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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Muchas vocaciones
En estas visitas, insistía en el amor con que las monjas debían ser fieles a su llamada y les prometía rezar para que tuvieran muchas vocaciones:
–No soy religioso, pero los amo con toda mi alma, y sufro cuando veo que no tienen vocaciones. Pediré mucho para que esta comunidad tenga también gente joven.
Muchos religiosos y religiosas han manifestado también su afecto y su gratitud al Fundador del Opus Dei, cuando supieron de su fallecimiento. A veces, como señala la Superiora General de las Siervas de los Pobres, porque de sus escritos habían recibido impulso para luchar por la santidad personal y para vivir generosamente su propia vocación. La Superiora General de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados asegura: “Sus escritos, conocidos por todas nosotras, nos han ayudado a aumentar nuestro amor a la Iglesia y al Papa, y a profundizar en la doctrina de Jesucristo” . La comunidad de carmelitas descalzas de la Encarnación (Ávila) destaca especialmente la veneración que el Fundador del Opus Dei tuvo por los sacerdotes, que a ellas, coma quería su Madre Santa Teresa, les produce “gran alegría y estímulo”. Y las monjas de San José –el primer monasterio fundado por la Santa de Ávila– subrayan cariñosamente la frecuencia con que Mons. Escrivá de Balaguer citaba en su predicación a Santa Teresa, así como la estima que “tanto él como sus hijos espirituales han mostrado siempre a la Orden Carmelita” .
Se podrían multiplicar los testimonios que, de modo sencillo y espontáneo, denotan la profunda unidad de corazones en almas a las que Dios lleva por caminos tan distintos. Sor Teresa J. García de Samaniego, Superiora del Monasterio de la Visitación de Santa María (Oviedo) certifica que, como otras muchas monjas de clausura, rezan por el Opus Dei: “Monseñor Josemaría Escrivá lo sabía y nos lo agradecía públicamente o a través de sus hijos sacerdotes, quienes nos piden que recemos por muchas de sus labores apostólicas”. Sor Teresa aduce expresamente un texto de Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer:
El Opus Dei ha contado siempre con la admiración y la simpatía de los religiosos de tantas órdenes y congregaciones, de modo particular de los religiosos y de las religiosas de clausura, que rezan por nosotros, nos escriben con frecuencia y dan a conocer nuestra Obra de mil modos, porque se dan cuenta «le nuestra vida de contemplativos en medio de los afanes de la calle.
Y sor Teresa concluye: “En nuestra vida comunitaria llevamos una larga temporada meditando los escritos de Mons. Escrivá de Balaguer. Leemos homilías suyas en el refectorio y en a recreación, y luego también lo hacemos privadamente para que e nuestra oración mental se llene de mociones divinas. Nos llevan a Dios, nos unen con Cristo Jesús, nos hacen querer más a nuestro Creador y a rezar más por todas las criaturas de la tierra. Al dejarnos llevar de la mano de este santo Fundador, en el que Cristo vivía de un modo intenso, muchas de nosotras hemos notado como un nuevo fervor para vivir nuestro espíritu”.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
–No soy religioso, pero los amo con toda mi alma, y sufro cuando veo que no tienen vocaciones. Pediré mucho para que esta comunidad tenga también gente joven.

Muchos religiosos y religiosas han manifestado también su afecto y su gratitud al Fundador del Opus Dei, cuando supieron de su fallecimiento. A veces, como señala la Superiora General de las Siervas de los Pobres, porque de sus escritos habían recibido impulso para luchar por la santidad personal y para vivir generosamente su propia vocación. La Superiora General de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados asegura: “Sus escritos, conocidos por todas nosotras, nos han ayudado a aumentar nuestro amor a la Iglesia y al Papa, y a profundizar en la doctrina de Jesucristo” . La comunidad de carmelitas descalzas de la Encarnación (Ávila) destaca especialmente la veneración que el Fundador del Opus Dei tuvo por los sacerdotes, que a ellas, coma quería su Madre Santa Teresa, les produce “gran alegría y estímulo”. Y las monjas de San José –el primer monasterio fundado por la Santa de Ávila– subrayan cariñosamente la frecuencia con que Mons. Escrivá de Balaguer citaba en su predicación a Santa Teresa, así como la estima que “tanto él como sus hijos espirituales han mostrado siempre a la Orden Carmelita” .
Se podrían multiplicar los testimonios que, de modo sencillo y espontáneo, denotan la profunda unidad de corazones en almas a las que Dios lleva por caminos tan distintos. Sor Teresa J. García de Samaniego, Superiora del Monasterio de la Visitación de Santa María (Oviedo) certifica que, como otras muchas monjas de clausura, rezan por el Opus Dei: “Monseñor Josemaría Escrivá lo sabía y nos lo agradecía públicamente o a través de sus hijos sacerdotes, quienes nos piden que recemos por muchas de sus labores apostólicas”. Sor Teresa aduce expresamente un texto de Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer:
El Opus Dei ha contado siempre con la admiración y la simpatía de los religiosos de tantas órdenes y congregaciones, de modo particular de los religiosos y de las religiosas de clausura, que rezan por nosotros, nos escriben con frecuencia y dan a conocer nuestra Obra de mil modos, porque se dan cuenta «le nuestra vida de contemplativos en medio de los afanes de la calle.
Y sor Teresa concluye: “En nuestra vida comunitaria llevamos una larga temporada meditando los escritos de Mons. Escrivá de Balaguer. Leemos homilías suyas en el refectorio y en a recreación, y luego también lo hacemos privadamente para que e nuestra oración mental se llene de mociones divinas. Nos llevan a Dios, nos unen con Cristo Jesús, nos hacen querer más a nuestro Creador y a rezar más por todas las criaturas de la tierra. Al dejarnos llevar de la mano de este santo Fundador, en el que Cristo vivía de un modo intenso, muchas de nosotras hemos notado como un nuevo fervor para vivir nuestro espíritu”.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Un sacerdote cien por cien
- Alma sacerdotal y mentalidad laical
- La Misa, centro y la raíz de la vida interior
- Amor a la Sagrada Eucaristía
- Una Misa en pleno monte
- Pues sé tú también muy loco, hijo mío
- Yo soy anticlerical porque amo al sacerdote
- Un sacerdote que sólo hablaba de Dios
- Tres amores: Cristo, María, el Papa
- Manifestaciones de cariño a la Virgen y a San José
- En los momentos decisivos de la historia del Opus Dei
- Padre cura, ésta no vale 'na' ¡la nuestra es la que vale!
- La Virgen y por fin, el Papa, el dulce Cristo en la tierra
- Diréis que el Padre amaba al Papa con toda su alma
- Un sacerdote español 'muy romano'
- Afán por todas las almas
- Solicitud sacerdotal
- Contagiar de entusiasmo sacerdotal a los sacerdotes
- Retiros que dejan huella
- Rezad por todos los sacerdotes
- Amor a los religiosos
- El tesoro de la Iglesia
- Muchas vocaciones
- Madrid, 2 de octubre de 1928
- Instrumento inepto y sordo
- Viejo como el Evangelio, y como el Evangelio nuevo
- Se escapaban las almas como las anguilas en el agua
- Una nueva visión del trabajo
- La característica más decisiva de su personalidad
- Y el Fundador del Opus Dei siguió trabajando
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