PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiCapellán de las Agustinas Recoletas del Monasterio de Santa Isabel


Libros
Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Capellán de las Agustinas Recoletas del Monasterio de Santa Isabel

La iglesia de Santa Isabel está al lado del Convento
Sor María del Buen Consejo Fernández, Agustina recoleta del Monasterio de Santa Isabel, que conoció en 1931 al Fundador del Opus Dei, explica que “los PP. Agustinos Recoletos celebraban la Santa Misa a la Comunidad, pero tenían lejos el Convento y a medida que se ponían las cosas mal en el país –sobre todo al proclamarse la República– era peligroso venir a pie por la calle hasta nuestro Convento”. Hasta que un día la Madre Priora –Sor Bisnieta María del Sagrario– reunió a la Comunidad y les comunicó que un sacerdote de Zaragoza vendría a diario a celebrar la Santa Misa. Se había presentado voluntario, para hacerles de capellán, al tener noticia de la situación angustiosa en que se encontraban las Recoletas, monjas de clausura y sin sacerdote.
La Misa era alas ocho en punto. Antes y después, don Josemaría escuchaba confesiones. Cuando era necesario, distribuía la Comunión a las monjas enfermas. Sor María del Buen Consejo informa de que durante dos meses seguidos tuvo que llevarla a una de ellas, que no podía moverse.
A Santa Isabel acudía a confesarse un grupo de chicas que tenían dirección espiritual con el Fundador del Opus Dei. Su labor de apostolado con hombres la hacía donde podía: en la calle, en una chocolatería de la calle Alcalá llamada “El Sotanillo”, paseando por el Retiro, en la propia casa de Martínez Campos, 4, pral., donde vivía con su madre y sus dos hermano desde finales de 1932, o en sus visitas a los hospitales.
El Señor había llevado al Opus Dei, desde 1928, sus primeros socios. Y todo el trabajo de su formación recaía también lógicamente sobre el Fundador, pues era el único que podía enseñarles el espíritu de la Obra.
←página anterior == página siguiente →
Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- Clases en la Academia Cicuéndez
- Capellán de las las Damas Apostólicas
- Millares de horas confesando niños
- Capellán de las Agustinas Recoletas del Monasterio de Santa Isabel
- Los enfermos más desamparados
- Don José María Somoano
- Todo lo tenía que hacer el Padre
- Trabajar con una sonrisa
- ¿Virtud sin orden? –¡Rara virtud!
- Las pupilas que ha dilatado el amor
- Dios creó al hombre para trabajar
- El trabajo es enfermedad incurable para los del Opus Dei
- La santificación del trabajo
- Amar el propio trabajo profesional
- El ejemplo de Jesús en Nazareth
- La santidad no es cosa para privilegiados
- Como los primeros Cristianos
- Una verdadera mentalidad laical
- La materia prima
- Mujeres del Opus Dei
- 14 de febrero de 1930
- Dos borriquillos que tiran del mismo carro
- El inicio de la Sección femenina del Opus Dei
- María Ignacia García Escobar, la primera mujer del Opus Dei
- El cimiento del Opus Dei
- En la calle de Jorge Manrique
- La fundación del Opus Dei: hombres y mujeres
- La fundación del Opus Dei: La sociedad sacerdotal de la Santa Cruz
- Todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración
- El 14 de febrero de 1943
Español






Oración
RSS
FACEBOOK
TWITTER
YOUTUBE