PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiLa fundación del Opus Dei: La sociedad sacerdotal de la Santa Cruz


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
La fundación del Opus Dei: La sociedad sacerdotal de la Santa Cruz
El 13 de julio de 1975, el Cardenal Casariego confería en Barcelona la ordenación sacerdotal a 54 profesionales, socios del Opus Dei. Con ellos, sumaban ya casi un millar los socios laicos de la Obra que habían sido llamados al sacerdocio, desde que fueron ordenados por don Leopoldo Eijo y Garay los tres primeros –don Álvaro del Portillo, don José María Hernández de Garnica y don José Luis Múzquiz–, en Madrid el 25 de junio de 1944.
Fue ésta una fecha importante, que quedó grabada para siempre en el corazón del Fundador del Opus Dei. En más de una ocasión comentaría que esa primera ordenación de sacerdotes le causó a la vez mucha alegría y mucha tristeza:
Amo de tal manera la condición laical de nuestra Obra, que sentía hacerlos clérigos, con un verdadero dolor; y, por otra parte, la necesidad del sacerdocio era tan clara, que tenía que ser grato a Dios Nuestro Señor que llegaran al altar esos hijos míos.
La Obra necesitaba sacerdotes que, junto a la preparación y virtudes de todos los buenos sacerdotes, tuvieran una experiencia personal y un conocimiento bien vivido del espíritu del Opus Dei, para servir con su ministerio a los socios y asociadas de la Obra y para colaborar con el apostolado de los laicos: porque éstos, aunque a través del trato con sus iguales hacen una labor eficaz de ayuda espiritual, acaban por toparse necesariamente con lo que Mons. Escrivá de Balaguer llamaba muy gráficamente muro sacramental.
Necesitamos –ponderaba en 1945– sacerdotes con nuestro espíritu: que estén bien preparados; que sean alegres, operativos y eficaces; que tengan un ánimo deportivo ante la vida; que se sacrifiquen gustosos por sus hermanos, sin sentirse víctimas.
Y, recordando la ordenación de los tres primeros, agradecía las sinceras congratulaciones que había recibido de personas de todos los ambientes, subrayando este nuevo fenómeno pastoral que se verifica dentro de la Obra de Dios: hombres jóvenes que ejercen una profesión universitaria, con la vida humanamente abierta para hacer libremente su voluntad, que van a servir, sin estipendio alguno, a todas las almas –especialmente a las de sus hermanos– y a trabajar duramente, porque las horas del día serán pocas para su tarea espiritual.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Fue ésta una fecha importante, que quedó grabada para siempre en el corazón del Fundador del Opus Dei. En más de una ocasión comentaría que esa primera ordenación de sacerdotes le causó a la vez mucha alegría y mucha tristeza:

La Obra necesitaba sacerdotes que, junto a la preparación y virtudes de todos los buenos sacerdotes, tuvieran una experiencia personal y un conocimiento bien vivido del espíritu del Opus Dei, para servir con su ministerio a los socios y asociadas de la Obra y para colaborar con el apostolado de los laicos: porque éstos, aunque a través del trato con sus iguales hacen una labor eficaz de ayuda espiritual, acaban por toparse necesariamente con lo que Mons. Escrivá de Balaguer llamaba muy gráficamente muro sacramental.
Necesitamos –ponderaba en 1945– sacerdotes con nuestro espíritu: que estén bien preparados; que sean alegres, operativos y eficaces; que tengan un ánimo deportivo ante la vida; que se sacrifiquen gustosos por sus hermanos, sin sentirse víctimas.
Y, recordando la ordenación de los tres primeros, agradecía las sinceras congratulaciones que había recibido de personas de todos los ambientes, subrayando este nuevo fenómeno pastoral que se verifica dentro de la Obra de Dios: hombres jóvenes que ejercen una profesión universitaria, con la vida humanamente abierta para hacer libremente su voluntad, que van a servir, sin estipendio alguno, a todas las almas –especialmente a las de sus hermanos– y a trabajar duramente, porque las horas del día serán pocas para su tarea espiritual.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Clases en la Academia Cicuéndez
- Capellán de las las Damas Apostólicas
- Millares de horas confesando niños
- Capellán de las Agustinas Recoletas del Monasterio de Santa Isabel
- Los enfermos más desamparados
- Don José María Somoano
- Todo lo tenía que hacer el Padre
- Trabajar con una sonrisa
- ¿Virtud sin orden? –¡Rara virtud!
- Las pupilas que ha dilatado el amor
- Dios creó al hombre para trabajar
- El trabajo es enfermedad incurable para los del Opus Dei
- La santificación del trabajo
- Amar el propio trabajo profesional
- El ejemplo de Jesús en Nazareth
- La santidad no es cosa para privilegiados
- Como los primeros Cristianos
- Una verdadera mentalidad laical
- La materia prima
- Mujeres del Opus Dei
- 14 de febrero de 1930
- Dos borriquillos que tiran del mismo carro
- El inicio de la Sección femenina del Opus Dei
- María Ignacia García Escobar, la primera mujer del Opus Dei
- El cimiento del Opus Dei
- En la calle de Jorge Manrique
- La fundación del Opus Dei: hombres y mujeres
- La fundación del Opus Dei: La sociedad sacerdotal de la Santa Cruz
- Todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración
- El 14 de febrero de 1943
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