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Un deseo de San Josemaría

2 de febrero de 2010

Etiquetas: Opus Dei, Universidad, Roma
Un antiguo deseo de San Josemaría realizado por don Álvaro del Portillo

La Pontificia Universidad de la Santa Cruz ha celebrado su 25º aniversario. Por este motivo, la inauguración del curso académico 2009-2010, que tuvo lugar el 4 de noviembre de 2009, se centró en la conmemoración de estos veinticinco años de servicio a la Iglesia.

En la Misa, celebrada, en la basílica de Sant’Apollinare, durante la homilía, el actual prelado del Opus Dei, Mons. Echevarría invitó a dar gracias a Dios por todos los dones recibidos. Y añadió:
"Nuestro agradecimiento se dirige también a San Josemaría y al Siervo de Dios Mons. Álvaro del Portillo, que fueron los instrumentos utilizados por el Señor para hacer realidad este sueño, la Universidad de la Santa Cruz, que hoy contemplamos ante nuestros ojos."

En el acto académico el Rector reseñó los acontecimientos más relevantes que tejieron la vida académica durante el curso anterior, y terminó refiriéndose a varias novedades que se han introducido de cara al curso que comienza: el nombramiento de un Vicerrector de Comunicación; el nuevo Instituto de Liturgia, erigido dentro de la Facultad de Teología; y la institución de un Centro de Formación Sacerdotal, de carácter interdisciplinar, que estará dedicado a la formación permanente de los sacerdotes. Tras la lección inaugural “Veinticinco años en la Universidad: Reflexiones evocativas”, fue el discurso del actual prelado de Mons. Javier Echevarría

Ideada por San Josemaría y realizada por don Álvaro del Portillo

Don Álvaro del Portillo y San Josemaría Escrivá en Roma
Don Álvaro del Portillo y San Josemaría Escrivá en Roma
El discurso del Prelado del Opus Dei llevaba por titulo: "Una universidad romana ideada por San Josemaría Escrivá y realizada por don Álvaro del Portillo."

Comenzó recordando el gran amor al Romano Pontífice que siempre albergó en su corazón San Josemaría. Se refirió a la jaculatoria Omnes cum Petro, ad Iesum per Mariam!, que san Josemaría amaba repetir; y a otras muestras de su unión filial con el Sucesor de Pedro, como la parte del Rosario que durante años rezó a diario pidiendo por la persona e intenciones del Papa.

"Siendo un joven sacerdote, se planteó la posibilidad de trasladarse a la Ciudad Eterna, para obtener el doctorado en Derecho Canónico. Así, habría podido cumplir su gran deseo de ver al Papa, de rezar ante la tumba de San Pedro y de visitar los lugares unidos a la historia de los primeros cristianos, que tanto veneraba. A principios de 1929, confió estos proyectos a un amigo, antiguo compañero del Seminario de Logroño. Éste le recomendó matricularse en el Angelicum, donde se impartían clases sólo por la mañana; de este modo, podría asistir por la tarde a otras lecciones en el Palazzo de S. Apollinare, sede de “una Universidad muy prestigiosa” llevada por el clero secular, la actual Universidad del Laterano.

Monseñor Javier Echevarría, Canciller de la Universidad de la Santa Cruz durante su discurso en el acto de inauguración
Monseñor Javier Echevarría, Canciller de la Universidad de la Santa Cruz durante su discurso en el acto de inauguración
Sin embargo, San Josemaría muy pronto se dio cuenta de que, al menos por el momento, los planes de Dios eran otros. Desde el 2 de octubre de 1928, el Señor le había mostrado cuál era su voluntad: la fundación el Opus Dei; una segunda luz fundacional, recibida el 14 de febrero de 1930, le permitió comprender que también las mujeres formaban parte de esos planes divinos. La misión que había recibido de Dios requería una dedicación exclusiva, sin distracciones, y por tanto el doctorado eclesiástico en Roma debería esperar tiempos más oportunos. San Josemaría no podía imaginar que precisamente el Palazzo dell’Apollinare sería en el futuro sede de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz."

Primeros jalones

Luego, rememoró la búsqueda y puesta en marcha de Villa Tevere como sede central del Opus Dei, y los deseos del Fundador de que sus hijos y sus hijas pudiesen pasar un tiempo en Roma, para estudiar y formarse con altura científica en las disciplinas eclesiásticas y también para romanizarse.

"Al principio, los alumnos acudían a los Ateneos pontificios de Roma. Pero ya entonces, en una relación manuscrita del Fundador acerca de los proyectos para el curso 1949-50, se lee: Coordinar estudios con el Angelicum. Hasta que convenga organizar el gran Centro docente universitario en Roma (...)."

Como otros jalones que con el tiempo llevarían a la creación de ese gran centro docente universitario en Roma, el gran canciller señaló el comienzo del Estudio General de Navarra, en 1952, y la erección de las Facultades de Derecho Canónico (en 1962) y de Teología (en 1969) de la Universidad de Navarra. También se refirió al CRIS (Centro Romano di Incontri Sacerdotali), un centro de formación para sacerdotes cuyas actividades san Josemaría seguía con interés. Gracias a estas iniciativas, cuando el Señor se lo llevó al Cielo ya existía un cuerpo académico consolidado y se había adquirido una valiosa experiencia didáctica y de investigación, que en poco tiempo haría posible el comienzo de una nueva universidad en Roma bajo el impulso de don Álvaro.

Fe, audacia y una firme voluntad de servir a la Iglesia

Imagen actual de la fachada de la Universidad de la Santa Cruz en Roma
Imagen actual de la fachada de la Universidad de la Santa Cruz en Roma
En 1982, evocaba Mons. Echeverría, "Mons. del Portillo nos indicó que había llegado la hora de realizar en Roma algo semejante a las Facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Estaba convencido de que era el momento oportuno para llevar adelante esa iniciativa en la Ciudad Eterna. Y nos recordó explícitamente que se trataba de un antiguo deseo de nuestro Fundador.

A sus casi setenta años, don Álvaro se disponía a acometer una empresa de gran envergadura, que requería fe, audacia y una decidida voluntad de servicio a la Iglesia y a las almas. Ciertamente contaba con la gracia de Dios y con la bendición del Papa Juan Pablo II –que seguía con interés el proyecto–, y también con la disponibilidad de profesores bien preparados. Siempre me ha edificado la humildad de mi predecesor, que no se atribuía ningún mérito, precisando que todo había sido posible gracias a la oración y los sacrificios que San Josemaría había ofrecido por esta intención.

A veces tendíamos a pensar que se trataba de un proyecto para un futuro más o menos lejano. Pero don Álvaro sacó de dudas a todos cuando pidió que se preparara cuanto antes la documentación necesaria. Mons. del Portillo orientó el proyecto con prudencia y perseverancia. Impresionaba su determinación y su tenacidad para perseguir ese objetivo, a pesar de las inevitables dificultades que, como era de esperar, fueron surgiendo. Fue él mismo, por ejemplo, quien sugirió una fórmula innovadora y audaz para realizarlo: no era necesario fundar una nueva institución universitaria, porque bastaba con abrir unas Secciones romanas de las Facultades eclesiásticas de Navarra.

Había que disponer otros muchos preparativos: formar un claustro de profesores, encontrar los inmuebles idóneos, allegar recursos económicos, etc. Ninguno de estos desafíos le preocupaban: ante las dificultades –solía repetir–, debemos pensar que la ayuda del Señor será proporcional."

Centro Académico Romano de la Santa Cruz

Por fin, "apenas un año después de aquellos primeros pasos, en octubre de 1984 abría sus puertas el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, con dos Facultades (Teología y Derecho Canónico) y unos cuarenta alumnos. La erección formal del Centro Académico tuvo lugar el 9 de enero de 1985. Por sugerencia del Cardenal Palazzini, que hizo posible con generosidad y amplitud de miras esta decisión, como sede material se eligieron algunos edificios cedidos por el Patronato de San Girolamo della Carità.

Mons. del Portillo deseaba que el nuevo centro se caracterizara por una plena adhesión al Magisterio de la Iglesia, un diálogo fecundo con la cultura contemporánea y una cuidada formación científica de los alumnos, unida a la mejor asistencia espiritual posible. Sabía que los obispos confiaban en que no faltaría esa ayuda a los sacerdotes y seminaristas de sus diócesis, y solía decir que no podíamos defraudarles. Pero, sobre todo, consideraba la importancia de servir a la Iglesia, ayudando a formar sacerdotes y laicos dispuestos a extender el Reino de Cristo. Además de llegar a acuerdos con algunas instituciones para que alojasen alumnos, promovió la creación de varios convictorios para sacerdotes, con la generosa ayuda económica de muchas personas. Creó también, a sugerencia de Juan Pablo II, el Seminario Internacional Sedes Sapientiae, para seminaristas de todas las diócesis.

Muy pronto la sede de San Girolamo della Carità resultó insuficiente. Recuerdo lo laboriosas que fueron las gestiones para obtener la utilización del Palazzo dell’Apollinare. Mons. del Portillo impulsó con empeño las negociaciones y, en efecto, estos locales han resultado verdaderamente adecuados para el servicio que nuestra universidad ofrece a la Iglesia.

Imagen del acto de inauguración del curso académico 2009-2010
Imagen del acto de inauguración del curso académico 2009-2010
Conservo vivamente grabada en la memoria la movilización que puso en marcha para financiar una iniciativa de tal envergadura, con donativos de instituciones y de personas privadas. El Siervo de Dios Mons. Álvaro del Portillo subrayaba con frecuencia que se hacía un gran bien a quienes se solicitaba ayuda económica, porque se les ofrecía la oportunidad de colaborar en una empresa de servicio a la Iglesia y a los sacerdotes. Como muchos alumnos provendrían de diócesis con muy escasos recursos económicos, impulsó desde el principio la institución de un fondo de becas."

Ateneo

"El 9 de enero de 1990, aniversario del nacimiento de San Josemaría, la Congregación para la Educación Católica, al comprobar el notable desarrollo del Centro, lo erigió como Ateneo, con las Facultades de Teología y Filosofía y, poco después, de Derecho Canónico. Al mismo tiempo nombró a Mons. del Portillo como primer Gran Canciller. El 23 de marzo de 1994, el sucesor de San Josemaría entregaba santamente su alma a Dios, a la vuelta de una peregrinación a Tierra Santa. Terminaba así una vida dedicada al servicio de la Iglesia, del Opus Dei, de los sacerdotes, de los religiosos y del pueblo cristiano. Con fidelidad a la Voluntad divina y al espíritu del Fundador del Opus Dei, había realizado aquel antiguo proyecto de San Josemaría, que ahora cumple sus primeros veinticinco años de vida."

Universidad de la Santa Cruz

"Me correspondió a mí la alegría de asistir a la creación de la Facultad de Comunicación Social Institucional, y a la concesión del rango de Universidad por parte de Juan Pablo II, el 20 de julio de 1998. Se abría así una nueva etapa en la que continuamos caminando, con el propósito de seguir fielmente el ejemplo de amor y de servicio a la Iglesia que nos dejaron –como precioso legado– San Josemaría y el Siervo de Dios Álvaro del Portillo."

El acto académico terminó con la entrega, por parte de Monseñor Javier Echevarría, de una medalla de plata a quienes llevan trabajando 25 años –esto es, desde el principio– en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

Se recordó con palabras de gratitud a los muchos benefactores que con su generosidad y sacrificio hacen posible este centro académico; y especialmente a quienes en 1984 se embarcaron en el proyecto: de los 41 estudiantes que empezaron aquel año se ha pasado a los 1.471 del curso 2008-2009, de 75 nacionalidades diversas.. Y se dedicó un recuerdo particular a quienes participaron en los inicios de la Universidad y ahora ayudan desde el Cielo.

Junto a la universalidad, otros aspectos –muy encarecidos primero por don Álvaro y ahora por el Mons. Echeverría– que desde el principio han caracterizado el trabajo en este centro académico han sido la unidad, la confianza y el espíritu de colaboración.

Para saber más de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz

Website oficial: www.pusc.it