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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Medios sobrenaturales
No contaba con dinero el Fundador del Opus Dei, pero estaban muy claros, desde el primer momento, los fines y los medios, sobrenaturales, para hacer la Obra en la tierra. Como recapitulaba en Roma en marzo de 1975:
Y luego, Dios nos llevó por los caminos de nuestra vida interior, por los específicos. ¿Qué buscaba yo? Cor Mariae Dulcissimum, ¡Iter para tutum! Buscaba el poder de la Madre de Dios, como un hijo pequeño, yendo por caminos de infancia. Acudí a San José, mi Padre y mi Señor. Me interesaba verlo poderoso, poderosísimo, jefe de aquel gran clan divino, y a quien Dios mismo obedecía: erat subditus illis! Acudí a la intercesión de los santos con simplicidad, en un latín morrocotudo pero piadoso: Sancte Nicolae, curam domus age!; y a la devoción de los Santos Ángeles Custodios, porque fue un 2 de octubre cuando sonaban aquellas campanas de Santa María de los Ángeles, una parroquia madrileña, junto a Cuatro Caminos... Acudí a los Santos Ángeles con confianza, con puerilidad, sin darme cuenta de que Dios me metía –vosotros no tenéis por qué imitarme, ¡viva la libertad!– por caminos de infancia espiritual.
¿Qué puede hacer una criatura que debe cumplir una misión, si no tiene medios, ni edad, ni ciencia, ni virtudes, ni nada? Ir a su madre y a su padre, acudir a los que pueden algo, pedir ayuda a los amigos... Eso hice yo en la vida espiritual. Eso sí, a golpe de disciplina, llevando el compás.
Y el Fundador del Opus Dei concluía:
Os estoy contando un poquito de lo que ha sido mi oración de esta mañana: es para llenarme de vergüenza y de agradecimiento, y de más amor. Todo lo hecho hasta ahora es mucho, pero es Coco: en Europa, en Asia, en África, en América y en Oceanía. Todo es obra de Jesús, Señor nuestro. Todo lo ha hecho nuestro Padre del Cielo.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Y luego, Dios nos llevó por los caminos de nuestra vida interior, por los específicos. ¿Qué buscaba yo? Cor Mariae Dulcissimum, ¡Iter para tutum! Buscaba el poder de la Madre de Dios, como un hijo pequeño, yendo por caminos de infancia. Acudí a San José, mi Padre y mi Señor. Me interesaba verlo poderoso, poderosísimo, jefe de aquel gran clan divino, y a quien Dios mismo obedecía: erat subditus illis! Acudí a la intercesión de los santos con simplicidad, en un latín morrocotudo pero piadoso: Sancte Nicolae, curam domus age!; y a la devoción de los Santos Ángeles Custodios, porque fue un 2 de octubre cuando sonaban aquellas campanas de Santa María de los Ángeles, una parroquia madrileña, junto a Cuatro Caminos... Acudí a los Santos Ángeles con confianza, con puerilidad, sin darme cuenta de que Dios me metía –vosotros no tenéis por qué imitarme, ¡viva la libertad!– por caminos de infancia espiritual.
¿Qué puede hacer una criatura que debe cumplir una misión, si no tiene medios, ni edad, ni ciencia, ni virtudes, ni nada? Ir a su madre y a su padre, acudir a los que pueden algo, pedir ayuda a los amigos... Eso hice yo en la vida espiritual. Eso sí, a golpe de disciplina, llevando el compás.
Y el Fundador del Opus Dei concluía:
Os estoy contando un poquito de lo que ha sido mi oración de esta mañana: es para llenarme de vergüenza y de agradecimiento, y de más amor. Todo lo hecho hasta ahora es mucho, pero es Coco: en Europa, en Asia, en África, en América y en Oceanía. Todo es obra de Jesús, Señor nuestro. Todo lo ha hecho nuestro Padre del Cielo.
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Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
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Relación de contenidos
- La Academia DYA: Dios y Audacia
- La Academia DYA y la formación de los jóvenes universitarios
- Medios sobrenaturales
- Corazón Universal: Cada caminante siga su camino
- Mientras más personas haya que sirvan a Dios, mejor
- Amplitud de miras
- Cada caminante siga su camino
- Ideas universales y concretas
- La raza de los hijos de Dios
- El Opus Dei se encuentra tan a gusto en Inglaterra como en Kenya
- Corazón Universal
- Dar a conocer a Dios a todas las almas
- Anunciar la buena nueva de Cristo en todos los lugares
- Un crimen de la humanidad
- La locura de los hijos de Dios
- Una cadena de imposibles
- ¿Va usted a decir Misa?
- Hasta la muerte
- Sin miedo a la muerte
- Un campeón en la fe
- Seguir los pasos de Jesús
- Jesús no será mi Juez: será Jesús
- Abril de 1954: curación de la diabetes
- El Señor es Padre y muy Padre nuestro
- Una única vida, santa y llena de Dios
- La historia de Juan el lechero
- Una comedia humana con un espectador divino
- El saltador de pértiga
- La alegría de los hijos de Dios
- Levadura, sal y luz en medio de este mundo
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