que vive su dolor en un hospital inmenso; o con aquella otra persona –rica, quizá–, que necesita un rato de afectuosa conversación, una amistad cristiana para su soledad, un amparo espiritual que remedie sus dudas y sus escepticismos.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.
Al mismo tiempo, se rebelaba contra las deformaciones: No es justo que manifestaciones del auténtico espíritu cristiano queden arrinconadas, porque algunos las han convertido en gesto ostentoso y frívolo, o en sedante para sus remordimientos de conciencia.
En fin, habría que hacer esa labor, incluso en los países más avanzados, pues siempre existirán estratos de población que sufren el abandono de los demás:
Me atrevo a decir –añadía con fuerza, también en 1942– que, cuando las circunstancias sociales parecen haber despejado de un ambiente la miseria, la pobreza o el dolor, precisamente entonces se hace más urgente esta agudeza de la caridad cristiana, que sabe adivinar dónde hay necesidad de consuelo, en medio del aparente bienestar general.
En la actualidad, los Estados se preocupan, mediante instituciones de beneficencia, o de previsión, de aliviar las necesidades más primarias y de promover el progreso social. Sin embargo –prevenía Mons. Escrivá de Balaguer–, la generalización de los remedios sociales contra las plagas del sufrimiento o de la indigencia –que hacen posible hoy alcanzar resultados humanitarios, que en otros tiempos ni se soñaban–, no podrá suplantar nunca, porque esos remedios sociales están en otro plano, la ternura eficaz –humana y sobrenatural– de este contacto inmediato, personal, con el prójimo: con aquel pobre de un barrio cercano, con aquel otro enfermo que vive su dolor en un hospital inmenso; o con aquella otra persona –rica, quizá–, que necesita un rato de afectuosa conversación, una amistad cristiana para su soledad, un amparo espiritual que remedie sus dudas y sus escepticismos.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.
Relación de contenidos
- Personas de las tendencias políticas más diferentes
- El Padre comprendía de sobra todo lo que yo hubiera querido decir
- Los pasos del Opus Dei por todo el mundo
- Vivir vida de fe, de esperanza y de amor
- ¿Sabéis por qué la Obra se ha desarrollado tanto?
- Dificultades económicas
- Privaciones Continuas
- Esos muros parecen de piedra y son de amor
- VillaTevere y el Colegio Romano de la Santa Cruz
- Imitar la vida de Cristo
- La limosna de la viuda pobre
- Medios humanos y sobrenaturales
- Pobre de solemnidad
- Desprendimiento y naturalidad
- Sin la generosidad no hubiera salido adelante el Opus Dei
- Visitas a los pobres
- Suplir la falta de dinero con buen gusto
- Desprendimiento de los bienes materiales
- Pobreza en los inicios: el ejemplo de Valencia
- Pobreza: elegir lo peor para uno mismo
- Consecuencias prácticas del desprendimiento de los bienes materiales
- Una taza de loza desportillada
- Pobreza en detalles concretos
- El desprendimiento que Dios quería para el Opus Dei
- Pobreza y señorío
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- Para el culto de Dios, todo el lujo, la majestad y la belleza son poco
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