Testimonios

El hombre en el arte se enfrenta con el misterio de la vida
Hans Thomas, Director del Lindenthal-Institut de Colonia, Alemania
21 de enero de 2001
Uno de los aspectos centrales del mensaje de san Josemaría se refiere a la santificación del trabajo. ¿Cómo se puede reflejar ese aspecto en el ámbito concreto del arte?“Cualquier trabajo humano es una participación en el poder creador de Dios. Pero esto se pone especialmente a la vista en la creación artística. El arte brota necesariamente de una actividad contemplativa y por eso conlleva siempre una visión del mundo. Y la comunica a los demás. Al contemplar las pinturas primitivas en la cuevas de Lascaux, un autor lejano de la fe cristiana como Georges Bataille, escribió que el hombre llegó a ser hombre no tanto como “homo faber” sino como “homo artifex”, porque en el arte refleja su confrontación con la muerte, se enfrenta con el misterio de la vida. En su “Carta a los artistas” el Papa Juan Pablo II escribe que “en la “creación artística” el hombre se revela más que nunca “imagen de Dios” ejerciendo un dominio creativo sobre el universo que le rodea”. Vale también, sin embargo, el proverbial “corruptio optimi pessima”.
En particular, ¿cómo ha influido la figura del fundador del Opus Dei en la vida de los artistas con quienes ha trabajado?
“De diversa manera y, por así decirlo, en distintos niveles: primero en su vida, diría, interior. Es cosa de intimidad, solo asequible por testimonio, pero no sin efectos en un segundo nivel: el de las actitudes y la actuación frente al propio quehacer. Pienso que san Josemaría ha ayudado a muchos artistas a darse cuenta de que Dios les dignifica a participar en Su obra creadora y redentora, de manera que su trabajo profesional de artista se convierte en lugar donde encontrar a Dios, una materia para santificar y un medio para santificarse a sí mismo y a los demás. Así lo predicó desde los inicios de su tarea sacerdotal.”
Algunas tendencias filosóficas conducen a pensar que sólo se puede ser libre al margen de cualquier norma externa. ¿Cómo puede, en cambio, conciliar el artista la libertad artística con la fe?
“Antes de hablar de la fe, le hago una observación reciente sobre algo que sucedió en mi galería de arte: tuve dos exposiciones de obras abstractas de una pintora y de un dibujante. Hasta hace poco, ambos crearon obras de ‘digamos’ gesto libre. De repente, los dos dieron un giro en su carrera y se sujetaron a un ordenamiento muy estricto, casi matemático en sus cuadros. La fuerza de esos cuadros, que expusimos en mi galería, no había disminuido, al revés: había crecido. Ni ella ni él podían decirme qué había sucedido. No tenía que ver con la religión, de eso doy fe yo. En términos laicos, me parece que hablar de la libertad del arte en el sentido de pura “espontaneidad” e “independencia de cualquier norma” es una idea sin demasiado futuro. Me da la impresión de que aquellas tendencias filosóficas tienen una idea muy particular y errónea de la fe. Si se entiende la fe como una serie de límites y restricciones, resultar efectivamente fuente de poca inspiración artística. Es un problema de conceptos, no de la fe. Habrá que aclarar que la fe es amor.”
En un mundo que busca a toda costa el Éxito y en el que el único móvil parece ser el dinero, ¿cómo consigue el artista mantener su propia independencia?
“Con ascetismo. Requiere sacrificios, desprendimiento.”
¿Qué influencia tiene sobre el arte en general y sobre los artistas en particular la difícil situación mundial que estamos viviendo?
“Me parece desenfocado considerar que el arte tenga que reproducir los problemas que atraviesa el mundo o la sociedad en un momento preciso. Se cayó en este error, a mi juicio, en los años sesenta y setenta con el lema del “arte comprometido”. Esa corriente olvidaba, a mi juicio, la libertad del arte. Los artistas están llamados a recordar, aunque con referencia a circunstancias de la Época, la condición humana intemporal y la realidad del mundo más allá de las querellas del momento. De ahí su contribución a superarlas. El verdadero arte trasciende lo histórico. Su perspectiva tiende a lo eterno.”
¿Qué contribución puede ofrecer al mundo un artista cristiano?
“El desafío de los artistas cristianos requiere perder el miedo de la presión del ambiente, radicarse profundamente en su pasado sin reproducirlo, escuchar a sus colegas y aprender lo mejor de los no creyentes (como lo hizo Santo Tomás de Aquino en el plano filosófico), entusiasmarse de lo que les está confiado, y trabajar mucho ‘con abnegación, desprendidos del Éxito instantáneo’.”

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