PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiCircunstancias difíciles en el matrimonio


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Circunstancias difíciles en el matrimonio
Mons. Escrivá de Balaguer tuvo palabras de aliento para cuantos atravesaban circunstancias difíciles. Les ayudó, al menos, a sobrellevarlas, cuando no era humanamente posible encontrar solución. Aquella entrevista con la directora de la revista Telva ofrece una muestra muy completa –que siempre vale la pena releer– de su actitud ante la variada gama de situaciones que pueden darse en la vida matrimonial: el trabajo de la mujer casada, su proyección social, el sentido vocacional del matrimonio, el número de hijos, la infecundidad matrimonial, la separación de los cónyuges, las riñas y divisiones, el conflicto generacional, la educación en la piedad, la orientación de los hijos, el “matrimonio a prueba”, la monotonía del hogar, el confort y la sobriedad, etc. Quizá es exacto admitir que sólo falta una pregunta, la que le hicieron en San Paulo, en mayo de 1974:
–Existen hoy en día, lamentablemente, muchas familias compuestas por personas divorciadas. ¿Cuál sería la actitud de un católico frente a esas familias y los hijos de esas familias?
–En primer lugar, comprensión, hijos míos. No sacamos nada con maltratar a la gente. Si son almas que necesitan una ayuda, un buen consejo, una palabra afectuosa, no les vamos a tratar mal. Son enfermos del espíritu, como esos otros que son enfermos de la mente o del cuerpo.
Primera actitud: no tratarlos mal.
Segunda. Si ellos preguntan: ¿qué les parece mi situación?, una respuesta clara: pues... ¡lamentable! Lo siento mucho, pero es lamentable. ¿Por qué vamos a mentir? Pero no te desesperes, que con la gracia del Señor se podrá ir arreglando. Como suelen ser cosas sentimentales y median los hijos, es difícil. Muchas veces se resuelven esas situaciones; y, al fin de la vida, siempre.
No los tratéis mal nunca. ¿Está claro? Y a los hijos de esas personas, ayudadles en lo que podáis. Que no se avergüencen, aunque esas pobres criaturas no puedan estar muy satisfechas. Es un shock tremendo, pero ésa es una razón más para que les tratemos bien, con afecto, con sentido sobrenatural, y para que les mostremos que somos cristianos. De modo que sed humanos, en primer lugar; y, después, cristianos. Primero, somos hombres; y después viene, con el Bautismo, la gracia de ser hijos de Dios. En la vida, en vuestras relaciones con la gente, se tienen que notar esas dos cualidades: las virtudes humanas y las virtudes sobrenaturales. El trato afectuoso tuyo y cordial, porque eres una persona delicada, y además, la medicina sobrenatural de tus buenos consejos de cristiano y de tu buen ejemplo.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
–Existen hoy en día, lamentablemente, muchas familias compuestas por personas divorciadas. ¿Cuál sería la actitud de un católico frente a esas familias y los hijos de esas familias?
–En primer lugar, comprensión, hijos míos. No sacamos nada con maltratar a la gente. Si son almas que necesitan una ayuda, un buen consejo, una palabra afectuosa, no les vamos a tratar mal. Son enfermos del espíritu, como esos otros que son enfermos de la mente o del cuerpo.
Primera actitud: no tratarlos mal.
Segunda. Si ellos preguntan: ¿qué les parece mi situación?, una respuesta clara: pues... ¡lamentable! Lo siento mucho, pero es lamentable. ¿Por qué vamos a mentir? Pero no te desesperes, que con la gracia del Señor se podrá ir arreglando. Como suelen ser cosas sentimentales y median los hijos, es difícil. Muchas veces se resuelven esas situaciones; y, al fin de la vida, siempre.
No los tratéis mal nunca. ¿Está claro? Y a los hijos de esas personas, ayudadles en lo que podáis. Que no se avergüencen, aunque esas pobres criaturas no puedan estar muy satisfechas. Es un shock tremendo, pero ésa es una razón más para que les tratemos bien, con afecto, con sentido sobrenatural, y para que les mostremos que somos cristianos. De modo que sed humanos, en primer lugar; y, después, cristianos. Primero, somos hombres; y después viene, con el Bautismo, la gracia de ser hijos de Dios. En la vida, en vuestras relaciones con la gente, se tienen que notar esas dos cualidades: las virtudes humanas y las virtudes sobrenaturales. El trato afectuoso tuyo y cordial, porque eres una persona delicada, y además, la medicina sobrenatural de tus buenos consejos de cristiano y de tu buen ejemplo.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
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Relación de contenidos
- El papel de Tía Carmen y la Abuela
- Ofrece tus molestias por esa labor
- La muerte de su hermana Carmen
- Calor de hogar
- La niña de sus ojos
- Intuía nuestras preocupaciones
- ¿Cuántos días hace que no escribes a tus padres?
- Con aire de intimidad
- Somos una familia
- La santidad del amor humano
- La sensualidad corta las alas del amor
- Tratar de cosas divinas a lo humano, y de cosas humanas a lo divino
- Todo tu corazón
- Un hogar luminoso y alegre
- Materializar el amor de Dios por todos sus hijos
- Circunstancias difíciles en el matrimonio
- El latín, para los curas
- Nunca pensé ser cura
- La única vez que le vi llorar
- El seminario de Logroño
- Los años de San Josemaría Escrivá en Zaragoza
- Mientras Josemaría esperaba conocer el plan de Dios
- El ambiente en el seminario
- Una pelea en el seminario
- Superior del Seminario
- Afán apostólico
- Visitas diarias a Nuestra Señora del Pilar
- Estudios civiles
- Licenciado en Derecho
- Me comería ¡cada plato de sopas con vino!...
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