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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Doña Dolores

Doña Dolores, la Abuela
Al despedirse, les dio las gracias, y Pedro Casciaro se quedó con el sentimiento de que “había un parentesco especial entre ella y nosotros. Quizá después de conocerla aquel día es cuando comencé a llamarla Abuela”. Con ella vivían también sus otros dos hijos, Carmen y Santiago, pero de aquel día de 1936, Pedro Casciaro sólo se acuerda de doña Dolores: “Su cara era todavía joven. Irradiaba serenidad y, al mismo tiempo, traslucía sufrimiento interior: me pareció que tenia los ojos llorosos”. El país atravesaba en 1936 momentos difíciles. Después de las elecciones de febrero, había crecido la inseguridad social y el anticlericalismo se acentuaba. Doña Dolores tenía que cambiar una vez más de casa, también en circunstancias humanamente difíciles. Pero se había acrecentado la alegría serena con que aceptó desde el principio aquel quebranto económico de Barbastro, más de veinte años atrás.
Don José lo había llevado también con idéntica fortaleza. Todos coinciden en que su negocio acabó marchando mal porque algunos se aprovecharon de su confianza, de su buena fe. El fue siempre un auténtico caballero en todo. Se explica que pronto consiguiera trabajo en otra ciudad, siguiendo en el comercio textil. A principios de 1915 marchó a Logroño, para empezar a trabajar, buscar casa para su familia, y disponerla antes de que se trasladasen todos.
Los dos hijos, Carmen y Josemaría, acabaron con normalidad el curso. Pasaron el verano en Fonz. Volvieron a primeros de septiembre a Barbastro, y unos días después, a primera hora de la mañana, tomaban la diligencia de Huesca, camino ya de Logroño.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Presentación
- I. Una familia Cristiana
- II. Vocación al sacerdocio: los barruntos de una especial llamada divina
- III. La fundación del Opus Dei
- IV. Tiempo de amigos
- V. Corazón Universal
- VI. El resello de la filiación divina
- VII. Las Horas de la Esperanza
- VIII. La libertad de los hijos de Dios
- IX. Padre de familia numerosa y pobre
- Epílogo. Como un niño que balbucea
- De Barbastro a Logroño
- Josemaría: la vergüenza, para pecar
- Menos mi gazapito
- Cuéntanos el cuento
- Primeras Oraciones
- Premio en "Nociones de Aritmética y Geometría"
- No llores. ¿No ves que Chon está ya en el Cielo?
- Un castillo de naipes
- Doña Dolores
- Así preparó el Señor mi alma
- Se parecía mucho a su padre
- Bah, tonterías..
- En cuestión de horas
- El ejemplo de un hogar cristiano
- Soy paternalista
- Una en el clavo y ciento en la herradura
- Un ejemplo de laboriosidad
- El aire de familia del Opus Dei
- Vida de familia
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