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75 años con los pobres y enfermos

Javier Echevarría

Etiquetas: Caridad, Enfermedad, Javier Echevarría, Pobreza
Mons. Javier Echevarría recuerda la atención de san Josemaría a los menesterosos y enfermos en los inicios del Opus Dei.


Bajorrelieve del Fundador del Opus Dei en la Catedral de la Almudena de Madrid (España)
Bajorrelieve del Fundador del Opus Dei en la Catedral de la Almudena de Madrid (España)
En este mes se cumplen setenta y cinco años del momento en que San Josemaría comenzó a atender a pobres y enfermos en compañía de los primeros jóvenes que se acercaron a su labor sacerdotal. Ya varios años antes, como capellán del Patronato de Enfermos, se dedicaba personalmente a esa labor, con la que además asentó firmemente los fundamentos de la Obra. Pero en octubre de 1931, al cesar su servicio en aquella institución benéfica, para ocuparse de la iglesia y del Patronato de Santa Isabel, echó en falta el trato intenso con los menesterosos y los enfermos que había desarrollado durante los años anteriores. Lo relata en una de las anotaciones de sus Apuntes íntimos, cuando se refiere a su cambio de actividad pastoral: ayer hube de dejar definitivamente el Patronato, los enfermos por tanto: pero, mi Jesús no quiere que le deje y me recordó que Él está clavado en una cama del hospital... [1].

Venía de lejos ese afán de servir a todas las almas: apenas ordenado sacerdote, organizó catequesis y atención material a familias necesitadas en Zaragoza, acudiendo a varios barrios extremos de la ciudad, haciéndose acompañar por estudiantes universitarios; no pocos de ellos se incorporaron luego al Opus Dei, movidos por el celo apostólico de aquel joven sacerdote.

En cuanto comenzó a trabajar en el Patronato de Santa Isabel, desde el primer momento buscó el modo de seguir ocupándose de ese apostolado, en el que —como señala en otro lugar— quiso el Señor que yo encontrara mi corazón de sacerdote [2]. Conoció la existencia de una asociación de caridad, integrada por sacerdotes y laicos, que se ocupaba de atender a los enfermos del Hospital General, cercano a la iglesia de Santa Isabel. Tomó contacto con esa institución y el 8 de noviembre de 1931 formalizó su modo de colaborar. Los domingos por la tarde acudía al hospital para prestar los servicios necesarios a los pacientes. Allí conoció a algunos de los primeros que luego vieron que su camino de fieles de la Iglesia se encontraba en la Obra.

Me detengo en estos detalles porque nada de lo que se refiere a San Josemaría carece de significado para los fieles de la Prelatura. Hasta en las circunstancias más pequeñas de su vida se refleja fielmente el espíritu de la Obra, que cada una, cada uno, debe acoger, conservar y transmitir con veneración a las sucesivas generaciones.

¿Somos hombres y mujeres de caridad? ¿Cómo rezamos por las personas indigentes del mundo entero? ¿Ofrecemos mortificaciones, desprendimiento concreto según las reales posibilidades de cada uno, para ayudar a esos hermanos?


Leer más en en la carta del Prelado de noviembre del 2006, a los fieles del Opus Dei en www.opusdei.org.


Notas
[1] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 360 (29-X-1931).
[2] Ibid., n. 731.