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Testimonios

Me movía mucho pero no sabía hacia dónde

Silvia Mas, licenciada en filología clásica, Lérida, España

29 de septiembre de 2009

Etiquetas: Opus Dei, Santidad
Gracias al ejemplo de generosidad y optimismo que encontré en los escritos de monseñor Escrivá de Balaguer mi vida dio un giro radical. Tenía poco más de dieciséis años. Llevaba un ritmo agitado en una ciudad de provincia: siempre miraba el reloj para llegar de un sitio a otro y cronometrar mis pasos para que rindieran al máximo. Un día, una pregunta no cayó en el vacío: ¿qué esperaba de la vida? No tuve respuesta: me movía mucho, pero no sabía hacia dónde.

Mis aspiraciones me parecieron muy pobres cuando oí que San Josemaría decía que la gente que anda por la calle puede ser santa. Había que dar un frenazo y cambiar el rumbo. No podía correr sin dirección cuando en el fondo del alma notaba que Dios estaba diciéndome que mi tiempo era de Él y para Él. Tenía por delante toda la vida y me llenó de ilusión poder hacer un regalo a Dios: poner por completo en sus manos mi existencia. Veinticuatro horas del día, corazón, imaginación, inteligencia, capacidad de trabajo y todas las energías —las mismas con que corría por las calles de mi ciudad—, a su servicio en el Opus Dei.