PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiNo llores. ¿No ves que Chon está ya en el Cielo?


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
No llores. ¿No ves que Chon está ya en el Cielo?

Del libro "Vida y venturas de un borrico de Noria", de Paulina Mönckeberg
Lo apreciaron bien las amigas de la infancia. Entonces era costumbre que las niñas designadas por la familia asistieran al entierro, llevando las andas en que se colocaba el ataúd, o las cintas que colgaban de la caja, cuando el niño o la niña morían antes de hacer la Primera Comunión, como fue el caso de las tres hermanas de Josemaría. Adriana Corrales, por ejemplo, llevó la cinta de Rosario y Lolita; en cambio, cuando murió Chon, que ya tenía ocho años, llevó una de las andas. No se le ha olvidado lo mal que, por estas desgracias familiares, lo pasó Josemaría. Al morir Chon, como las hermanas habían ido falleciendo por edades –de menor a mayor–, Josemaría decía que entonces le tocaba a él. Dejó de repetirlo cuando se dio cuenta de que a su madre le entristecía. Ella le aseguraba:
–No te preocupes, que tú estás ofrecido a la Virgen de Torreciudad.
Efectivamente, la familia tenía una devoción grande a esta advocación de la Virgen y, cuando Josemaría fue desahuciado por los médicos a la edad de dos años, le ofrecieron a Nuestra Señora si curaba de su enfermedad. Por eso, después, le llevaron en peregrinación a la ermita de Torreciudad.
La Baronesa de Valdeolivos vivió también aquella etapa: “No puedo calcular cuánto tiempo después de la muerte de Dolores –debió de ser al verano siguiente– enfermó Chon. Parece que la estoy viendo ahora: era una niña rubia, muy mona”. Y expone que, estando una tarde en los porches, Josemaría le dijo que iba a subir a casa, para ver cómo se encontraba su hermana. Había muerto. Su madre le dijo que estaba muy bien, porque ya se había marchado al Cielo. Ante el desconsuelo de Josemaría, ella tuvo que insistir:
–Hijo, no seas así. No llores. ¿No ves que Chon está ya en el Cielo?
La noticia también impresionó mucho a la Baronesa de Valdeolivos –entonces muy niña–, porque se trataba de la tercera hermana que se iba en muy poco tiempo, y eran amigas. Pero, a pesar de esta escena de dolor que se le quedó tan grabada, conserva la imagen de Josemaría como “un chico alegre, optimista, de muy buen corazón”.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Presentación
- I. Una familia Cristiana
- II. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina
- III. La fundación del Opus Dei
- IV. Tiempo de amigos
- V. Corazón Universal
- VI. El resello de la filiación divina
- VII. Las Horas de la Esperanza
- VIII. La libertad de los hijos de Dios
- IX. Padre de familia numerosa y pobre
- Epílogo. Como un niño que balbucea
- De Barbastro a Logroño
- Josemaría: la vergüenza, para pecar
- Menos mi gazapito
- Cuéntanos el cuento
- Primeras Oraciones
- Premio en "Nociones de Aritmética y Geometría"
- No llores. ¿No ves que Chon está ya en el Cielo?
- Un castillo de naipes
- Doña Dolores
- Así preparó el Señor mi alma
- Se parecía mucho a su padre
- Bah, tonterías..
- En cuestión de horas
- El ejemplo de un hogar cristiano
- Soy paternalista
- Una en el clavo y ciento en la herradura
- Un ejemplo de laboriosidad
- El aire de familia del Opus Dei
- Vida de familia
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