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¿Por qué una parroquia en Valencia dedicada al fundador del Opus Dei?

25 de junio de 2007

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EN LA PRENSA
Una parroquia dedicada a san Josemaría

En breve se inaugurará la nueva parroquia de San Josemaría, erigida por el arzobispo de nuestra Archidiócesis con fecha de 8 de octubre de 2002. ¿Por qué una parroquia en Valencia dedicada al fundador del Opus Dei? Lo más inmediato es que se trata de un santo universal y lo mismo se le honra con una capilla en Escocia que en Torrent, en la sede de la Conferencia Episcopal de EE UU o en Elche, y en pueblos de la Vega Baja, en México, Roma, Madrid o Barbastro. Tiene calles y plazas o emisiones de sellos en todo el globo; un seminario diocesano y hasta un pico de los Andes llevan su nombre. A pesar de que él nunca deseó figurar, como me confió en enero de 1975: ocultarme y desaparecer es lo mío, que sólo Jesús se luzca. Pero dice el Evangelio que no se puede esconder una ciudad edificada sobre un monte. Y los santos son eso.

El Opus Dei nació como la misma Iglesia, con entraña universal, católica. «A la vuelta de tantos siglos -escribía su fundador en 1932-, quiere el Señor servirse de nosotros para que todos los cristianos descubramos, al fin, el valor santificador y santificante de la vida ordinaria -del trabajo profesional- y la eficacia del apostolado de la doctrina con el ejemplo, la amistad y la confidencia.» Poco después manifestaba, con firme seguridad, el deseo divino de proclamar «en todos los rincones del mundo ese mensaje viejo como el Evangelio, y como el Evangelio nuevo». Así, nos acercamos al porqué de la parroquia en nuestra ciudad. En junio de 1936 escribe: «¿Madrid? ¿Valencia..., París? ¡El mundo!» Antes, anota: «Siento que Jesús quiere que vayamos a Valencia y a París. Ya se está haciendo una campaña de oración y sacrificio que sea el cimiento de esas dos casas.» Su afán de hacer presente a Cristo en el trabajo de los hombres y mujeres del planeta es como un impulso misterioso que le lanza al mundo cuando, numéricamente, el Opus Dei no es nada -una docena de personas-, aunque cuenta con toda la fuerza del querer explícito de Dios. Y lanzará su primera expansión a nuestra ciudad.

Una de las instrucciones fundacionales dice en su inicio: «Hoy -con ocasión de las próximas fundaciones en Valencia y París-, esta instrucción va dirigida a aquellos hijos que participan en el gobierno de las casas o centros de la Obra.» Esos directores apenas existían, pero ya ve proféticamente el futuro que Dios desea para la Obra. El documento es de 31 de mayo de 1936; y el 18 de junio inmediato escribe que «en Valencia se está buscando casa y pronto comenzará la instalación». Anteriormente se había dirigido a monseñor Lauzurica, obispo auxiliar de la Archidiócesis Valentina: «En la segunda quincena de abril pienso ir por Valencia, pues de ningún modo abriremos jamás academias ni residencias sin el beneplácito de los Srs. prelados.»

Bendición del terreno y colocación de la primera piedra (05-10-2003)
Bendición del terreno y colocación de la primera piedra (05-10-2003)
El 20 de abril llegó San Josemaría. Se entrevista con Lauzurica y visita a la Mare de Déu. Al día siguiente, el obispo le invita a comer, y pide la admisión en la Obra Rafael Calvo Serer, quien, con el correr del tiempo, sería -en virtud de su libertad política- un luchador antifranquista; igual que otros miembros del Opus Dei -por la misma libertad nunca limitada por la jerarquía eclesiástica- participaron de aquel régimen, en el que también algunos, siempre con su libertad personal, colaboraron en su salida a la democracia. Cuando el 18 de julio de 1936 se iba a firmar el contrato de arrendamiento, comunicaron la sublevación del Ejército de África y la presencia de cañones en Barcelona. Se lee en la última frase del primer tomo de la obra de Vázquez de Prada sobre el fundador del Opus Dei: «Así se interrumpieron, con brusquedad y de momento, los sueños de expansión.»

En 1939 predicó en Valencia varios retiros a sacerdotes y seglares. A la vez apareció la primera edición de Camino, impresa en Gráficas Turia; y, por fin, un centro del Opus Dei fuera de Madrid, tan pequeño que fue llamado el Cubil, sustituido luego por otro mayor en la misma calle de Samaniego. Después vinieron personas y tareas variadísimas. Las últimas son la parroquia y un centro integrado de formación profesional en Orriols, aparte de lo que es más nuclear en la Prelatura: el trabajo de realizar la Iglesia con las actividades civiles de cada uno de sus miembros.

Finalizo con unas frases de San Josemaría, escuchadas en el ambiente familiar de una tertulia: «A Valencia la miro con una predilección que no es ofensa para ninguna ciudad de España o fuera de España.» Luego relata las circunstancias descritas y añade: «Por tanto, parece que Dios Nuestro Señor quiere que yo ame de una manera particular a Valencia.» Bien merece un reconocimiento.

Pablo Cabellos, Vicario de la Delegación de la Prelatura del Opus Dei en Valencia, Diario Levante. El Mercantil Valenciano, 23 junio de 2007