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¡Ni de broma!

Un camino de santidad que pensaba que era sólo para hombres. Nunca habrá mujeres —ni de broma— en el Opus Dei, escribió a comienzos de febrero de 1930. Sin embargo, el 14 de febrero, mientras celebraba la Santa Misa, descubrió otro aspecto decisivo de aquel querer divino: en contra de lo que había pensado desde el principio, Dios quería que hubiera mujeres en su Obra.
Era como si aquella primera luz que había recibido menos de año y medio antes, el 2 de octubre de 1928, hubiese sido tan poderosa, tan cegadora, que no le hubiese permitido captar, a causa de su resplandor, algunos perfiles decisivos "el querer de Dios. Ahora, acostumbrados ya sus ojos a esa luz, Dios le mostraba unas perspectivas insospechadas.
Aquel 14 de febrero de 1930, el Señor hizo que sintiera lo que experimenta un padre que no espera ya otro hijo, cuando Dios se lo manda. Y, desde entonces, me parece que estoy obligado a teneros mas afecto — comentaba a sus hijas en el Opus Dei—: os veo como una madre ve al hijo pequeño.

Si —en 1928— hubiera sabido lo que me esperaba —comentaba San Josemaría muchos años más tarde—, hubiera muerto: pero Dios Nuestro Señor me trató como a un niño: no me presentó de una vez todo el peso, y me fue llevando adelante poco a poco...
Relación de contenidos
- Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
- Por los caminos de Europa
- Oración ante la Virgen de Guadalupe
- Nuestra Señora de Einsiedeln
- En Torreciudad, 7 de Abril de 1970
- Cuando la Cruz no es costosa
- Un rector del Opus Dei
- Ambiente en Barcelona durante los primeros años del franquismo
- ¡Ni de broma!
- Los crespillos, un recuerdo de familia
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