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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
'Fortes in fide' - fuertes en la fe
No es éste el lugar para describir la difícil situación que ha padecido la Iglesia en estos últimos tiempos. Aquí interesa más señalar cómo Mons. Escrivá de Balaguer no perdió nunca la alegría, la serenidad, la fe esperanzada en que Dios iría arreglando todas las cosas. Tampoco la prudencia, cuando como buen pastor de la extensa familia del Opus Dei, tenía que tomar disposiciones para cuidar de la salud espiritual de sus socios. Era consciente de la complejidad del problema, lo cual hacía con frecuencia más difícil discernir lo que es positivo y bueno –reales contribuciones al desarrollo de la ciencia teológica, deseos de auténtica vida cristiana y afanes apostólicos–, de lo que constituye un grave atentado a la fe y a las costumbres.
Con auténtica y sabia vigilancia pastoral, ejercida a veces en términos realmente heroicos, impulsó en estos años la formación de los socios y asociadas del Opus Dei, en la doctrina común de la Iglesia –in libertate gloriae filiorum Dei–, sin tener escuelas propias en las cuestiones que el Magisterio eclesiástico deja a la libre disputa de los hombres: fortes in fide, con rectitud de intención, con apertura y vigilancia, evitando extremismos o conformismos de cualquier tipo. Y sin miedo al ambiente y a las modas pasajeras: porque nuestro amor a la Iglesia, a la Obra y a las almas nos llevará a hacer una labor de criba que aprovecha lo bueno y deja lo demás, y a ir a veces, por lealtad a Jesucristo y a su doctrina, contra corriente.
Desde estos sólidos puntos de apoyo, la labor pastoral de Mons. Escrivá de Balaguer destacó por esas dos notas ya señaladas: optimismo y prudencia. Supo estar en su sitio, y condujo la Asociación con una seguridad vibrante, que encendía a las almas, difundía fortaleza, y aseguraba el buen camino, cuajado de frutos sobrenaturales.
En conversaciones privadas, o con miles de personas, su enseñanza infatigable confortaba los espíritus, removía los corazones, confirmaba la fe y ampliaba el horizonte apostólico. Como escribe el Profesor Kummer, de la Universidad de Viena, que estuvo con el Fundador del Opus Dei en febrero de 1968, “de todas sus palabras se desprendía un profundo amor a la Iglesia y al Papa, que fue lo que dio a la conversación su verdadero tono. Me impresionó mucho que, a pesar de la seriedad de sus palabras, éstas desprendían un optimismo contagioso: una postura que, dado su conocimiento de la situación, no podía salir más que de su profunda unión con Dios. Al despedirme me sentía confirmado en la fe y movido a una mayor dedicación apostólica”.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Con auténtica y sabia vigilancia pastoral, ejercida a veces en términos realmente heroicos, impulsó en estos años la formación de los socios y asociadas del Opus Dei, en la doctrina común de la Iglesia –in libertate gloriae filiorum Dei–, sin tener escuelas propias en las cuestiones que el Magisterio eclesiástico deja a la libre disputa de los hombres: fortes in fide, con rectitud de intención, con apertura y vigilancia, evitando extremismos o conformismos de cualquier tipo. Y sin miedo al ambiente y a las modas pasajeras: porque nuestro amor a la Iglesia, a la Obra y a las almas nos llevará a hacer una labor de criba que aprovecha lo bueno y deja lo demás, y a ir a veces, por lealtad a Jesucristo y a su doctrina, contra corriente.
Desde estos sólidos puntos de apoyo, la labor pastoral de Mons. Escrivá de Balaguer destacó por esas dos notas ya señaladas: optimismo y prudencia. Supo estar en su sitio, y condujo la Asociación con una seguridad vibrante, que encendía a las almas, difundía fortaleza, y aseguraba el buen camino, cuajado de frutos sobrenaturales.
En conversaciones privadas, o con miles de personas, su enseñanza infatigable confortaba los espíritus, removía los corazones, confirmaba la fe y ampliaba el horizonte apostólico. Como escribe el Profesor Kummer, de la Universidad de Viena, que estuvo con el Fundador del Opus Dei en febrero de 1968, “de todas sus palabras se desprendía un profundo amor a la Iglesia y al Papa, que fue lo que dio a la conversación su verdadero tono. Me impresionó mucho que, a pesar de la seriedad de sus palabras, éstas desprendían un optimismo contagioso: una postura que, dado su conocimiento de la situación, no podía salir más que de su profunda unión con Dios. Al despedirme me sentía confirmado en la fe y movido a una mayor dedicación apostólica”.
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Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
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Relación de contenidos
- La prudencia sobrenatural de san Josemaría Escrivá
- Las almas, como el buen vino, mejoran con el tiempo
- Nada más prudente que aquella locura
- En medio de la efervescencia social y política.
- Una nueva sede para DYA
- Enfrente del Cuartel de la Montaña
- La guerra es el obstáculo máximo del camino fácil
- De refugio en refugio
- Ejercicios espirituales caminando por la calle
- El Paso de los Pirineos
- En el vagón del ferrocarril, o en algún coche desvencijado, o en el frente
- ¿Crees que no habrá uno, siquiera capaz de entendernos?
- Lo poco que queda de mi casa
- Ante todo y sobre todo, sacerdote de Dios
- El camino jurídico del Opus Dei
- Con la venia del Obispo de Madrid
- La aprobación del Obispo de Madrid
- Con un siglo de anticipación
- ¿Qué será de nosotros, Padre mío?
- Un lugar para la Obra en el derecho de la Iglesia
- El brazo de Dios no se ha empequeñecido
- La vocación divina del laicado
- La barca de Pedro no se hunde
- La marcha del Concilio Vaticano II
- Lealtad a la Iglesia
- 'Fortes in fide' - fuertes en la fe
- El Concilio Vaticano II y la promoción del laicado
- Sufría en su alma los sufrimientos de la Iglesia
- Años de oración continua
- La caridad, más que en dar, está en comprender
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