PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiII. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina


Libros
Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
II. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina
Yo nunca pensé en hacerme sacerdote, ni en dedicarme a Dios. No se me había presentado ese problema, porque creía que no era para mí. Más aún: me molestaba el pensamiento de poder llegar al sacerdocio algún día, de tal manera que me sentía anticlerical. Amaba mucho a los sacerdotes, porque la formación que recibí en mi casa era profundamente religiosa; me habían enseñado a respetar, a venerar el sacerdocio. Pero no para mí: para otros.
Así lo manifestó Mons. Escrivá de Balaguer. Y, por otra parte, ninguno de los que le trataron de niño pensó que sería sacerdote. Pero la vocación divina fue abriéndose paso, poco a poco, sin nada aparentemente extraordinario. Esto, que ha sucedido en la historia de tantas almas, resulta especialmente providencial en el caso del que sería luego Fundador del Opus Dei, y tendría que enseñar a santificar lo habitual, lo de cada día, previniendo a los que le escuchaban contra la tentación de lo extraordinario: para el cristiano corriente, la santidad no consiste en hacer cosas raras, o difíciles, sino justamente en transformar la prosa diaria en endecasílabo, en verso heroico.
La tentación de lo extraordinario aparece en varios momentos las páginas del Evangelio. El diablo –al final del a lo largo de ayuno en el desierto– quiere apartar a Cristo de su misión redentora evitándole los padecimientos humanos –el hambre, la sed, el dolor–, con los que justamente llevaría a cabo la Redención de los hombres. Pero no es sólo Satanás. Los parientes de Jesús quieren que vaya con notoriedad a Judea, en la Fiesta de los Tabernáculos. Y sus propios discípulos le incitan a hacer algo que llame la atención de las gentes. Cuando Juan y Santiago le piden que baje fuego del cielo y devore a los habitantes de aquella ciudad de Samaria, el Señor tiene una vez más que reprimir su tentación de apoyarse en lo anormal: “No sabéis a qué espíritu pertenecéis”. Y así hasta el momento dramático del Calvario, cuando los príncipes de los sacerdotes y los escribas se burlan de Él diciéndole que descienda de la Cruz, y creerán en sus palabras. Cristo rechaza la tentación: redime al género humano con el dolor y la muerte, no con éxitos espectaculares. Qué sentido hubieran tenido, en otro caso, sus treinta años de vida oculta y de trabajo en Nazareth.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.

El fundador del Opus Dei en Pamplona, 1967
La tentación de lo extraordinario aparece en varios momentos las páginas del Evangelio. El diablo –al final del a lo largo de ayuno en el desierto– quiere apartar a Cristo de su misión redentora evitándole los padecimientos humanos –el hambre, la sed, el dolor–, con los que justamente llevaría a cabo la Redención de los hombres. Pero no es sólo Satanás. Los parientes de Jesús quieren que vaya con notoriedad a Judea, en la Fiesta de los Tabernáculos. Y sus propios discípulos le incitan a hacer algo que llame la atención de las gentes. Cuando Juan y Santiago le piden que baje fuego del cielo y devore a los habitantes de aquella ciudad de Samaria, el Señor tiene una vez más que reprimir su tentación de apoyarse en lo anormal: “No sabéis a qué espíritu pertenecéis”. Y así hasta el momento dramático del Calvario, cuando los príncipes de los sacerdotes y los escribas se burlan de Él diciéndole que descienda de la Cruz, y creerán en sus palabras. Cristo rechaza la tentación: redime al género humano con el dolor y la muerte, no con éxitos espectaculares. Qué sentido hubieran tenido, en otro caso, sus treinta años de vida oculta y de trabajo en Nazareth.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Presentación
- I. Una familia Cristiana
- II. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina
- III. La fundación del Opus Dei
- IV. Tiempo de amigos
- V. Corazón Universal
- VI. El resello de la filiación divina
- VII. Las Horas de la Esperanza
- VIII. La libertad de los hijos de Dios
- IX. Padre de familia numerosa y pobre
- Epílogo. Como un niño que balbucea
- De Barbastro a Logroño
- Josemaría: la vergüenza, para pecar
- Menos mi gazapito
- Cuéntanos el cuento
- Primeras Oraciones
- Premio en "Nociones de Aritmética y Geometría"
- No llores. ¿No ves que Chon está ya en el Cielo?
- Un castillo de naipes
- Doña Dolores
- Así preparó el Señor mi alma
- Se parecía mucho a su padre
- Bah, tonterías..
- En cuestión de horas
- El ejemplo de un hogar cristiano
- Soy paternalista
- Una en el clavo y ciento en la herradura
- Un ejemplo de laboriosidad
- El aire de familia del Opus Dei
- Vida de familia
Español






Oración
RSS
FACEBOOK
TWITTER
YOUTUBE