PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiHombres y mujeres de mil razas y colores


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Hombres y mujeres de mil razas y colores

En aquellas primeras conversaciones personales, más de uno pensó que era un visionario, que estaba loco. Y casi nadie hubiera tachado estos juicios de insensatos, pues entonces el Fundador del Opus Dei nada podía mostrar, salvo sus sueños.
Soñaba en el mundo entero, en hombres y mujeres de mil razas y colores. Como aquel día, entre el 20 y el 25 de enero de 1933, cuando dio una clase de formación a un grupo de gente joven. Asistieron sólo tres personas, estudiantes de Medicina los tres: Vicente Hernando Bocas, José María Valentín–Gamazo y Juan Jiménez Vargas. Tuvo lugar en el madrileño asilo de Porta Coeli, que estaba en la calle García de Paredes, paralela a la del General Martínez Campos, cerca de la Glorieta de Iglesia.
El edificio albergaba entonces una casa de golfillos –golfos en el sentido castellano y madrileño de la palabra, precisaría en alguna ocasión Mons. Escrivá de Balaguer–, a los que unas monjas santas trataban de corregir, y de enseñar a trabajar. El Fundador del Opus Dei acudía por allí a enseñarles el catecismo y a confesarlos. Hacía toda su labor completamente gratis. De manera que, cuando lo pidió, las monjas le dejaron un aula de las que ellas tenían, y le permitieron también utilizar su capilla. Después de rezar y de hacer rezar, de ofrecer y hacer ofrecer muchos sacrificios, empezó una nueva actividad. Aquel día sólo acudieron tres, de los muchos que solían ir a confesarse por la casa de su madre, en Martínez Campos.
Presidía la clase una estampa de la Virgen, que había recogido en la calle. Desde 1931, no era raro ver trozos de catecismos rotos y pisoteados en los barrios extremos de la ciudad. Desencadenada ya la persecución religiosa en España, había sido prohibida la enseñanza de la doctrina cristiana en las escuelas. Al pie de un árbol, en el barrio de Los Pinos –Tetuán de las Victorias–, descubrió un día una pequeña imagen de la Santísima Virgen: una hojita de catecismo de papel malo, con un grabado que representaba a Nuestra Señora. Don Josemaría, con afán de desagravio, hizo enmarcar el pequeño grabado en un trozo de tisú rico, de unos 30 cm. Ésa fue la imagen que presidió aquella clase, y que luego estaría en la biblioteca de la Academia DYA, en la calle de Luchana. El cuadro pasó a la residencia de Ferraz, y de allí desapareció durante la guerra de España.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Los tres Primeros Sacerdotes del Opus Dei
- Los sacerdotes diocesanos en el Opus Dei
- Los primeros del Opus Dei
- Isidoro Zorzano, Juan Jiménez Vargas, Ricardo Fernández Vallespín
- Amigo de sus amigos
- Un amigo alegre y optimista
- Ahí viene el sacerdote que siempre está de buen humor
- Sembradores de paz y alegría
- Tiempo de amigos: Confianza, lealtad, gratitud
- La virtud más importante
- Gratitud y memoria
- Una gratitud especial
- Tiempo para los amigos
- Supo querer
- Con el mismo corazón
- Se pasó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja
- Ser santo es ser dichoso, también aquí en la tierra
- Alegría de vivir
- Los enfermos son el tesoro del Opus Dei
- Más sabía de Madrid que muchos madrileños
- Hombres y mujeres de mil razas y colores
- Tres, trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones
- San Josemaría en hospitales y suburbios
- El Opus Dei crecía para adentro
- La artillería de los hospitales de Madrid
- Alguna que otra pedrada
- De cien almas, nos interesan las cien
- ¿Vale más vuestro trabajo o el de un ministro?
- Corazón Universal. Una Audacia: la Academia DYA
- Abriendo horizontes
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