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Testimonios

Me llamo Barchin y soy musulmana

Barchin, economista, Kirguistán

20 de febrero de 2007

Etiquetas: Amistad, Camino, Opus Dei
Me llamo Barchin y soy la hija mayor de una familia numerosa de religión musulmana de Kirguistán. Estudié Económicas en Bishkek, la capital. Por cuestiones de trabajo vinimos a España. En abril de 1999, fuimos a un despacho de abogados tres familias de Kirguistán que necesitábamos ayuda para legalizar la situación en nuestro nuevo país; en verano del 2000, estas gestiones acabaron positivamente.

Por estas circunstancias, mi marido y yo trabamos amistad con Carlos, uno de los abogados, e Isabel, su mujer, ambos supernumerarios del Opus Dei. Aunque somos de otra cultura y religión, coincidimos en ideas de fondo sobre la familia y la educación de los hijos.

El año 2001 nos trasladamos a vivir a Barcelona. Mi marido es escultor de formación y pinta retratos en las Ramblas barcelonesas con una concesión del Ayuntamiento. Yo trabajé algún tiempo en tareas de atención del hogar y, más adelante, como secretaria en ese mismo despacho de abogados, ya que cada vez acudían más personas de habla rusa para pedir orientación.

Decidimos matricular a nuestros hijos Isan y Aida en Xaloc y Pineda, que son obras corporativas del Opus Dei. Lo que más valoramos es la formación humana y espiritual que reciben allí.

Mi encuentro con “Camino”
Fue en Pineda donde conocí a Pepita. Un día me acerqué al puesto de libros sobre familia, educación y formación que atiende en la entrada del colegio y comenzamos a hacernos amigas. Pepita me leía siempre algún punto de Camino, el libro escrito por San Josemaría Escrivá, y me consiguió diez ejemplares en ruso.

Al profundizar en Camino, pensé que estos pensamientos también podían servir a mi familia de Kirguistán, así que decidí traducir algunos puntos y transmitírselos por carta o por teléfono. Según el momento, les traducía los que más les podían ayudar. También lo doy a conocer a otras amistades que he hecho aquí, como una vecina mía coreana, que es cristiana, y otra amiga china.

A veces, leo los Evangelios, para conocer a Jesucristo, y también otros escritos del autor de Camino, como Amigos de Dios.

Como somos musulmanes, no estábamos acostumbrados a relacionarnos con cristianos. Me llama la atención ver que mis amigos supernumerarios viven su vida personal y familiar con coherencia cristiana, que procuran trabajar bien y rezan y van todos los días a Misa, y que educan a sus hijos en valores. Nos tratamos con mucha confianza.

Mi marido Musa, que procede de una familia musulmana muy piadosa, y yo encontramos una actitud que coincide con la nuestra: querer al cercano, respetar a cada persona con la mirada, no despreciar... Nosotros venimos de una cultura donde es importante cultivar el alma, respetar a los mayores, vivir de un modo delicado la sexualidad... Y aquí muchas veces encontrábamos valores contrarios.

De la religión católica, lo que más valoro es la fe en la Eucaristía y el respeto y el cariño a la Virgen. Y me gusta la libertad que tiene la mujer para ir a la iglesia.

La canonización de san Josemaría
En 2002 se conoció la fecha de la canonización de San Josemaría. Como ya admiraba mucho al autor de Camino pensé que no podíamos faltar. Nos hacía mucha ilusión ir con las familias de Pineda y con nuestros amigos Carlos e Isabel. También queríamos conocer al Papa Juan Pablo II, porque nos parecía una gran persona.

Decidimos apuntarnos todos con otros padres de Pineda y comenzamos las gestiones, la retahíla de trabajos extra para conseguir medios, los pagos... El caso es que asistimos a la canonización las dos familias.

Seguimos las ceremonias con gran atención y emoción, rezando intensamente. Yo hice esfuerzos denodados –y logrados– para ver al Papa. Lo que más me impresionó fue la solemnidad de la ceremonia, el respeto a la libertad, la alegría y el ambiente de familia: todos rezaban y se ayudaban, nos encontrábamos muy bien.

Me impactaron muchas cosas; sobre todo el silencio del momento de la Consagración y palpar que los católicos creen en la presencia real de Jesucristo en la Sagrada Hostia.

El Opus Dei en Kirguistán
Cuando fui a Kirguistán me llevé nueve ejemplares de Camino y uno de Amigos de Dios, todos en ruso, para nuestras familias. También busqué una iglesia católica y hablé del Opus Dei con el sacerdote.

Yo suelo hacer esta pregunta: ¿Cuándo va el Opus Dei a Kirguistán? Y aproveché la estancia en Barcelona del prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, en septiembre de 2004, para pedirle que el Opus Dei fuera pronto a trabajar en mi país.

El Padre me contestó que rezaba por mí, por mi familia y por todos los musulmanes, mientras me animaba a seguir trasmitiendo a mi familia de Kirguistán lo que a mí me estaba ayudando tanto, el mensaje de San Josemaría.

Cuando me enteré que Mons. Javier Echevarría había vivido con San Josemaría, decidimos regalarle un retrato de este santo que mi marido tenía expuesto en las Ramblas. Al mismo tiempo rezo por el Opus Dei y pienso que si fuera a mi país, como está abierto a todas las personas y al respeto… muchos se acercarían al catolicismo o incluso se convertirían.