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Bajo su impulso

CADI: Centro de Apoyo al Desarrollo Integral

Etiquetas: Educación, Prelado del Opus Dei, Solidaridad, Escuela, Uruguay
“Vengo al CADI desde que se inició, cuando no tenían local y las reuniones y atención médica eran en la casa de uno de nuestros vecinos, don Catalino, que desarmaba su habitación, para que pudiéramos estar ahí”, comenta Marisa Ortiz, una madre que lleva a su hija al Centro. “Estoy muy agradecida, gracias a todo esto, tengo un techo y una buena educación para mi hija”.

El Centro de Apoyo al Desarrollo Integral (CADI) funciona desde 1992 en el barrio Casavalle. Lo que empezó siendo una guardería se ha convertido hoy en un centro de formación para toda la familia en el que se atiende a niños y mujeres de la zona para contribuir al desarrollo comunitario y a mejorar la calidad de vida de la infancia y la familia en situación de riesgo social.

Su actividad se centra en la promoción de la mujer, facilitando su formación humana, cultural, profesional y social desde la primera infancia hasta la tercera edad. CADI hace especial hincapié en la formación integral, tanto académica como en valores y busca abarcar la educación desde la infancia hasta finalizada la adolescencia.

Barrio Casavalle, Montevideo (Uruguay)
Barrio Casavalle, Montevideo (Uruguay)
Es una institución promovida por la Asociación Cultural y Técnica (ACT), organización civil sin fines de lucro fundada en 1965. El espíritu que anima al CADI está inspirado en las enseñanzas y el ejemplo de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei, quien durante toda su vida predicó el afán por vivir en plenitud la vida cristiana y, como consecuencia, una honda preocupación social. Por eso, el Centro procura dar una labor de formación integral a cada alumno, de manera que -son palabras de San Josemaría- se “realice una labor de formación completa -también cristiana-, con respeto de la libertad personal y con la promoción de la urgente justicia social” (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, n. 81)

En una zona de Montevideo con pocos recursos materiales, el CADI abre horizontes nuevos a la gente del barrio con un servicio a la persona total.

Los comienzos

En 1989, los vecinos de un barrio marginal de Montevideo, fueron a pedir ayuda a una oficina pública. Allí se encontraron con una persona que además de escucharlos, les facilitó los datos de la Asociación Cultural y Técnica (ACT). Esta asociación promociona la creación de centros de enseñanza para la juventud y la distribución de ayuda de diverso tipo para los más necesitados.

Después de conocer las necesidades del barrio, y estudiar posibles vías para su desarrollo, elaboró un proyecto y lo presentó ante diversos organismos públicos y privados, para conseguir los recursos indispensables.

Mientras tanto, algunas profesionales y estudiantes de la Residencia Universitaria Del Mar, obra educativa promovida por fieles del Opus Dei, comenzaron a trabajar en el barrio. Pasaron los meses..., faltaba la infraestructura necesaria. En 1992, con la financiación de la Comunidad Europea y de Manos Unidas, se pudo contar con una sede que facilitó la atención a las personas del barrio.

Los padres aprenden de sus hijos

A las ocho y media de la mañana en el CADI, cincuenta niños presurosos se preparan para la “ardua” tarea que les espera ese día. Ellos son los principales beneficiados de los servicios que brinda el Centro: una guardería para chicos de tres a cinco años.

“Queremos dar a los niños un ambiente alegre y cariñoso, y al mismo tiempo formarlos en virtudes humanas: generosidad, sinceridad, orden, que sepan compartir; y las normas básicas de educació: que aprendan a estar limpios, comer en la mesa sentados, lavarse las manos”, comenta Rosario Rondán, quien está a cargo de la guardería.

Marisa Ortiz dice: “Lo más importante es la guardería y el apoyo escolar, en una palabra, la educación de mi hija. Joana ha cambiado mucho desde que viene a la guardería, en sus modales, en sus hábitos; aquí aprende a leer, a lavarse los dientes. Las maestras se preocupan por cada uno de los niños, y nos cuentan cómo van”.

Las maestras dedican ocho horas diarias a los niños, pues se les da también el almuerzo y la merienda.
El momento del almuerzo
El momento del almuerzo

Nora Olaso -promotora y administradora del CADI- relata una anécdota que refleja lo que se vive aquí: “Una niña que estaba en mi escritorio rezaba una oración. Le dije que era una oración muy linda y le pregunté si se la había enseñado la mamá. Para mi sorpresa, la niña me respondió: ¡No! ¡Yo se la enseñé a ella!”.

Los talleres: crear hábitos de trabajo

El CADI cuenta en la actualidad con diversos programas educativos, donde las mujeres jóvenes y menos jóvenes no sólo aprenden un oficio, sino a darle un sentido nuevo a sus vidas; a descubrir la importancia de cuidar los detalles, de ofrecer un producto bien terminado a un precio razonable, a entender la importancia del orden y la limpieza, en una palabra a comprender la trascendencia humana y sobrenatural de trabajar a conciencia.

Buscando la inserción educativa, laboral y comunitaria de la mujer, en la actualidad CADI atiende alrededor de 500 familias a través de sus diferentes programas: Estimulación Psicomotriz Oportuna (Dirigido a madres jóvenes, para antes y después del parto); Educación Inicial (Para niños de 2 y 3 años); Club de Niñas (Actividades educativas, recreativas y de integración familiar); Centro Juvenil (Formación integral para adolescentes entre 12 y 14 años que asisten a liceos o UTU); Politécnico de Formación laboral (Tecnicaturas dirigidas a jóvenes entre 15 y 18 años); Club de abuelas (Destinado a relativizar el rol de las abuelas en la familia y la comunidad).

Algunos testimonios

Algunas alumnas del CADI
Algunas alumnas del CADI
“CADI es un oasis” afirma Eddy Facelli, una vecina de la zona. “Allí encontramos todo lo que necesitamos. Crecemos como personas, como familias, aprendemos a ser más solidarios y a ser mejores cristianos”. El hijo mayor de Eddy – hoy con 17 años – fue uno de los primeros alumnos de Educación Inicial de CADI en 1993. Su hija adolescente, Stella, cursa 3ero de Ciclo Básico y participa en CADI del programa Centro Juvenil, luego de haber transitado por Preescolar (Programa CAIF) y Club de Niñas. El más pequeño, Damián -de 5 años– asistió durante 2 años al CAIF en CADI y este año ingresó a una escuela de la zona. Hoy Eddy y su esposo Eduardo esperan una nueva niñita que, según la mamá, “va a estrenar el programa de Estimulación Psicomotriz que mis otros hijos no conocieron”.

“Cuando ingresó a CADI, Evelyn era una niña llena de temores, como a verse rodeada de niños y no ser la única atención. Miedo a las maestras de túnicas blancas, a los juegos y, sobre todo, a estar separada de su mamá aunque sólo fuera un par de horas. Pero al transcurrir los meses, con la ayuda de la psicóloga y la maestra, fue superando muy notoriamente todos esos miedos. Comenzó a integrarse a su grupo de amiguitos y a acercarse al resto de las maestras, al igual que lo hacía con Silvia y en especial con Ana, a la cual le agradecemos tanto amor hacia nuestra hija, sin olvidarnos también de la paciencia de Rosario y todo ese grupo humano que es el CADI”, contó Claudia, mamá de Evelyn de dos años.

“Recibimos materias y clases de una excelente calidad, que nos brinda la oportunidad de competir con las mismas armas que otras personas que poseen mayor nivel adquisitivo” Lourdes Da Costa (alumna Primer Año)

“A mí me encanta el CADI, tanto su personal como su infraestructura, los valores que enseñan. Yo sé que en CADI piensan en cada una de nosotras, y en nuestro futuro, por eso me siento super a gusto y cómoda siendo parte de las alumnas” Jessica Froste (alumna de Segundo Año)

“Yo vengo a CADI desde los tres años. Toda mi vida estuve acá, mis padres aman que yo venga y a mí también me gusta. En CADI nos apoyan en el estudio, si tenemos un problema familiar nos apoyan también en eso y en lo que queremos ser de grandes” (Caren, 16 años, Centro Juvenil)

Actividades con padres

Como consecuencia de la filosofía de CADI, todos los programas intentan generar un vínculo con las familias que forman parte del centro. Por esa razón, CADI organiza diferentes actividades con padres que permiten estrechar ese lazo entre ellos y el centro, de manera de alinear la educación que se brinda tanto aquí como en el hogar.

Uno de los espacios de CADI que ofrece una atención mayor a la familia es el de Educación inicial - CAIF. A través del Programa Padres e Hijos se dictan talleres para padres que pretenden enseñar sobre el desarrollo y crecimiento de los niños entre 0 y 5 años. Previamente se mantienen con ellos entrevistas personales que tienen como fin orientarlos en su misión educativa.

Formación de formadores (Politécnico)

El CADI se propone formar e informar a los padres sobre temas vinculados a la educación de sus hijos, de manera que puedan valorar y acompañar el desarrollo integral del niño. Desde los comienzos de la actividad del Centro son muchos los padres que han participado con entusiasmo y constancia en las diversas actividades propuestas. Funciona en forma de talleres periódicos, con dinámicas interactivas orientadas a estimular un entorno familiar participativo con la educación que se imparte en el CADI

“Cuando enseñéis a la gente, enseñadles bien”

Visita del Prelado del Opus Dei al CADI
Visita del Prelado del Opus Dei al CADI
En el marco de la visita pastoral que hizo en Uruguay, Monseñor Javier Echevarría, Obispo Prelado del Opus Dei, visitó esta labor apostólica, de promoción humana. Julia González, una señora de ochenta y siete años que vive en el barrio, se dirigió a Mons. Echevarría y le dijo: “Hemos recibido todo lo material, pero lo mejor es el amor que nos han brindado, la paciencia que nos han tenido. ¡Estamos tan agradecidas por el amor que nos dan!”

El Prelado del Opus Dei, rodeado por familias del barrio y docentes del CADI, recordó que San Josemaría muchas veces, en los comienzos del Opus Dei, iba a barrios como ese “a dar todo lo que tenía y a seguir a la gente para ayudarles, aunque a veces le pagaban tirándole piedras. A pesar de todo, él siguió”. Y agregó Mons. Echevarría, animando a los asistentes:

“Colaborad, porque aquí os enseñarán todo lo que saben para que vuestros hijos sean buenos cristianos. Procurad estar con Jesús, que os quiere mucho a cada uno de vosotros, también en medio de las necesidades materiales. San Josemaría Escrivá las vivió también y por eso estaba muy experimentado en ayudar a la gente con necesidades; os quiere mucho y, desde el cielo, velará por todos vosotros”.


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