PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiEn defensa de la legítima libertad de los cristianos


Libros
Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
En defensa de la legítima libertad de los cristianos
Al comienzo de los años treinta hubo en España una fuerte presión para unir a los católicos en la vida publica, y poder defender los derechos de la Iglesia. Muchos llegaron a creer que seguir aquella línea era una auténtica obligación de conciencia, aunque el episcopado no se pronunció colectivamente (sólo lo haría ya iniciada la contienda civil).
En aquel contexto, la actitud del Fundador del Opus Dei en defensa de la legítima libertad de los cristianos, acentuando el necesario y único denominador común, no resultaba eficaz a corto plazo. El planteamiento –según sintetiza ahora José Antonio Palacios sus vivencias de 1932– no era “nada atractivo, en principio, para gente como nosotros, de pocos años, que considerábamos la situación de España como un gran problema religioso, y con una amenaza de persecución religiosa creciente, pero que no veíamos otra solución que la política, y por ese estábamos metidos de lleno en un activismo orientado a la solución violenta de todo”.
Pero don Josemaría no tenía prisa, ni tampoco miedo al futuro. Le eran bien ajenas las tácticas para conseguir fine humanos, por elevadas que fueran las intenciones. Prefería confiar en la divina eficacia del mensaje de Cristo, que incluye el amor a la libertad personal de los cristianos: ¿por qué imponer dogmas en cosas opinables? Defendía el riesgo de la libertad. También por esto, y no sólo por celo sacerdotal, acudió a la cárcel, para visitar a algunos jóvenes amigos suyos, detenidos tras el fracaso de la sublevación del 10 de agosto de 1932. Es el propio José Antonio Palacios quien evoca sus visitas a la Cárcel Modelo, que estaba al final de la calle Princesa, donde más tarde se levantó el edificio del actual Ministerio del Aire: “Jamás tuvo la menor vacilación para atender a la gente, por mucho riesgo que hubiese; hacía visitas a la cárcel con bastante frecuencia, aunque hacer visitas a los detenidos fuera significarse y más tratándose de un sacerdote”.
En estas visitas, charlaba sacerdotalmente con cada uno de sus amigos; a veces, lo hacía en grupo. Ante las rejas del locutorio de presos políticos –una galería muy larga– llevaba la conversación a temas espirituales: devoción a la Virgen, filiación divina, amor a la Iglesia y al Papa, frecuencia de sacramentos. Les animaba a aprovechar el tiempo en la cárcel, a dar un enfoque sobrenatural a su estudio y a su trabajo.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.
En aquel contexto, la actitud del Fundador del Opus Dei en defensa de la legítima libertad de los cristianos, acentuando el necesario y único denominador común, no resultaba eficaz a corto plazo. El planteamiento –según sintetiza ahora José Antonio Palacios sus vivencias de 1932– no era “nada atractivo, en principio, para gente como nosotros, de pocos años, que considerábamos la situación de España como un gran problema religioso, y con una amenaza de persecución religiosa creciente, pero que no veíamos otra solución que la política, y por ese estábamos metidos de lleno en un activismo orientado a la solución violenta de todo”.
Pero don Josemaría no tenía prisa, ni tampoco miedo al futuro. Le eran bien ajenas las tácticas para conseguir fine humanos, por elevadas que fueran las intenciones. Prefería confiar en la divina eficacia del mensaje de Cristo, que incluye el amor a la libertad personal de los cristianos: ¿por qué imponer dogmas en cosas opinables? Defendía el riesgo de la libertad. También por esto, y no sólo por celo sacerdotal, acudió a la cárcel, para visitar a algunos jóvenes amigos suyos, detenidos tras el fracaso de la sublevación del 10 de agosto de 1932. Es el propio José Antonio Palacios quien evoca sus visitas a la Cárcel Modelo, que estaba al final de la calle Princesa, donde más tarde se levantó el edificio del actual Ministerio del Aire: “Jamás tuvo la menor vacilación para atender a la gente, por mucho riesgo que hubiese; hacía visitas a la cárcel con bastante frecuencia, aunque hacer visitas a los detenidos fuera significarse y más tratándose de un sacerdote”.
En estas visitas, charlaba sacerdotalmente con cada uno de sus amigos; a veces, lo hacía en grupo. Ante las rejas del locutorio de presos políticos –una galería muy larga– llevaba la conversación a temas espirituales: devoción a la Virgen, filiación divina, amor a la Iglesia y al Papa, frecuencia de sacramentos. Les animaba a aprovechar el tiempo en la cárcel, a dar un enfoque sobrenatural a su estudio y a su trabajo.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.
Relación de contenidos
- Perdonar y pedir perdón
- ¿Qué sería de un cuadro si no hubiera sombras?
- Una nueva herejía
- Signos cabalísticos y jeroglíficos
- Estos son los herejes por cuya conversión me pidió usted que ofreciera la Misa
- Créame, el Opus es verdaderamente Dei
- Acusaban al Opus Dei de ser “una rama judaica de los masones”
- Con el aliento y el consuelo de los obispos
- Quien critica al Opus Dei critica al Patriarca
- Si Tú no necesitas mi honra, yo ¿para qué la quiero?
- Callar, rezar, perdonar
- En carne viva
- Sin libertad no se puede amar a Dios
- Apostolado personal
- Oración sin anonimato
- Virtudes y devociones cristianas de siempre, con libertad
- Tener corazón
- Libertad en la vocación, en la entrega en el Opus Dei
- En busca de la oveja perdida
- Somos una familia ecuménica
- El hijo de un pastor calvinista suizo que se entusiasma con "Camino"
- No hay dogmas en las cuestiones temporales
- En defensa de la legítima libertad de los cristianos
- Jugar al fútbol con los anarcosindicalistas
- Para el Fundador del Opus Dei el respeto a la libertad política no era indiferencia
- Aquí nunca te preguntarán de política
- Una misión puramente espiritual
- Yo sólo os puedo hablar de Dios
- Una residencia de estudiantes que rebosaba libertad
- El Opus Dei no es anti–nada, ni anti–nadie
Español






Oración
RSS
FACEBOOK
TWITTER
YOUTUBE