PortadaDocumentaciónRelatos biográficosFechas importantes: 14 de febrero de 1930 y de 1943
Documentación
Relatos biográficos

Fechas importantes: 14 de febrero de 1930 y de 1943

Josemaría Escrivá de Balaguer

Etiquetas: 14 de febrero, Fundación del Opus Dei
A Josemaría Escrivá de Balaguer no le gustaba hablar de los momentos íntimos en que el Señor le daba a conocer su Voluntad. Sin embargo, a veces –por indicación expresa de la Santa Sede y también por la insistencia de los miembros del Opus Dei– relataba algunos detalles.
"Para que no hubiera ninguna duda de que era Él quien quería realizar su Obra, el Señor ponía cosas externas. Yo había escrito: “Nunca habrá mujeres –ni de broma– en el Opus Dei”. Y a los pocos días... el 14 de febrero: para que se viera que no era cosa mía, sino contra mi inclinación y contra mi voluntad.

Yo iba a casa de una anciana señora de ochenta años que se confesaba conmigo, para celebrar Misa en aquel oratorio pequeño que tenía. Y fue allí, después de la Comunión, en la Misa, cuando vino al mundo la Sección femenina. Al acabar, me fui corriendo a mi confesor, que me dijo: esto es tan de Dios como lo demás.

Una misión común, para cada uno
Con el tiempo podría confiar a un periodista con toda justicia:
"He dedicado mi vida a defender la plenitud de la vocación cristiana del laicado, de los hombres y de las mujeres corrientes que viven en medio del mundo, y, por tanto, a procurar el pleno reconocimiento teológico y jurídico de su misión en la Iglesia y en el mundo (...).
Corresponde a los millones de mujeres y de hombres cristianos que llenan la tierra, llevar a Cristo a todas las actividades humanas, anunciando con sus vidas que Dios ama a todos y quiere salvar a todos. Por eso la mejor manera de participar en la vida de la Iglesia, la más importante y la que, en todo caso, ha de estar presupuesta en todas las demás, es la de ser íntegramente cristianos en el lugar donde están en la vida, donde les ha llevado su vocación humana".

San Josemaría dio alguna vez una razón sobrenatural de ese designio divino, que suscitó el comienzo del Opus Dei entre mujeres dieciséis meses y doce días después del 2 de octubre de 1928:

"Si –en 1928– hubiera sabido lo que me esperaba, hubiera muerto: pero Dios Nuestro Señor me trató como a un niño; no me presentó de una vez todo el peso, y me fue llevando adelante poco a poco. A un niño pequeño no se le dan cuatro encargos de una vez. Se le da uno, y después otro, y otro más cuando ha hecho el anterior. ¿Habéis visto cómo juega un chiquillo con su padre? El niño tiene unos tarugos de madera, de formas y colores diversos... Y su padre le va diciendo: pon éste aquí, y ese otro ahí, y aquel rojo más allá... Y al final – ¡un castillo!

Paso a paso
Éste es el modo divino de hacer las cosas"–escribiría lleno de agradecimiento en 1961–: "una primero y otra después, guiando los pasos, utilizando causas segundas, mediaciones humanas. Mirad lo que nos cuentan los Hechos de los Apóstoles, al narrar la conversión de Saulo. Después de que el Señor lo ha herido con su gracia, él dice: Domine, quid me vis facere? Señor, ¿qué quieres que haga? Y oye la respuesta divina: surge et ingredere in civitatem et ibi dicetur tibi quid te oporteat facere (Act. IX, 6); levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que conviene que hagas. ¿Veis?, una gracia primero, un encargo después: con una divina selección de tiempos, de modos y de circunstancias. Así ha ido el Señor haciendo su Obra: primero una Sección, después otra, y después –nuevo don– los sacerdotes. Y en cada aspecto de nuestro camino, en cada frente que había que ganar en esta hermosa guerra de paz, el Señor me ha tratado siempre así: primero esto, después aquello. Por eso, os repito, agradeced conmigo esta continua providencia amorosa que nuestro Padre Dios ha manifestado.

La consideración de esta bondad del Señor me mueve a contrición, por cuanto yo no haya sabido corresponder a tan grande misericordia. Y porque, a lo largo de este caminar, he hecho padecer a otros, por mis errores –no sé soportar sin protesta y sin lágrimas la injusticia: venga de donde venga y se haga a quien se haga–, por mis errores, digo, y porque Dios Nuestro Señor tenía que prepararme: parece que daba una en el clavo y ciento en la herradura..., quizá porque me dolía más el dolor de los otros".


Citado por Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del fundador del Opus Dei, pp. 128-130

Buscar en: Relatos biográficos

Texto de la búsqueda




Fechas


Desde:
Hasta:



Documentos relacionados

Vídeo

14 de febrero: ayudadme a dar gracias

San Josemaría tuvo una gran sorpresa y gozo cuando pocos meses después de 2-X-1928 el Señor le hizo comprender que el Opus Dei era también para las mujeres

Vídeo

El Opus Dei

San Josemaría recuerda, agradecido, el 2 de octubre de 1928 y los 14 de febrero de 1930 y de 1943

Documentos

Infografías