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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

Como el grano de mostaza (11)

Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei

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Mons. Escrivá de Balaguer confió en los medios sobrenaturales: todo depende de Dios. Pero, al mismo tiempo, no perdonó ningún recurso humano lícito –especialmente, el trabajo–, porque, aclaraba, no podemos tentar a Dios, exigiéndole que haga milagros, cuando se puede y se debe emplear el trabajo profesional, noble y limpio, para obtener los medios económicos necesarios.

Con la oración, con el trabajo, y con la ayuda de muchas personas pudo emprenderse en los cinco continentes ese gran mosaico de iniciativas apostólicas. El afán de acercar más personas a Dios es justamente garantía del desprendimiento de los bienes materiales: Siempre seremos pobres. Nunca tendremos los suficientes medios económicos para atender a todas las obras, porque aunque trabajemos mucho, los apostolados aumentan siempre, gracias a Dios, en proporción mayor: y esto sucederá siempre.

El Fundador comparó la Obra con una familia numerosa y pobre. Cada uno de sus socios debía sentir en su propia carne los agobios económicos de esa familia grande, que nunca acaba de salir de dificultades, y no por eso deja de hacer lo que tiene que hacer, en beneficio de las almas. Para resolver los problemas de dinero, comenzó a invocar a San Nicolás de Bari en los años treinta, cuando desempeñaba su ministerio sacerdotal en el Patronato de Santa Isabel:
Iba a celebrar la Misa, y tenía unos apuros económicos tremendos; dije: como San Nicolás es el santo de las dificultades económicas, y el santo de casar las incasables... ¡si me sacas de esto, te nombro Intercesor! Pero antes de subir al altar, me arrepentí y añadí: y si no me sacas, te nombro igual.

Lo relataba el Domingo de Ramos de 1968, y alguien se animó entonces a preguntar si aquel problema se había resuelto. Mons. Escrivá de Balaguer continuó:
¡Dónde estaríamos tú y yo, si no! ¡Debajo de una tienda de campaña y de unos trozos de hojalata! Pero yo no pido milagrerías; primero pido que trabajemos, que nos sostengamos con el trabajo y, cuando no llegamos, pedimos a Dios para que lleguemos. No soy carismático; hay que poner los medios humanos y a la vez los sobrenaturales, que siempre van juntos.

Así salió adelante la Academia DYA, y luego las primeras residencias universitarias, y al cabo de los años, esos cientos de obras apostólicas promovidas por el Opus Dei, que tratan de prestar un servicio cristiano a la sociedad, de ser instrumentos para corredimir con Cristo.

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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: Las libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo

Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.

Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.