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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

Una gratitud especial

Etiquetas: Agradecimiento, Cosas pequeñas, Justicia
Especial gratitud guardaba para sus maestros. Siempre tuvo para ellos pruebas de afecto y reconocimiento. Más de una vez elogió en público a su profesor de química en el Bachillerato. Lo ponía como ejemplo de hombre ordenado, que, cuando hacía en clase un experimento, apenas acababa de usar una probeta o un tubo de ensayo, limpiaba todo –también los estantes– y dejaba cada cosa en su sitio. El Fundador del Opus Dei comentaba que ese ejemplo fue uno de los caminos que utilizó el Señor para enseñarle a poner cuidado en hacer bien hasta las cosas más pequeñas.

Don Miguel Sancho Izquierdo fue profesor suyo en la Facultad de Derecho de Zaragoza. Con los años sería Rector de esta Universidad, muy vinculada –por tantas razones– a la de Navarra. De hecho, los dos primeros doctores honoris causa de la Universidad de Navarra, de la que Mons. Escrivá de Balaguer era Gran Canciller desde su erección jurídica, se confirieron a dos rectores de Zaragoza, don Juan Cabrera y Felipe y don Miguel Sancho Izquierdo. El acto académico de investidura se celebró el 28 de noviembre de 1964, y en su discurso el Gran Canciller de la Universidad de Navarra manifestó su particular alegría ante el galardón que recibía su maestro: me honro de haber sido su alumno en las aulas cesaraugustanas.

El agradecimiento de Mons. Escrivá de Balaguer le sirvió también para vivir la justicia con rasgos de acusada generosidad. Especialmente la sentía –y la vivía– cuando se trataba de la retribución de quienes trabajaban junto al Opus Dei en las labores apostólicas promovidas por la Obra. Siempre le preocupó que esas personas estuvieran bien pagadas, haciendo todo el esfuerzo necesario para conseguir medios económicos en tareas de suyo casi siempre deficitarias.

Fue auténtico Padre, y en más de una ocasión dijo que admiraba el buen paternalismo, porque a su corazón cristiano le resultaba insuficiente el frío cumplimiento de la justicia. Nunca aceptó, por ejemplo, que la enseñanza fuese gratuita en las obras apostólicas promovidas por el Opus Dei en el terreno docente: su idea era que los alumnos pagasen algo –aunque fuese lo que suelen gastar en el tranvía, dijo alguna vez de modo muy expresivo–, para que tuvieran conciencia de su derecho pudieran reclamarlo si fuera el caso... Y, a la vez, quería que los profesores y los empleados tuvieran bien reconocidos todos sus derechos, y organizado el oportuno descanso, también para que pudieran trabajar con orden y eficacia.


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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


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