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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

La única vez que le vi llorar

Etiquetas: Familia Escrivá, Sacerdocio
Josemaría habló con su padre. Don José Escrivá oyó, sorprendido, sus confidencias. Como siempre había aceptado dócilmente la Voluntad de Dios, respetó y amó el camino que el Señor trazaba para su hijo. Le debió costar mucho, porque él tenía otra idea, pero favoreció la decisión: A él le debo la vocación, observaría siempre el Fundador del Opus Dei.

Don José Escrivá
Don José Escrivá
La Baronesa de Valdeolivos detalla una anécdota que sucedió en el verano de 1919. Don José Escrivá fue a Fonz para payar unos días con sus hermanos y les enseñó fotografías de sus hijos: de Santiago, que acababa de nacer –”éste es el benjamín”, señalaba–, de Carmen y de Josemaría. Se le notaba muy orgulloso de ellos. Y mostrando una foto de Josemaría, anunció pensativo: –Este me ha dicho que quiere ser sacerdote, pero a la vez va a estudiar para abogado. Nos costará un poco de sacrificio.

Por su parte, el propio Fundador del Opus Dei contaría:
Un buen día le dije a mi padre que quería ser sacerdote: fue la única vez que le vi llorar. Él tenía otros planes posibles, pero no se rebeló. Me dijo:
–Hijo mío, piénsalo bien. Los sacerdotes tienen que ser santos... Es muy duro no tener casa, no tener hogar, no tener un amor en la tierra. Piénsalo un poco más, pero yo no me opondré.
Y me llevó a hablar con un sacerdote amigo suyo, el abad de la colegiata de Logroño.


La colegiata de Logroño –llamada vulgarmente “La Redonda”– es hoy concatedral de la diócesis de Calahorra, Logroño y La Calzada. Entonces, el abad era don Antolín Oñate Oñate –más tarde nombrado chantre de Calahorra, en 1943–, una verdadera institución en Logroño.

También orientó a Josemaría, por encargo de su padre, don Albino Pajares, sacerdote castrense que estuvo destinado en Logroño desde febrero de 1917 hasta mayo de 1920.

Don Antolin y don Albino le animaron a que siguiera en su vocación y le ayudaron, como profesores, para completar los cursos de Filosofía, para profundizar en el latín y para el primer año de Teología, que hizo como alumno externo en el Seminario de Logroño. El Fundador del Opus Dei estuvo siempre muy agradecido a estos dos sacerdotes.

Sabemos, sin embargo, que no le interesaba la carrera eclesiástica; no le atraía ser cura, en el sentido usual que el término tenía entonces para el gran público: Aquello no era lo que Dios me pedía, y yo me daba cuenta: no quería ser sacerdote para ser sacerdote, el cura, que dicen en España. Yo tenía veneración al sacerdote, pero no quería para mí un sacerdocio así.


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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


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