PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiMaría Ignacia García Escobar, la primera mujer del Opus Dei


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
María Ignacia García Escobar, la primera mujer del Opus Dei

En la iglesia de Santa Isabel, antes y después de la Misa que celebraba a las ocho de la mañana, estaba en el confesionario. Así conocieron algunas el Opus Dei. El fervor con que le veían celebrar el Santo Sacrificio les movía a confesarse con él, y a recibir de él dirección espiritual. Era marco propicio para abrir horizontes de santidad y de apostolado. Se formó un grupo, en el que estaban personas muy distintas: una profesora del contiguo colegio de la Asunción, una empleada, una enfermera, y varias chicas jóvenes que aún no trabajaban. Iban todas a confesarse a Santa Isabel, cada ocho días. Sólo allí veían al Fundador del Opus Dei, pues no asistía a las reuniones, que de vez en cuando, tenían en casa de las dos mayores. Tampoco las acompañaba los domingos al catecismo que llevaban en el barrio de La Ventilla.
Sin embargo, atendió sacerdotalmente con un celo extraordinario a María Ignacia García Escobar, una de las primeras asociadas del Opus Dei, que falleció en el Hospital del Rey el 13 de septiembre de 1933, de una manera verdaderamente santa. Sufrió mucho, pues padecía tuberculosis intestinal y tuvieron que hacerle varias operaciones. Es emocionante leer los cuadernos que María Ignacia escribió en aquel hospital de incurables, con un estilo que recuerda la más clásica literatura espiritual española. Había pedido la admisión en la Obra el 9 de abril de 1932 –”una nueva era de Amor”, anota en su cuaderno dos días más tarde–, pero antes de esa fecha venía ofreciendo por la intención de don Josemaría sus fiebres, sus múltiples molestias, sus intensos dolores que, por ejemplo, le impedían escribir durante semanas seguidas. María Escobar tuvo conciencia cierta de estar haciendo la Obra de Dios desde su cama en el hospital: “Hay que cimentarla bien. Para ello, procuremos que estos cimientos sean de piedra de granito, no nos ocurra lo que a aquel edificio de que habla el Evangelio, que fue edificado en la arena. Los cimientos, ante todo; luego, vendrá lo demás”.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Clases en la Academia Cicuéndez
- Capellán de las las Damas Apostólicas
- Millares de horas confesando niños
- Capellán de las Agustinas Recoletas del Monasterio de Santa Isabel
- Los enfermos más desamparados
- Don José María Somoano
- Todo lo tenía que hacer el Padre
- Trabajar con una sonrisa
- ¿Virtud sin orden? –¡Rara virtud!
- Las pupilas que ha dilatado el amor
- Dios creó al hombre para trabajar
- El trabajo es enfermedad incurable para los del Opus Dei
- La santificación del trabajo
- Amar el propio trabajo profesional
- El ejemplo de Jesús en Nazareth
- La santidad no es cosa para privilegiados
- Como los primeros Cristianos
- Una verdadera mentalidad laical
- La materia prima
- Mujeres del Opus Dei
- 14 de febrero de 1930
- Dos borriquillos que tiran del mismo carro
- El inicio de la Sección femenina del Opus Dei
- María Ignacia García Escobar, la primera mujer del Opus Dei
- El cimiento del Opus Dei
- En la calle de Jorge Manrique
- La fundación del Opus Dei: hombres y mujeres
- La fundación del Opus Dei: La sociedad sacerdotal de la Santa Cruz
- Todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración
- El 14 de febrero de 1943
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