PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiII. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina
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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

II. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina

Etiquetas: Juventud, Sacerdocio
Yo nunca pensé en hacerme sacerdote, ni en dedicarme a Dios. No se me había presentado ese problema, porque creía que no era para mí. Más aún: me molestaba el pensamiento de poder llegar al sacerdocio algún día, de tal manera que me sentía anticlerical. Amaba mucho a los sacerdotes, porque la formación que recibí en mi casa era profundamente religiosa; me habían enseñado a respetar, a venerar el sacerdocio. Pero no para mí: para otros.

El fundador del Opus Dei en Pamplona, 1967
El fundador del Opus Dei en Pamplona, 1967
Así lo manifestó Mons. Escrivá de Balaguer. Y, por otra parte, ninguno de los que le trataron de niño pensó que sería sacerdote. Pero la vocación divina fue abriéndose paso, poco a poco, sin nada aparentemente extraordinario. Esto, que ha sucedido en la historia de tantas almas, resulta especialmente providencial en el caso del que sería luego Fundador del Opus Dei, y tendría que enseñar a santificar lo habitual, lo de cada día, previniendo a los que le escuchaban contra la tentación de lo extraordinario: para el cristiano corriente, la santidad no consiste en hacer cosas raras, o difíciles, sino justamente en transformar la prosa diaria en endecasílabo, en verso heroico.

La tentación de lo extraordinario aparece en varios momentos las páginas del Evangelio. El diablo –al final del a lo largo de ayuno en el desierto– quiere apartar a Cristo de su misión redentora evitándole los padecimientos humanos –el hambre, la sed, el dolor–, con los que justamente llevaría a cabo la Redención de los hombres. Pero no es sólo Satanás. Los parientes de Jesús quieren que vaya con notoriedad a Judea, en la Fiesta de los Tabernáculos. Y sus propios discípulos le incitan a hacer algo que llame la atención de las gentes. Cuando Juan y Santiago le piden que baje fuego del cielo y devore a los habitantes de aquella ciudad de Samaria, el Señor tiene una vez más que reprimir su tentación de apoyarse en lo anormal: “No sabéis a qué espíritu pertenecéis”. Y así hasta el momento dramático del Calvario, cuando los príncipes de los sacerdotes y los escribas se burlan de Él diciéndole que descienda de la Cruz, y creerán en sus palabras. Cristo rechaza la tentación: redime al género humano con el dolor y la muerte, no con éxitos espectaculares. Qué sentido hubieran tenido, en otro caso, sus treinta años de vida oculta y de trabajo en Nazareth.


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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


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