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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Aquí nunca te preguntarán de política
En 1934 tuvo don José Luis Múzquiz la primera noticia del Opus Dei, a través de un conocido suyo de Madrid, llamado Laureano, que ayudaba a don Josemaría en el Asilo de Porta Coeli. Laureano le preparó una entrevista, que tuvo lugar en la residencia de Ferraz, 50, a finales de 1934 o en enero de 1935. Múzquiz fue con “cierta curiosidad por saber qué era aquella fundación de que me había hablado Laureano, y qué pensaría aquel sacerdote de la situación, partidos y prohombres políticos que más se movían entonces en España”. Porque –anota– en aquella época turbulenta antes de la guerra era normal que los sacerdotes opinaran de política. Ante su sorpresa, don Josemaría le habló, desde el primer momento, en un tono sobrenatural, sacerdotal, apostólico. No obstante, José Luis Múzquiz le preguntó su opinión sobre un líder político conocido, al que él tenía en aquel momento simpatía. El Fundador del Opus Dei le contestó inmediatamente que allí nunca le preguntarían de política; que iban por la residencia personas de todas las tendencias. Ayer –añadió a modo de ejemplo– estuvieron el presidente y el secretario de la asociación de estudiantes nacionalistas vascos. A continuación, como para reforzar más su criterio, agregó sonriente: En cambio te harán otras preguntas “molestas”: te preguntarán si haces oración, si aprovechas el tiempo, si tienes contentos a tus padres, si estudias, pues para un estudiante estudiar es obligación grave.
En todo es semejante el recuerdo que conserva don Ricardo Fernández Vallespín de su primera entrevista personal con don Josemaría, el 29 de mayo de 1933: “Me habló de las cosas del alma, no de los problemas políticos; me aconsejó, me animó a ser mejor”. Algún tiempo después, Fernández Vallespín pidió la admisión en la Obra: “Nos metía, con infinita paciencia, en los caminos de la vida espiritual, nunca nos hablaba de política, nos decía que teníamos que ser santos en medio del mundo (...)”.
La vida pública española se iba complicando por momentos. Como ha dicho un conocido historiador, durante la II República se socializó la política por vez primera en la historia de España. En todo el país se hablaba y se hacía política, casi más que cualquier otra cosa. Pero don Josemaría, a contracorriente, siguió fiel a su vocación sacerdotal: sólo hablaba de Dios. Esta actitud debía contrastar tanto, que se convertía en dato diferencial. Hasta el punto de que el Fundador del Opus Dei podía ser distinguido como un sacerdote que no era trabucaire (que no se mezclaba en política). Como vimos, así fue presentado al doctor Canales Maeso en el Hospital de la Princesa, a comienzos de 1933.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: Las libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.
En todo es semejante el recuerdo que conserva don Ricardo Fernández Vallespín de su primera entrevista personal con don Josemaría, el 29 de mayo de 1933: “Me habló de las cosas del alma, no de los problemas políticos; me aconsejó, me animó a ser mejor”. Algún tiempo después, Fernández Vallespín pidió la admisión en la Obra: “Nos metía, con infinita paciencia, en los caminos de la vida espiritual, nunca nos hablaba de política, nos decía que teníamos que ser santos en medio del mundo (...)”.
La vida pública española se iba complicando por momentos. Como ha dicho un conocido historiador, durante la II República se socializó la política por vez primera en la historia de España. En todo el país se hablaba y se hacía política, casi más que cualquier otra cosa. Pero don Josemaría, a contracorriente, siguió fiel a su vocación sacerdotal: sólo hablaba de Dios. Esta actitud debía contrastar tanto, que se convertía en dato diferencial. Hasta el punto de que el Fundador del Opus Dei podía ser distinguido como un sacerdote que no era trabucaire (que no se mezclaba en política). Como vimos, así fue presentado al doctor Canales Maeso en el Hospital de la Princesa, a comienzos de 1933.
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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: Las libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.
Relación de contenidos
- Perdonar y pedir perdón
- ¿Qué sería de un cuadro si no hubiera sombras?
- Una nueva herejía
- Signos cabalísticos y jeroglíficos
- Estos son los herejes por cuya conversión me pidió usted que ofreciera la Misa
- Créame, el Opus es verdaderamente Dei
- Acusaban al Opus Dei de ser “una rama judaica de los masones”
- Con el aliento y el consuelo de los obispos
- Quien critica al Opus Dei critica al Patriarca
- Si Tú no necesitas mi honra, yo ¿para qué la quiero?
- Callar, rezar, perdonar
- En carne viva
- Sin libertad no se puede amar a Dios
- Apostolado personal
- Oración sin anonimato
- Virtudes y devociones cristianas de siempre, con libertad
- Tener corazón
- Libertad en la vocación, en la entrega en el Opus Dei
- En busca de la oveja perdida
- Somos una familia ecuménica
- El hijo de un pastor calvinista suizo que se entusiasma con "Camino"
- No hay dogmas en las cuestiones temporales
- En defensa de la legítima libertad de los cristianos
- Jugar al fútbol con los anarcosindicalistas
- Para el Fundador del Opus Dei el respeto a la libertad política no era indiferencia
- Aquí nunca te preguntarán de política
- Una misión puramente espiritual
- Yo sólo os puedo hablar de Dios
- Una residencia de estudiantes que rebosaba libertad
- El Opus Dei no es anti–nada, ni anti–nadie
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