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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Jesús no será mi Juez: será Jesús
El Fundador del Opus Dei mostró con su ejemplo que quienes se deciden a seguir las huellas de Jesucristo, no tienen miedo a la vida, ni miedo a la muerte. Y es que quien vive de veras cono hijo de Dios no puede temer la muerte. Recientemente, abriendo el corazón a unos socios de la Obra, en Roma, les decía:
Era muy joven cuando escribí –y lo repetiré ahora, con paladeo de miel– que Jesús no será mi Juez ni el vuestro: será Jesús, un Dios que perdona.
Le gustaba una canción italiana de los años cincuenta, porque le hacía pensar en su futuro paso al Cielo:
Aprite le finestre al nuovo sole,
é primavera, é primavera.
Aprite le finestre al nuovo sole,
é primavera, é festa dell'Amor.
Muchos conocieron un deseo que manifestó más de una vez: que después de recibir la Extremaunción –si el Señor tiene misericordia de mí–, me canten esa canción. Me llevará perfectamente dispuesto a ir al encuentro de Dios. Me ayuda a hacer oración.
En aquellos años cincuenta, ya en Roma, se agudizó la diabetes que padecía. En 1974 lo detallaba:
Hice que colocaran un timbre en mi habitación, al alcance de la mano. Dije: por lo menos, sueno; y, al oír el escándalo, os venís a darme la Extremaunción. Aquel timbre, una vez puesto en movimiento, tienen que ir lejos a pararlo.
Llegaba la noche, y pensaba: Señor, no sé si me levantaré mañana; te doy gracias por la vida que me concedas, y estoy contento de morir en tus brazos. Espero en tu misericordia. Por la mañana, al despertarme, el primer pensamiento era el mismo.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Era muy joven cuando escribí –y lo repetiré ahora, con paladeo de miel– que Jesús no será mi Juez ni el vuestro: será Jesús, un Dios que perdona.
Le gustaba una canción italiana de los años cincuenta, porque le hacía pensar en su futuro paso al Cielo:
Aprite le finestre al nuovo sole,
é primavera, é primavera.
Aprite le finestre al nuovo sole,
é primavera, é festa dell'Amor.
Muchos conocieron un deseo que manifestó más de una vez: que después de recibir la Extremaunción –si el Señor tiene misericordia de mí–, me canten esa canción. Me llevará perfectamente dispuesto a ir al encuentro de Dios. Me ayuda a hacer oración.
En aquellos años cincuenta, ya en Roma, se agudizó la diabetes que padecía. En 1974 lo detallaba:
Hice que colocaran un timbre en mi habitación, al alcance de la mano. Dije: por lo menos, sueno; y, al oír el escándalo, os venís a darme la Extremaunción. Aquel timbre, una vez puesto en movimiento, tienen que ir lejos a pararlo.
Llegaba la noche, y pensaba: Señor, no sé si me levantaré mañana; te doy gracias por la vida que me concedas, y estoy contento de morir en tus brazos. Espero en tu misericordia. Por la mañana, al despertarme, el primer pensamiento era el mismo.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- La Academia DYA: Dios y Audacia
- La Academia DYA y la formación de los jóvenes universitarios
- Medios sobrenaturales
- Corazón Universal: Cada caminante siga su camino
- Mientras más personas haya que sirvan a Dios, mejor
- Amplitud de miras
- Cada caminante siga su camino
- Ideas universales y concretas
- La raza de los hijos de Dios
- El Opus Dei se encuentra tan a gusto en Inglaterra como en Kenya
- Corazón Universal
- Dar a conocer a Dios a todas las almas
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- Un crimen de la humanidad
- La locura de los hijos de Dios
- Una cadena de imposibles
- ¿Va usted a decir Misa?
- Hasta la muerte
- Sin miedo a la muerte
- Un campeón en la fe
- Seguir los pasos de Jesús
- Jesús no será mi Juez: será Jesús
- Abril de 1954: curación de la diabetes
- El Señor es Padre y muy Padre nuestro
- Una única vida, santa y llena de Dios
- La historia de Juan el lechero
- Una comedia humana con un espectador divino
- El saltador de pértiga
- La alegría de los hijos de Dios
- Levadura, sal y luz en medio de este mundo
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