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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Instrumento inepto y sordo
Desde 1943 a 1950, la Iglesia dio al Opus Dei todas las aprobaciones. Bien patente aparece en estos documentos pontificios el reconocimiento del carácter sobrenatural de aquella misión pata cuyo cumplimiento su Fundador seguía considerándose instrumento inepto y sordo. Estaba definitivamente claro, como en abril de 1970 diría el Cardenal Dell'Acqua, que en la Iglesia, justamente, “se considera esta Obra como una Obra del Señor”. Otro ilustre prelado, el Cardenal Baggio, suscribiría poco después de la muerte de Mons. Escrivá de Balaguer: “No tenemos la necesaria perspectiva para valorar el alcance histórico de la enseñanza (en tantos aspectos auténticamente revolucionaria y anticipadora) y de la acción pastoral (de una eficacia y una irradiación sin equivalentes) de este insigne hombre de la Iglesia. Pero es evidente desde ahora que la vida, la obra y el mensaje del Fundador del Opus Dei constituyen un viraje o, más exactamente, un capítulo nuevo y original en la historia de la espiritualidad cristiana, si la consideramos –y así debe ser– como un camino rectilíneo bajo la guía del Espíritu Santo”.
El Cardenal Primado de España, don Marcelo González Martín, publicó unas reflexiones, a las que ya se ha aludido en estas páginas, sobre el carácter sobrenatural del Opus Dei. A su juicio, para explicar el éxito del Fundador al sacar adelante su empresa, no basta acudir al “carácter de quien la acometió; no está ahí el secreto. Porque la empresa es de índole sobrenatural y, por mucho que ayuden las condiciones personales del que la promueva, como instrumento eficaz, se necesita otra clave mucho más, íntima y radical. Un carácter humano, por muy dotado que este para la perseverancia y el entusiasmo en el servicio a una causa, si sólo cuenta con sus propios recursos instrumentales se dispersa en la inoperancia real, cuando la causa es precisamente vivir enamorado de la santidad y comunicar a los demás el mismo amor. Su actividad se convierte entonces en activismo; s a palabra, en griterío o en susurro; pero nada más, y la energía de su voluntad se transforma en puro afán de mando. Nada de esto sirve para llevar por los caminos de la perfección cristiana. El que lo intente fracasará a las primeras de cambio”.
¿Cuál era esta empresa sobrenatural para la que Dios llamaba a don Josemaría Escrivá de Balaguer? El Cardenal Primado de España lo sintetiza en pocas palabras: “la asociación que predica y promueve la santificación del hombre en medio del trabajo ordinario de la vida. Esto –subrayo las palabras de don Marcelo–, que era tan sencillo y tan evangélico, estaba prácticamente olvidado.
Después del Concilio Vaticano 11, buena parte del mensaje que el Fundador del Opus Dei difundió desde 1928, suena a cosa conocida. No es extraño, porque –como formuló en 1961–, la Obra es una novedad, antigua como el Evangelio, que hace asequible a personas de toda clase y condición –sin discriminación de raza, de nación, de lengua– el dulce encuentro con Jesucristo en los quehaceres de cada día. Novedad bien sencilla, como son las nuevas del Señor.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
El Cardenal Primado de España, don Marcelo González Martín, publicó unas reflexiones, a las que ya se ha aludido en estas páginas, sobre el carácter sobrenatural del Opus Dei. A su juicio, para explicar el éxito del Fundador al sacar adelante su empresa, no basta acudir al “carácter de quien la acometió; no está ahí el secreto. Porque la empresa es de índole sobrenatural y, por mucho que ayuden las condiciones personales del que la promueva, como instrumento eficaz, se necesita otra clave mucho más, íntima y radical. Un carácter humano, por muy dotado que este para la perseverancia y el entusiasmo en el servicio a una causa, si sólo cuenta con sus propios recursos instrumentales se dispersa en la inoperancia real, cuando la causa es precisamente vivir enamorado de la santidad y comunicar a los demás el mismo amor. Su actividad se convierte entonces en activismo; s a palabra, en griterío o en susurro; pero nada más, y la energía de su voluntad se transforma en puro afán de mando. Nada de esto sirve para llevar por los caminos de la perfección cristiana. El que lo intente fracasará a las primeras de cambio”.
¿Cuál era esta empresa sobrenatural para la que Dios llamaba a don Josemaría Escrivá de Balaguer? El Cardenal Primado de España lo sintetiza en pocas palabras: “la asociación que predica y promueve la santificación del hombre en medio del trabajo ordinario de la vida. Esto –subrayo las palabras de don Marcelo–, que era tan sencillo y tan evangélico, estaba prácticamente olvidado.
Después del Concilio Vaticano 11, buena parte del mensaje que el Fundador del Opus Dei difundió desde 1928, suena a cosa conocida. No es extraño, porque –como formuló en 1961–, la Obra es una novedad, antigua como el Evangelio, que hace asequible a personas de toda clase y condición –sin discriminación de raza, de nación, de lengua– el dulce encuentro con Jesucristo en los quehaceres de cada día. Novedad bien sencilla, como son las nuevas del Señor.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Un sacerdote cien por cien
- Alma sacerdotal y mentalidad laical
- La Misa, centro y la raíz de la vida interior
- Amor a la Sagrada Eucaristía
- Una Misa en pleno monte
- Pues sé tú también muy loco, hijo mío
- Yo soy anticlerical porque amo al sacerdote
- Un sacerdote que sólo hablaba de Dios
- Tres amores: Cristo, María, el Papa
- Manifestaciones de cariño a la Virgen y a San José
- En los momentos decisivos de la historia del Opus Dei
- Padre cura, ésta no vale 'na' ¡la nuestra es la que vale!
- La Virgen y por fin, el Papa, el dulce Cristo en la tierra
- Diréis que el Padre amaba al Papa con toda su alma
- Un sacerdote español 'muy romano'
- Afán por todas las almas
- Solicitud sacerdotal
- Contagiar de entusiasmo sacerdotal a los sacerdotes
- Retiros que dejan huella
- Rezad por todos los sacerdotes
- Amor a los religiosos
- El tesoro de la Iglesia
- Muchas vocaciones
- Madrid, 2 de octubre de 1928
- Instrumento inepto y sordo
- Viejo como el Evangelio, y como el Evangelio nuevo
- Se escapaban las almas como las anguilas en el agua
- Una nueva visión del trabajo
- La característica más decisiva de su personalidad
- Y el Fundador del Opus Dei siguió trabajando
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