Documentación
Relatos
El fundador del Opus Dei en Maria Pötsch (Austria)
San Josemaría y Mons. Alvaro del Portillo en Innsbruck, 1949
En mayo de 1955 volvió al país centroeuropeo. Aunque la ocupación aliada continuaba, las circunstancias habían cambiado y san Josemaría pudo estar en Viena.
Meses después, el 3 de diciembre de 1955, san Josemaría regresó a Viena. Al día siguiente celebró la Santa Misa en la Catedral de San Esteban. Dando gracias después de la misa, ante la imagen de María Pötsch, la invocó por vez primera con la jaculatoria Sancta Maria, Stella Orientis, filios tuos adiuva!
No era una más entre sus muchas invocaciones a la Virgen. Por lo que se deduce de la correspondencia de esos días, tenía la certeza de que con esas palabras quedaba encomendado a la Madre de Dios el futuro apostolado en los países de la Europa sometida a los comunistas. En efecto, ese día 4 de diciembre, escribía a sus hijos de España: “sigo pensando que es Viena un magnífico enclave para el oriente, y que esos hijos darán en estas tierras mucha gloria a Dios Nuestro Señor.”
Y cinco días más tarde: “Me siento seguro, al afirmar que Dios Nuestro Señor nos va a dar medios abundantes —facilidades, personal— para que trabajemos por Él cada día mejor en la parte oriental de Europa, hasta que se nos abran —que se abrirán— las puertas de Rusia [...]. Haz que digan muchas veces esta jaculatoria: Sancta Maria, Stella orientis, filios tuos adiuva! “(2)
En 1989 tuvo lugar la caída del Muro de Berlín, símbolo de la división de Alemania y de toda Europa, y se desplomaron los regímenes comunistas
Maria Pötsch
En los últimos veinte años del siglo XVII, las tropas austriacas frenaron el avance del Imperio Turco, e incluso conquistaron vastos territorios. En este período, ocurrió un suceso extraordinario en la pequeña población húngara de Pócs, Pötsch en alemán. El 4 de noviembre de 1696, un icono de la iglesia parroquial, de factura sencilla, comenzó a derramar lágrimas. La lacrimación duró muchos días y atrajo a una gran multitud de los alrededores y a un buen número de oficiales —algunos de ellos protestantes— de las tropas imperiales acantonadas en las proximidades. Numerosos testigos prestaron declaración jurada del hecho. Incluso se desmontó la tabla, ante trescientas personas, para realizar un examen detallado, y comprobar que no se trataba de un fraude, como algunas voces maliciosas habían difundido. La crónica habla de varias conversiones.
El eco del milagro llegó hasta la corte vienesa. El emperador mandó traer la imagen para postrarse ante ella y, siguiendo el consejo del capellán del palacio, implorar perdón por sus pecados de omisión. Después debería fomentar la confesión y la comunión entre el pueblo, y concretamente la devoción a la imagen milagrosa. Maria Pötsch tendría que llevarse en procesión pública por la ciudad, con participación de toda la corte, para dar buen ejemplo al pueblo, y dejarla expuesta en la Catedral de San Esteban. Así se hizo. Desde la llegada a Viena, en el mes de julio, hasta el 1 de diciembre, cuando fue depositada en la Catedral, la imagen se expuso a la veneración de los fieles en diferentes parroquias, y suscitó una gran devoción.
La piedad mariana a través de está advocación creció todavía más después de la batalla de Zenta, contra las tropas del Sultán. Fue una gran victoria, en la que muchos vieron claramente la intercesión de la Madre de Dios. La imagen ha estado presente en muchos acontecimientos significativos de la historia de Austria. Sigue siendo visitada a lo largo del año por miles de personas.
La devoción a Maria Pötsch continua igualmente viva en la antigua localidad de Pócs, Hungría, en donde se encuentra una copia que también lacrimó en 1715 y 1905. Actualmente es uno de los grandes centros de peregrinación del país y el santuario más importante para los fieles greco-católicos. Esta imagen se considera un símbolo de unidad y ecumenismo que atrae a católicos de rito latino y oriental, ortodoxos y a protestantes, de varias naciones: polacos, rusos, rutenos, eslovacos y alemanes.
Desde los comienzos
Desde los comienzos del Opus Dei, san Josemaría había soñado con la expansión apostólica por todo el mundo, también por los países del Este de Europa. A su regreso de Austria, en 1955, la oración del Fundador del Opus Dei se hizo más intensa por las naciones que se encontraban bajo la dominación comunista.
La Catedral de San Esteban
Notas
1. Austria estaba dividida en cuatro zonas de ocupación controladas por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la URSS. Viena se dividió de forma similar. El 15 de mayo de 1955 los cuatro aliados y Austria firmaron el Tratado de Estado que restableció oficialmente la República Austriaca.
2. Citado por A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. III, pp. 336-337.
3. Javier Echevarría y Salvador Bernal, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, Rialp, 1ª. Edición, Madrid, 2000. p. 132.
Relación de contenidos
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- "Cuando yo sea levantado en lo alto en la tierra, todo lo atraeré a mí"
- San Josemaría y la Merced
- Aquellas Misas me hicieron amar la Liturgia
- La libertad, la política y el Opus Dei
- Fechas históricas del Opus Dei
- El Via Crucis
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- El fundador del Opus Dei en Maria Pötsch (Austria)
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