PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiUna comedia humana con un espectador divino


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Una comedia humana con un espectador divino
Cuando alguno le decía que se encontraba frío, que nada sentía, que ir a Misa, rezar, ofrecer a Dios el trabajo o hacer un rato de oración en ese estado, le parecía una comedia, Mons. Escrivá de Balaguer proponía –con palabras muy parecidas a las que siguen– la deliciosa e ingenua historia de aquel juglar de las Cantigas del Rey Alfonso, que, movido por el deseo de amar más a Dios, ingresó en un monasterio.
Día tras día, el titiritero rebuscaba en su escaso haber, para hallar alguna excelencia con que honrar a la Santísima Virgen, como hacían los otros frailes, con su estudio, con su voz, con su,, manos. No tenía letras, ni sabía hacer nada aquel fraile. Y un di,¡ sus pensamientos le hicieron sonreír. En el mundo, aunque pobremente, él se ganaba la vida con unas habilidades aprendidas desde niño: tiraba unos bolos al aire, daban volteretas, y loes recogía todos, sin caérsele ninguno. Y reían los niños y se entretenían los mayores. Al fraile –así pensaba– le parecía desproporcionado ganarse el cielo con lo que antes se ganaba la vida. Pero no quena ganar nada ahora: sólo honrar a la Señora... Por las noches, salía a hurtadillas de su celda, y se ponía delante del rostro maternal y comprensivo de la Virgen. Daba volteretas N sus dedos trenzaban mil juegos de manos. Hasta que un día le descubrió el Superior. Pero nada le dijo. Y el fraile titiritero continuó haciendo oración, a su manera.
No os escondo –puede leerse en una homilía pronunciada el 5 de abril de 1964– que, a lo largo de estos años, se me han acercado algunos, y compungidos de dolor me han dicho: Padre, no sé qué me pasa, me encuentro cansado y frío; mi piedad, antes tan segura y llana, me parece una comedia... Pues a los que atraviesan esa situación, y a todos vosotros, contesto: ¿una comedia? ¡Gran cosa! El Señor está jugando con nosotros como un padre con sus hijos.
(...) Quédate tranquilo: para ti ha llegado el instante de participar en una comedia humana con un espectador divino. Persevera, que el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, contemplan esa comedia tuya; realiza todo por amor a Dios, por agradarle, aunque a ti te cueste.
¡Qué bonito es ser juglar de Dios! ¡Qué hermoso recitar esa comedia por Amor, con sacrificio, sin ninguna satisfacción personal, por agradar a Nuestro Padre Dios, que juega con nosotros! Encárate con el Señor, y confíale: no tengo ningunas ganas de ocuparme de esto, pero lo ofreceré por Ti. Y ocúpate de verdad de esa labor, aunque pienses que es una comedia. ¡Bendita comedia! Te lo aseguro: no se trata de hipocresía, porque los hipócritas necesitan público para sus pantomimas. En cambio, los espectadores de esa comedia nuestra –déjame que te lo repita– son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la Virgen Santísima, San José y todos los Ángeles y Santos del Cielo.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Día tras día, el titiritero rebuscaba en su escaso haber, para hallar alguna excelencia con que honrar a la Santísima Virgen, como hacían los otros frailes, con su estudio, con su voz, con su,, manos. No tenía letras, ni sabía hacer nada aquel fraile. Y un di,¡ sus pensamientos le hicieron sonreír. En el mundo, aunque pobremente, él se ganaba la vida con unas habilidades aprendidas desde niño: tiraba unos bolos al aire, daban volteretas, y loes recogía todos, sin caérsele ninguno. Y reían los niños y se entretenían los mayores. Al fraile –así pensaba– le parecía desproporcionado ganarse el cielo con lo que antes se ganaba la vida. Pero no quena ganar nada ahora: sólo honrar a la Señora... Por las noches, salía a hurtadillas de su celda, y se ponía delante del rostro maternal y comprensivo de la Virgen. Daba volteretas N sus dedos trenzaban mil juegos de manos. Hasta que un día le descubrió el Superior. Pero nada le dijo. Y el fraile titiritero continuó haciendo oración, a su manera.
No os escondo –puede leerse en una homilía pronunciada el 5 de abril de 1964– que, a lo largo de estos años, se me han acercado algunos, y compungidos de dolor me han dicho: Padre, no sé qué me pasa, me encuentro cansado y frío; mi piedad, antes tan segura y llana, me parece una comedia... Pues a los que atraviesan esa situación, y a todos vosotros, contesto: ¿una comedia? ¡Gran cosa! El Señor está jugando con nosotros como un padre con sus hijos.
(...) Quédate tranquilo: para ti ha llegado el instante de participar en una comedia humana con un espectador divino. Persevera, que el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, contemplan esa comedia tuya; realiza todo por amor a Dios, por agradarle, aunque a ti te cueste.
¡Qué bonito es ser juglar de Dios! ¡Qué hermoso recitar esa comedia por Amor, con sacrificio, sin ninguna satisfacción personal, por agradar a Nuestro Padre Dios, que juega con nosotros! Encárate con el Señor, y confíale: no tengo ningunas ganas de ocuparme de esto, pero lo ofreceré por Ti. Y ocúpate de verdad de esa labor, aunque pienses que es una comedia. ¡Bendita comedia! Te lo aseguro: no se trata de hipocresía, porque los hipócritas necesitan público para sus pantomimas. En cambio, los espectadores de esa comedia nuestra –déjame que te lo repita– son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la Virgen Santísima, San José y todos los Ángeles y Santos del Cielo.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
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- La Academia DYA y la formación de los jóvenes universitarios
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- Amplitud de miras
- Cada caminante siga su camino
- Ideas universales y concretas
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