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Lo mismo que los sacerdotes
4 de agosto de 2009
Con ocasión del 150º aniversario de la muerte del santo Cura de Ars , el Papa ha convocado un año sacerdotal para toda la Iglesia el pasado 19 de junio. San Juan María Vianney , patrono y modelo de los sacerdotes, por su inmenso amor a Dios y su ardiente celo por la salvación de las almas, fue también muy venerado por San Josemaría. Recogemos algunos testimonios de los testigos directos de este aprecio por el sacerdocio.
Mons. Javier Echevarría, actual Prelado del Opus Dei, testigo privilegiado de la vida de San Josemaría afirmaba en su última carta pastoral: “He presenciado el cariño que le manifestaba San Josemaría, cuando en alguna ocasión acudió a venerarlo en Ars, para encomendarle la santidad de los sacerdotes y las relaciones del Opus Dei con los Obispos diocesanos.”
El santo Padre, Benedicto XVI, invitó a rezar durante este año "por la santificación de los sacerdotes y por las vocaciones sacerdotales". El pasado 1 de julio, en una catequesis dedicada al santo cura de Ars, el Papa expresó su deseo de ofrecer a los fieles el modelo de San Juan María Vianney para vivir este año sacerdotal. "La figura de este sacerdote santo nos guiará y nos ayudará a tomar más conciencia de que la gracia de la renovación espiritual viene de Dios, tanto para los sacerdotes como para toda la Iglesia", afirmó.
“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars.Palabras citadas en diversas ocasiones Benedicto XVI, a propósito del año del sacerdocio, y que se recogen en el Catecismo de la Iglesia Católica. (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1589.)
También San Josemaría amaba profundamente este ministerio sagrado. En 1956 escribía en una carta: El sacerdocio es lo más grande del mundo. Nos basta pensar tan sólo en lo que es el milagro de hacer venir a Jesús todos los días a la tierra. Nuestra Madre del Cielo —¡cuánto la hemos de amar: más que Ella sólo Dios!— hizo bajar al Señor una sola vez: fiat mihi secundum verbum tuum! (Lc 1, 38). (San Josemaría, Carta 8-VIII-1956, n. 17).
Sin embargo, “ya en los años 30 del pasado siglo, cuando apenas se mencionaba la llamada universal a la santidad y al apostolado —era algo muy desconocido—, San Josemaría mostraba a las personas que se acercaban a su labor sacerdotal la dignidad de la vocación cristiana y les ayudaba a descubrir las riquezas espirituales contenidas en el Bautismo; entre otras, que todos los cristianos, hombres y mujeres, participan del único sacerdocio de Cristo, que todos tienen un alma sacerdotal; y que, por tanto, han de aspirar con todas sus fuerzas —lo mismo que los sacerdotes— a la santidad y fomentar en sus corazones el celo por la salvación de las almas”.(carta de Mons. Javier Echevarría, 1- VII-2009)
Hasta el final de su vida repitió incansablemente esta llamada universal a la santidad y al apostolado en medio del mundo de la que participamos todos los cristianos. “El mismo día de su marcha al Cielo, en una reunión con sus hijas, les decía: “vosotras tenéis alma sacerdotal, os diré como siempre que vengo por aquí. Vuestros hermanos seglares también tienen alma sacerdotal. Podéis y debéis ayudar con esa alma sacerdotal; y con la gracia del Señor y el sacerdocio ministerial en nosotros, los sacerdotes de la Obra, haremos una labor eficaz”. San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 26-VI-1975.
Modelo luminoso de pastor, entregado completamente al servicio del pueblo de Dios el cura de Ars nos recuerda la entrega con la que vivió San Josemaría toda su vida al servicio de las almas.
Benedicto XVI ha escrito una carta , para este Año sacerdotal que se ofrece directamente a los sacerdotes; e indirectamente, a toda la comunidad cristiana, para que apoye la renovación interior que la Iglesia y el mundo necesitan actualmente de los sacerdotes.
Mons. Javier Echevarría, actual Prelado del Opus Dei, testigo privilegiado de la vida de San Josemaría afirmaba en su última carta pastoral: “He presenciado el cariño que le manifestaba San Josemaría, cuando en alguna ocasión acudió a venerarlo en Ars, para encomendarle la santidad de los sacerdotes y las relaciones del Opus Dei con los Obispos diocesanos.”
El santo Padre, Benedicto XVI, invitó a rezar durante este año "por la santificación de los sacerdotes y por las vocaciones sacerdotales". El pasado 1 de julio, en una catequesis dedicada al santo cura de Ars, el Papa expresó su deseo de ofrecer a los fieles el modelo de San Juan María Vianney para vivir este año sacerdotal. "La figura de este sacerdote santo nos guiará y nos ayudará a tomar más conciencia de que la gracia de la renovación espiritual viene de Dios, tanto para los sacerdotes como para toda la Iglesia", afirmó.
“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars.Palabras citadas en diversas ocasiones Benedicto XVI, a propósito del año del sacerdocio, y que se recogen en el Catecismo de la Iglesia Católica. (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1589.)
También San Josemaría amaba profundamente este ministerio sagrado. En 1956 escribía en una carta: El sacerdocio es lo más grande del mundo. Nos basta pensar tan sólo en lo que es el milagro de hacer venir a Jesús todos los días a la tierra. Nuestra Madre del Cielo —¡cuánto la hemos de amar: más que Ella sólo Dios!— hizo bajar al Señor una sola vez: fiat mihi secundum verbum tuum! (Lc 1, 38). (San Josemaría, Carta 8-VIII-1956, n. 17).
Sin embargo, “ya en los años 30 del pasado siglo, cuando apenas se mencionaba la llamada universal a la santidad y al apostolado —era algo muy desconocido—, San Josemaría mostraba a las personas que se acercaban a su labor sacerdotal la dignidad de la vocación cristiana y les ayudaba a descubrir las riquezas espirituales contenidas en el Bautismo; entre otras, que todos los cristianos, hombres y mujeres, participan del único sacerdocio de Cristo, que todos tienen un alma sacerdotal; y que, por tanto, han de aspirar con todas sus fuerzas —lo mismo que los sacerdotes— a la santidad y fomentar en sus corazones el celo por la salvación de las almas”.(carta de Mons. Javier Echevarría, 1- VII-2009)
Hasta el final de su vida repitió incansablemente esta llamada universal a la santidad y al apostolado en medio del mundo de la que participamos todos los cristianos. “El mismo día de su marcha al Cielo, en una reunión con sus hijas, les decía: “vosotras tenéis alma sacerdotal, os diré como siempre que vengo por aquí. Vuestros hermanos seglares también tienen alma sacerdotal. Podéis y debéis ayudar con esa alma sacerdotal; y con la gracia del Señor y el sacerdocio ministerial en nosotros, los sacerdotes de la Obra, haremos una labor eficaz”. San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 26-VI-1975.
Modelo luminoso de pastor, entregado completamente al servicio del pueblo de Dios el cura de Ars nos recuerda la entrega con la que vivió San Josemaría toda su vida al servicio de las almas.
Benedicto XVI ha escrito una carta , para este Año sacerdotal que se ofrece directamente a los sacerdotes; e indirectamente, a toda la comunidad cristiana, para que apoye la renovación interior que la Iglesia y el mundo necesitan actualmente de los sacerdotes.
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